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Trump proyecta un puerto de drones en la Casa Blanca a metros de una base ya operativa del Servicio Secreto

El mandatario justificó las obras del nuevo salón como una necesidad de seguridad nacional ante los tribunales, un argumento que queda bajo la lupa tras revelarse la existencia de estaciones de monitoreo aéreo en el área

Donald Trump proyecta la instalación de un puerto de drones en el techo del nuevo salón de baile de la Casa Blanca. (REUTERS/Kevin Lamarque)

Donald Trump proyecta instalar un puerto de drones en el techo del nuevo salón de baile de la Casa Blanca, con una visión generada por inteligencia artificial que incluye vehículos aéreos con misiles y personal armado. Sin embargo, a escasos metros de ese edificio, el Servicio Secreto ya opera en silencio su propia estación de drones: cuatro cajas grises resistentes a la intemperie instaladas sobre un edificio del Departamento del Tesoro contiguo al complejo presidencial, que hasta ahora no habían trascendido públicamente.

La revelación tiene implicancias directas sobre la batalla legal en torno a la construcción del salón. Trump justificó las obras ante los tribunales como una necesidad de seguridad nacional para proteger la Casa Blanca de ataques aéreos. La existencia previa de una estación de drones operativa en el mismo perímetro podría debilitar ese argumento.

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Qué se sabe del puerto de drones que Trump planea para la Casa Blanca

El mandatario comenzó a hablar del proyecto en mayo, semanas después de que un juez federal suspendiera la construcción del salón, aunque autorizó el avance de los componentes de seguridad. En declaraciones a periodistas, Trump señaló que los planes del edificio se ampliaron a pedido de funcionarios militares: “Querían más capacidad de drones”, dijo. En redes sociales, llegó a calificar la futura instalación como potencialmente la “más sofisticada” del mundo.

La ubicación del puerto aéreo plantea desafíos de coordinación con el espacio aéreo comercial del Aeropuerto Nacional Reagan. (REUTERS/Eric Lee)

Las imágenes de inteligencia artificial que Trump presentó ante la Corte Suprema para levantar suspensiones judiciales muestran filas de vehículos aéreos de ataque inspirados en los del ejército estadounidense. Especialistas en drones las califican de poco realistas. Matt Sloane, cofundador de SkyfireAI, empresa de software para drones de seguridad pública, dijo a AP: “Si un dron llegó tan cerca de la Casa Blanca como para necesitar una interceptación, ya se acercó demasiado”. Para Sloane, el modelo del Servicio Secreto —un dron que despega, barre el perímetro y regresa a su base— es más realista.

El programa de drones del Servicio Secreto se aceleró tras el atentado fallido contra Donald Trump en Pensilvania durante 2024. (REUTERS/Kylie Cooper)

Qué tipos de vehículos se usarán en el proyecto del salón y con qué propósito táctico concreto son aspectos que la administración no ha divulgado.

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El sistema de vigilancia con drones que ya opera el Servicio Secreto

El sistema instalado por el Servicio Secreto responde al modelo conocido como “dron como primer respondedor”: estaciones al aire libre desde las que se despliegan drones desarmados para actuar como cámaras aéreas. Se trata de modelos de la empresa Skydio —del mismo tipo que la Fuerza Aérea de Estados Unidos compró en abril para proteger bases en el Medio Oriente—, mucho más pequeños que los vehículos de ataque de las imágenes de Trump.

Dustin Talbott, de la División de Seguridad de Aviación y Espacio Aéreo del Servicio Secreto, describió su función en un video institucional: “Permite ver la amenaza antes de que se convierta en un problema. Ya no esperamos que la amenaza se revele sola. La encontramos primero”, afirmó, según la agencia AP.

El programa se aceleró tras el atentado fallido contra Trump en un mitin en Pensilvania en 2024, cuando la agencia no actuó frente al dron que el agresor usó para reconocer el terreno ni desplegó uno propio para tener visión aérea del evento. Desde entonces, los drones de vigilancia se volvieron habituales en mítines y grandes eventos en el complejo presidencial.

Por qué el proyecto enfrenta dudas operativas y legales

Instalar un puerto de drones activo sobre la Casa Blanca implica operar en un espacio aéreo complejo, cercano al Aeropuerto Nacional Reagan de Washington y a rutas de aeronaves militares. Javed Ali, ex funcionario del Consejo de Seguridad Nacional y docente en la Universidad de Michigan, planteó en declaraciones a la agencia AP los interrogantes centrales: “¿Quién es el responsable de supervisarlo y cómo se coordinaría con el espacio aéreo comercial?”

La Corte Suprema autorizó la continuación de las obras del salón de baile mientras avanza la disputa legal sobre el proyecto. (REUTERS/Tom Brenner)

La dificultad de esa coordinación ya quedó expuesta este año, cuando el ejército estadounidense derribó con un láser un dron cerca de El Paso, en Texas, para descubrir que pertenecía a la propia Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, lo que obligó a la Administración Federal de Aviación (FAA) a cerrar brevemente el espacio aéreo de la zona.

En el plano judicial, la Corte Suprema autorizó en agosto que continuara la construcción mientras avanza el desafío legal. Trump denominó al salón “complejo militar” para reforzar el argumento de seguridad nacional ante los tribunales.

El debate por la seguridad y la transformación de la Casa Blanca

Críticos del proyecto advierten que las obras apuntan a convertir la Casa Blanca en algo más parecido a una fortaleza. Edward Lengel, exhistoriador principal de la Asociación Histórica de la Casa Blanca, afirmó en declaraciones a la agencia AP que la militarización del complejo contradice su legado como “la casa del pueblo”: “Lo convierte en un gran puercoespín con sus púas apuntando hacia afuera, hacia la gente y hacia el mundo”, dijo.

Trump argumentó al regresar al poder que el complejo era vulnerable a amenazas modernas, justificación que ahora extiende también a la construcción de un arco monumental frente al Cementerio Nacional de Arlington.

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