El seleccionado de Estados Unidos sufrió una goleada en Atlanta frente a Bélgica, resultado que encendió alarmas a menos de tres meses del Mundial 2026 y reavivó el debate sobre las verdaderas aspiraciones del equipo dirigido por Mauricio Pochettino.
El 5-2, con una segunda mitad dominada por los europeos, expuso la fragilidad defensiva del conjunto estadounidense y dejó en evidencia una dependencia evidente de sus principales figuras para sostener el rendimiento en partidos clave, según informó el medio AS.
La derrota ante Bélgica impacta directamente en la hoja de ruta mundialista de Estados Unidos, mostrando que el crecimiento futbolístico del equipo todavía no se traduce en solidez frente a rivales de peso.
El marcador final y la forma en la que se produjo —con errores defensivos repetidos y una reacción anímica insuficiente— siembran incertidumbre acerca de la capacidad del plantel para revertir partidos adversos y completar el máximo nivel en la próxima cita global.
El cuerpo técnico, bajo la conducción de Pochettino, debe ahora enfocar sus esfuerzos en corregir las falencias estructurales y restaurar la confianza colectiva ante los desafíos inmediatos.
Aunque los dirigidos por Rudy García llegaban con la moral en alto al primero de los dos amistosos de fecha FIFA, el trámite del partido se inclinó pronto a favor de Bélgica.
El encuentro comenzó con buenas sensaciones para Estados Unidos, que se adelantó a los 38 minutos mediante Weston McKennie tras una asistencia de Antonee Robinson.
Cinco minutos más tarde, Zeno Debast igualó el marcador, evidenciando la debilidad de la zaga estadounidense y anticipando la crisis que se profundizaría en la segunda parte.
Estados Unidos pierde el control tras el error de Ream y encaja cinco goles en Atlanta
En la segunda mitad, la dinámica del juego mostró la pérdida de control por parte del USMNT. Tim Ream cometió una mano sancionada como penal, lo que abrió una brecha irreversible en el resultado y facilitó la remontada belga.
A los 52 minutos, Amadou Onana puso en ventaja a Bélgica y, en un lapso de ocho minutos, Charles De Ketelaere y Dodi Lukebakio ampliaron la diferencia, dejando sin margen de respuesta al conjunto norteamericano.
Lukebakio, ingresando por Alexis Saelemaekers, firmó un doblete (67′ y 81′) y emergió como el jugador determinante del encuentro, respaldado por la actuación sólida del arquero Senne Lammens.
El segundo tiempo presentó a una selección estadounidense superada física y mentalmente, incapaz de recuperarse tras el golpe anímico del empate y el penal en contra.
A pesar de algunos intentos de juego asociado e insistencia ofensiva —incluyendo un disparo peligroso de Robinson contenido por Lammens—, la estructura defensiva colapsó ante la presión y eficacia belga.
El ingreso de Cristian Roldan por Johnny Cardoso en la segunda parte no logró modificar la tendencia adversa.
El único gesto de reacción apareció en los minutos finales, cuando una combinación entre Patrick Agyemang y Ricardo Pepi permitió descontar y cerrar el 2-5 final.
Según la evaluación de AS, la producción ofensiva estadounidense resultó insuficiente para equilibrar el marcador y dejó más dudas que certezas.
Bélgica se impone con autoridad y obliga a Estados Unidos a replantear su estrategia para el Mundial
El equipo dirigido por Rudy García capitalizó cada error estadounidense, imponiéndose en todas las líneas y asegurando un triunfo sin apelaciones en el estadio de Atlanta.
AS lo describió como “un auténtico infierno ante los mismísimos Diablos Rojos de Bélgica”, lo que subraya la necesidad de que Estados Unidos ajuste el funcionamiento defensivo y recupere la confianza colectiva en el momento clave de la preparación.
Los goles de McKennie (38′), Debast (44′), Onana (52′), De Ketelaere (58′), Lukebakio (67′ y 81′) y Agyemang (86′) reflejan el dominio belga y la respuesta tardía del equipo estadounidense.
Como prioridad, el cuerpo técnico liderado por Pochettino se centrará en fortalecer la línea defensiva, reducir la exposición ante rivales de jerarquía y trabajar la resiliencia del grupo, aspectos que serán determinantes si el USMNT pretende superar la fase de grupos en el Mundial y competir con los seleccionados más fuertes del torneo.
La derrota en Atlanta representa una advertencia para el fútbol estadounidense y exige revisar el esquema táctico, la gestión de recursos y la planificación estratégica a menos de noventa días del Mundial, en un momento en el que el margen de error se reduce y la presión por alcanzar el rendimiento esperado aumenta.