La Reserva Federal de Estados Unidos decidió este miércoles mantener su tasa de interés de referencia dentro del rango del 3,75% al 4,00%, en una votación dividida que reflejó las tensiones internas del organismo ante una inflación que se resiste a ceder. La decisión, adoptada con 10 votos a favor y dos en contra, aplaza cualquier movimiento sobre el costo del crédito hasta después de las elecciones legislativas de la próxima semana y de contar con más información sobre la evolución de los precios.
El banco central reconoció que la inflación “sigue siendo alta” y, en un giro respecto de su comunicado anterior, insinuó la posibilidad de nuevas subidas de tasas según el comportamiento de los precios en los próximos meses.
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El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), encargado de fijar las tasas de interés, explicó los motivos detrás de la pausa en su comunicado oficial. “La recopilación de más información ayudará al Comité a determinar la orientación de la política monetaria adecuada para garantizar que la inflación vuelva oportunamente al objetivo del 2% fijado por el Comité”, señaló el FOMC, que agregó: “El Comité garantizará la estabilidad de los precios”.
El comunicado representa un cambio notable respecto de la reunión del 15 y 16 de septiembre, con un tono de orientación prospectiva que el presidente de la Fed, Kevin Warsh, había manifestado su intención de evitar. La valoración del organismo sobre la economía también se revisó al alza: pasó de una expansión “sólida” en septiembre a “fuerte” en la reunión de esta semana, mientras que la inversión se mantuvo como robusta y el aumento del empleo continuó al mismo ritmo que el de la población activa.
La votación dejó en evidencia una fractura dentro del organismo. La gobernadora de la Fed Lisa Cook, a quien el presidente Donald Trump pretende destituir del banco central, votó en contra de la decisión y a favor de una subida de tasas de un cuarto de punto porcentual.
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La acompañó en el rechazo la presidenta de la Fed de Cleveland, Beth Hammack, descrita como una voz sistemáticamente “dura” dentro del comité, que también había votado en contra en julio por el mismo motivo.
El resultado de la reunión era ampliamente esperado después de que altos funcionarios del banco central indicaran que no tenían prisa por volver a subir las tasas, tras el aumento de un cuarto de punto porcentual aprobado el mes pasado. Esa cautela se mantiene pese a la preocupación por que las presiones inflacionarias se estén extendiendo por toda la economía, con los costos de la energía todavía altos, incluido el del diésel, un insumo clave para el transporte marítimo, la agricultura y otras industrias.
La inflación y el costo de vida en general han sido factores centrales en las contiendas políticas que definirán si el Partido Republicano de Trump mantiene el control de ambas cámaras del Congreso el 3 de noviembre, o si los demócratas acceden a puestos de liderazgo con mayor poder de supervisión, incluso sobre la propia Reserva Federal.
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Los inversionistas prevén que serán necesarias nuevas subidas de tasas, a partir de diciembre y hasta 2027, para frenar una inflación que actualmente se ubica alrededor de un punto porcentual sobre el objetivo del 2% y que ha mostrado escaso progreso en los últimos meses. La Fed lleva cinco años y medio sin alcanzar su objetivo de inflación, una situación que preocupa a algunos funcionarios, que temen que las empresas y los hogares se estén acostumbrando a un aumento más rápido de los precios.
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