Una madre logró salvar a su hijo de dos años luego de que su automóvil cayera al río Ottauquechee, en Quechee, Vermont, cerca del mediodía del lunes. El incidente, que movilizó a los servicios de emergencia, finalizó sin lesiones graves para los ocupantes, de acuerdo con el Departamento de Bomberos de Hartford.
Entre las 12:45 y las 12:49 p.m., la conductora y su hijo pequeño escaparon de un auto sumergido gracias a la intervención precisa de la madre y la rápida llegada de los socorristas. Según las autoridades, ambos fueron trasladados al Dartmouth Hitchcock Medical Center, en Lebanon, New Hampshire, donde los médicos confirmaron que no presentaban lesiones graves ni secuelas aparentes.
Las acciones de la madre y la respuesta inmediata evitaron una tragedia en Vermont
De acuerdo con los reportes oficiales citados por CBS News Boston y NBC Boston, la madre quedó atrapada dentro del vehículo, pero logró mantener la calma y ejecutar una serie de maniobras recomendadas por especialistas en seguridad vial. Tras desabrochar al niño de su silla de seguridad en el asiento trasero, cortó la bolsa de aire desplegada que bloqueaba la salida del conductor y lo extrajo a través de la ventana, antes de nadar juntos hasta la orilla del río.
El Departamento de Bomberos de Hartford informó que los equipos de rescate recibieron la llamada de emergencia a las 12:45 p.m., momento en que la madre se encontraba aferrada a su automóvil. Solo cuatro minutos después, al llegar al lugar, ambos ocupantes ya estaban a salvo en la ribera.
Una vez asegurada la zona, los socorristas acuáticos corroboraron que no quedaban más personas en el vehículo. El automóvil, que presentaba daños graves en su parte delantera y quedó completamente sumergido, fue retirado del río mediante una grúa, según reportó CBS News Boston.
La investigación sobre las causas del incidente está a cargo del Departamento de Policía de Hartford. Las autoridades buscan determinar cómo y por qué el automóvil terminó en el río. Durante las labores de rescate y remoción del vehículo, la carretera principal de Quechee fue parcialmente cerrada para facilitar la operación y garantizar la seguridad de los equipos intervinientes.
El riesgo de los accidentes vehiculares en ríos
La Asociación Americana del Automóvil (AAA) advierte que los incidentes en los que los vehículos se precipitan al agua tienen una letalidad superior a otros tipos de accidentes viales. Cada año, este tipo de incidentes causa cerca de 400 muertes en América del Norte y puede representar hasta 11% de todas las muertes por ahogamiento.
Contrario a la creencia popular de que se debe esperar a que el vehículo se llene de agua para abrir una puerta y escapar, los ensayos demuestran que esta estrategia es mortal. Después de la inmersión total, el equilibrio de presión no ocurre de inmediato. Intentar abrir la puerta en esas circunstancias exige contener la respiración durante un periodo peligroso y ejecutar una maniobra perfectamente coordinada para evitar el ahogamiento. En consecuencia, la recomendación unánime es abandonar el vehículo lo antes posible mediante la ventana.
El método S-U-R-E: la clave para sobrevivir a un vehículo hundiéndose en el agua
Para maximizar las probabilidades de escapar con vida, la AAA recomienda el método S-U-R-E, que sintetiza cuatro pasos críticos: Mantener la calma (Stay calm), Desabrocharse el cinturón (Unbuckle), Bajar/romper una ventana (Roll down/break) y Salir (Exit). Cada etapa requiere acciones precisas y breves, ya que el margen de tiempo se reduce drásticamente desde el momento en que el automóvil entra en contacto con el agua.
El método S-U-R-E establece que la persona debe conservar la calma para no perder segundos decisivos y evitar errores derivados del pánico. Tanto el conductor como los acompañantes deben desabrochar con rapidez los cinturones de seguridad; si alguno se encuentra atascado, debe cortarse de inmediato con una herramienta específica para emergencias, la cual se recomienda tener siempre a mano.
En la mayoría de los vehículos modernos, las ventanillas eléctricas pueden funcionar hasta un minuto después del contacto con el agua, aunque la presión exterior puede impedir su apertura si se espera demasiado. Si no es posible bajarlas, resulta imprescindible romper una ventanilla lateral.
Con las ventanillas abiertas y los cinturones desabrochados, la recomendación es salir del vehículo y nadar hacia un lugar seguro. En caso de viajar con niños, deben ser evacuados primero.