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El video viral del nene de 3 años que escapó de su casa y caminó casi un kilómetro para ver a su abuela

Las cámaras de seguridad de un vecindario en Idaho registraron el insólito momento en que el pequeño salió descalzo a la calle. La madre se enteró del suceso mediante un llamado telefónico

Las cámaras de seguridad registraron la salida silenciosa desde la puerta trasera y la llegada al domicilio familiar, en un recorrido de media milla ocurrido el domingo por la mañana antes de las 8:00 credito: Hannah Driscoll via Storyful

La mañana del domingo avanzaba tranquila en esa calle de Idaho. El sol apenas empezaba a calentar el asfalto y la mayoría de los vecinos dormía todavía. Adentro de la casa, una madre terminaba de arreglarse. Abajo, creía ella, sus hijos jugaban entre sí.

Uno de ellos, de tres años, tenía otros planes. Abrió la puerta trasera sin hacer ruido, bajó los escalones y echó a correr. Descalzo. Solo. Con un destino muy claro en mente.

Lo que captaron las cámaras

Un niño de tres años recorrió 800 metros solo y descalzo por las calles de su vecindario en Idaho para llegar a la casa de su abuela, un domingo por la mañana antes de las 8:00. Todo quedó registrado en cámaras de seguridad domésticas: la de su propia casa muestra el momento exacto en que sale por la puerta trasera y sale corriendo calle abajo; la de la abuela, su llegada al destino.

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Hannah Driscoll le había dicho a su hijo que no podía visitar a su abuela porque era temprano, pero el niño salió de la casa en silencio (Hannah Driscoll via Storyful)

La escapada comenzó con una negativa. El niño le había pedido a su madre, Hannah Driscoll, ir a visitar a su abuela y ella le dijo que no porque era temprano. Driscoll asumió que el niño había aceptado la respuesta y bajó a seguir con la mañana. No fue así.

La reacción de la madre y cómo se enteró

Driscoll se enteró por la vía menos esperada: su propia madre la llamó para avisarle que el menor había llegado a su puerta.

“Cuando me di cuenta de lo que había pasado, ya sabía que mi hijo estaba a salvo porque mi mamá me había llamado”, dijo en Storyful. Sus primeras emociones, describió, fueron “incredulidad y un alivio abrumador, seguidos de mucha culpa” al procesar la velocidad con que todo había ocurrido.

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La secuencia que reconstruyó después es tan precisa como desconcertante: llamó al niño para subir a desayunar, creyendo que estaba abajo jugando con sus hermanos mientras ella terminaba de arreglarse. En ese intervalo, él abrió la puerta en silencio y se marchó.

El video que acumuló millones de reproducciones en TikTok

Driscoll decidió publicar las imágenes en TikTok con un texto que mezcla humor y solidaridad: “La próxima vez que te sientas una mala madre…”. El video acumuló más de 2,6 millones de reproducciones.

La respuesta del público fue masiva, en parte porque la escena: un niño pequeño trotando solo por la calle con una determinación que ningún adulto le pidió. El menor llegó sano y salvo.

Las cámaras de seguridad en Idaho registraron la salida del niño por la puerta trasera de su casa y su llegada al domicilio de su abuela (Hannah Driscoll via Storyful)

Driscoll no publicó el video para exhibirse ni para buscar validación, sino para compartir algo que, según sus propias palabras, le resultó gracioso en retrospectiva precisamente porque su hijo no sufrió ningún daño.

El mensaje sobre seguridad en el hogar

Más allá de la anécdota, Driscoll fue directa al señalar el propósito que le da sentido a compartir la historia. Espera que el relato “recuerde a las familias lo rápido que se pueden mover los niños pequeños” y “aliente a los padres a evaluar la seguridad de su propio hogar“, dijo a Storyful.

Esta vez, la historia terminó bien. Aún así, la familia decidió tomar medidas concretas tras el incidente para reforzar la seguridad de la casa, aunque no especificó cuáles.

Las recomendaciones habituales en estos casos apuntan a instalar seguros o pestillos en altura en las puertas exteriores, colocar alarmas sonoras en las salidas y mantener las llaves fuera del alcance de los niños. Ninguna medida es excesiva cuando el margen entre un susto y una tragedia puede medirse en metros.