Muchos estadounidenses recurren cada vez más a herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT para obtener consejos de salud, impulsados por la necesidad de respuestas inmediatas y ante crecientes barreras de acceso a servicios médicos tradicionales.
Esta tendencia, documentada por una encuesta conjunta del West Health–Gallup Center on Healthcare in America —institución dedicada a la investigación de políticas de salud pública— difundida por ABC News, refleja la transformación en los hábitos de búsqueda de información médica y anticipa impactos en la relación entre pacientes y profesionales de la salud.
El estudio, realizado a fines de 2025 y respaldado por más de tres sondeos adicionales según ABC News, reveló que alrededor del 25% de los adultos en Estados Unidos utilizó en el último mes alguna herramienta de inteligencia artificial para consultar información o recibir orientación médica.
Por comparación, la encuesta detalla que aproximadamente 85% de la población adulta sigue acudiendo a profesionales médicos en busca de información sanitaria, mientras que solo en torno a 30% manifestó haber recurrido a sistemas de inteligencia artificial o chatbots, de acuerdo con datos de un sondeo paralelo de KFF —referente nacional en investigación de políticas de salud y acceso a atención médica— realizado en febrero.
Razones detrás del uso de IA y el perfil de los usuarios
En la práctica, el uso de estas herramientas responde principalmente a la búsqueda de inmediatez. El 70% de los usuarios desea respuestas rápidas, ampliación de información o satisfacer su curiosidad antes de o tras consultar a un médico, según la encuesta publicada por ABC News.
Para algunos, como Tiffany Davis, residente de Mesquite, Texas, la inteligencia artificial se convirtió en un recurso consultado ante cualquier síntoma, especialmente en el seguimiento de tratamientos como inyecciones para bajar de peso: “Simplemente le comento mi estado y cómo me siento a ChatGPT. Lo utilizo para cualquier cosa que experimente”, explicó Davis al medio.
Este fenómeno también responde a factores económicos y de conveniencia: el informe de Gallup citado en ABC News indica que alrededor del 40% de los encuestados busca consejo en inteligencia artificial fuera del horario comercial de clínicas, casi 30% evita el costo de una consulta y cerca de 20% opta por esta vía por falta de tiempo, antecedentes de experiencias insatisfactorias con médicos o sensación de vergüenza para abordar ciertos temas en persona.
De manera consistente, el sondeo de KFF reporta que adultos jóvenes y personas de ingresos bajos son quienes con mayor frecuencia mencionan que la imposibilidad de pagar consultas o las dificultades para acceder al sistema de salud los empuja hacia el uso de chatbots y asistentes virtuales.
La doctora Karandeep Singh, directora de inteligencia artificial en salud de la University of California San Diego Health, interpretó este cambio de hábito como una evolución del tradicional uso de buscadores web: “Lo veo casi como una mejor puerta de entrada a la búsqueda en internet. En vez de analizar los 10, 20 o 30 enlaces principales de una búsqueda, ahora pueden obtener un resumen ejecutivo”, declaró Singh para ABC News.
Dudas, confianza y el papel de los profesionales de la salud
Sin embargo, los expertos subrayan los límites de la inteligencia artificial en temas médicos. El doctor Bobby Mukkamala, especialista en otorrinolaringología y presidente de la American Medical Association, puntualizó que, aunque valora la preparación previa de quienes consultan gracias al uso de inteligencia artificial, “es un asistente, no un experto, y por eso los médicos deben formar parte de ese proceso de atención”, dijo a ABC News.
Las cifras recogidas por Gallup reflejan un perfil ambivalente en cuanto a confianza en los asistentes virtuales: solo un tercio de quienes los utilizan habitualmente depositan “mucha” o “cierta” confianza en la precisión de la información que reciben, otro 34% desconfía y el restante tercio se mantiene neutral.
Preocupaciones sobre privacidad y protección de datos
La preocupación sobre la privacidad adquiere peso considerable. Según el sondeo de KFF, 75% de los adultos estadounidenses reconoce estar “muy” o “algo” inquieto respecto a la protección de sus datos de salud personales suministrados a estos sistemas de inteligencia artificial.
Singh enfatizó en ABC News que muchas herramientas ofrecen opciones para que los usuarios restrinjan el uso de sus datos en el perfeccionamiento de modelos futuros, aunque la responsabilidad de activarlas recae en el usuario y su desconocimiento puede tener efectos imprevistos, como el caso de conversaciones con ChatGPT que resultaron públicas y fueron indexadas por Google el verano pasado.
La diversidad de experiencias personales ilustra la variedad de percepciones acerca de estos recursos: Rakesia Wilson, subdirectora escolar en Theodore, Alabama, emplea ChatGPT y Microsoft Copilot para interpretar resultados de laboratorio o decidir si una dolencia justifica ausentarse del trabajo, acomodando el asesoramiento a su agenda laboral de hasta 70 horas semanales.
Por el contrario, Tamara Ruppart, directora en Los Ángeles con antecedentes familiares de cáncer, prefiere consultar con médicos de confianza y se distancia del uso de chatbots: “La atención en salud es algo realmente serio. Si te equivocas, podrías lastimarte de verdad”, expresó a ABC News.
El fenómeno, aunque no desplazó al personal médico profesional como fuente de referencia principal, introduce desafíos y cuestionamientos centrados en la confianza, confidencialidad y calidad de la información en la era digital.