A sus 61 años, Adelaida Mariño ha sido reconocida en España como referencia del emprendimiento senior gracias a Heidi Jarapales, su proyecto de economía circular en el Valle del Jerte. Y es un ejemplo que contagia.
Desde Tornavacas, Extremadura, la iniciativa transforma ropa usada y materiales locales en moda sostenible, promoviendo la empleabilidad femenina y el rescate de técnicas artesanales, según La Vanguardia. El esfuerzo obtuvo el Premio Nacional TaleS en 2024 por su impacto social e innovación.
El origen de Heidi Jarapales se remonta a hace 12 años, cuando Mariño comenzó a gestar la idea a través de Facebook, aunque la profesionalización tomó impulso en estos últimos años. El proyecto surgió con la intención de combatir la despoblación y revitalizar la economía local, como destaca Innovaspain.
Con experiencia en turismo y promoción de la igualdad de género, Mariño aportó su bagaje para lanzar una propuesta única en la zona. En las primeras etapas, Heidi Jarapales unió a mujeres de distintas generaciones en talleres comunitarios.
“Mujeres entre 35 y 55 años vienen al taller a aprender a diseñar, a coser a máquina, a bordar. Muchas de ellas ya son artesanas por su propia herencia familiar, y en lugar de enseñarles, te enseñan a ti”, relató Mariño a Innovaspain.
La piedra angular del proyecto es la economía circular, basada en el reciclaje textil y la reutilización de materiales del entorno. Cada prenda recuperada se transforma mediante técnicas tradicionales de costura y bordado, y las participantes reciben formación práctica constante.
Heidi Jarapales ha reforzado la cohesión social en el Valle del Jerte, convirtiéndose en un punto de encuentro para mujeres rurales y facilitando la transferencia de conocimientos entre generaciones. El Valle del Jerte se extiende en el extremo nororiental de Extremadura como una comarca natural marcada por la geografía, la memoria y el trabajo rural.
Declarado bien de interés cultural en 1973, el valle articula once municipios que concentran poco más de diez mil habitantes y limitan con Ávila, Salamanca, el Valle del Ambroz, Plasencia y La Vera.
Cada año, durante la segunda quincena de marzo, el paisaje se transforma con la floración casi simultánea de un millón y medio de cerezos, un fenómeno que durante quince días cubre de blanco las laderas y activa una economía estacional ligada al turismo, la producción agrícola y las tradiciones locales. Se celebra la Fiesta de El Cerezo en Flor, declarada de interés turístico nacional.
En este territorio de poblaciones persistentes y otras ya desaparecidas, la cultura productiva y la vida comunitaria siguen siendo el eje que conecta pasado y presente.
El emprendimiento ha forjado alianzas con empresas de la zona y ampliado su actividad con una tienda física y online, así como iniciativas turísticas, según Innovaspain.
En 2023, Mariño llevó su propuesta al programa TaleS, impulsado por el Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación MAPFRE y coordinado por el Centro Internacional Santander Emprendimiento (CISE) de la Fundación UNICEF.
Tras meses de formación y mentoría, obtuvo el Premio Nacional TaleS. Este reconocimiento resalta las trayectorias que buscan una segunda vida profesional después de los 60 años.
La participación en TaleS fue determinante para el desarrollo del trabajo, al ofrecer metodologías innovadoras como Lean Startup y espacios de intercambio con jóvenes emprendedores, de acuerdo con Influyentes Cantabria. Mariño subrayó: “una vez que te dan el premio, tienes una gran responsabilidad, hay que hacer un trabajo constante y emprender desde ya mismo”.
El fenómeno del emprendimiento sénior en España muestra un crecimiento sostenido. Según el Monitor de Empresas de la Economía Sénior 2023, elaborado por el Centro de Investigación Ageingnomics, hay más de 4 millones de personas mayores de 60 años activas profesionalmente, y 977.000 autónomos sénior frente a 189.000 jóvenes.
El III Mapa de Talento Senior indica que el 35% de los emprendedores de mayor edad contrata personal, frente al 10% de los jóvenes. Las redes universitarias e institucionales vinculadas al premio, como Fundación MAPFRE y Fundación UNICEF, han impulsado la consolidación de una comunidad sénior activa en distintas regiones.
Para Adelaida Mariño, la innovación social depende del aprendizaje constante y la colaboración entre generaciones. La capacidad de adaptarse y crear lazos entre saberes tradicionales y nuevas tendencias resulta central para proyectar el emprendimiento sénior a futuro.