El precio de la gasolina en Estados Unidos subió abruptamente en las últimas jornadas, alcanzando un promedio de USD 3,48 por galón según la American Automobile Association (AAA) y situando el debate energético en el centro de la agenda política, a ocho meses de las elecciones legislativas, por el impacto directo en el costo de vida y las percepciones de la gestión gubernamental.
Esta tendencia alcista, impulsada por la intensificación del conflicto en Medio Oriente y las interrupciones en el suministro petrolero a nivel mundial, representa un incremento del 17% en poco más de una semana desde el inicio de los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán el 28 de febrero, de acuerdo con información de The New York Times.
Los precios no se situaban en estos niveles desde principios de 2024. En el último registro, el barril de Brent, referencia internacional, cotiza en USD 104,76, mientras que el crudo de Texas alcanzó los USD 102,28. Estos valores superan los USD 100 por primera vez desde la guerra en Ucrania en 2022, lo que refleja la magnitud de la crisis en el mercado de hidrocarburos.
Bloqueo en el estrecho de Ormuz y suministro mundial de petróleo
La escalada militar en la región afectó de manera directa la exportación de crudo desde el golfo Pérsico. Según datos recogidos por The New York Times y The Independent, numerosos buques petroleros permanecen en puerto debido a las amenazas iraníes a los barcos que intentan cruzar el estrecho de Ormuz, vía clave por la que circula cerca del 20% del petróleo mundial.
Esta situación privó al mercado internacional de una parte sustancial de los suministros y propició que Irak, Emiratos árabes Unidos y Kuwait redujeran su producción como medida de precaución, anticipando problemas de almacenamiento derivados de las limitaciones al comercio exterior, según información de CNBC.
Frente a la parálisis parcial en el flujo de crudo, los países del G7 evalúan la posibilidad de liberar reservas estratégicas para estabilizar el mercado, según la información compartida por The Independent.
Mientras tanto, la respuesta inmediata de los precios se observa en que los consumidores estadounidenses enfrentan un escenario de fuerte dispersión regional en los valores del combustible: conductores en California pagaron un promedio de USD 5,20 por galón el sábado pasado, el precio más alto del país, mientras que en Kansas el precio fue de USD 2,92, el menor a nivel nacional.
Los precios podrían seguir subiendo durante las próximas semanas
El vínculo entre el barril de petróleo y el precio en los surtidores genera rezagos de algunos días hasta una semana, dado que las refinerías deben abonar más por la materia prima y trasladar esos mayores costos a los combustibles distribuidos a estaciones, aeropuertos y otros clientes. Por ello, si los valores del petróleo se mantienen elevados, es probable que los precios continúen escalando en los próximos días.
La proporción del costo atribuible al precio del petróleo equivale aproximadamente al 60% del total que paga el conductor, mientras que factores como impuestos, márgenes de refinación y distribución pueden aumentar la cifra final.
Además, el encarecimiento energético se extiende a otros sectores, como el transporte aerocomercial y los servicios logísticos de camiones y tractores.
Según Patrick De Haan, director de análisis de petróleo en GasBuddy, la probabilidad de que el promedio nacional del galón alcance los USD 4 en las próximas semanas es del 80% si persiste la tendencia actual, dato reportado en The Independent. Esta posible suba impacta tanto en la economía hogareña como en los planes electorales del gobierno federal.
Aumento en la gasolina tensiona el escenario político y social
El presidente Donald Trump intentó restar gravedad al encarecimiento del crudo, remarcando en Truth Social que “los precios caerán rápidamente cuando se elimine la amenaza nuclear iraní”, y definió el costo inmediato como “un precio muy bajo a pagar por la seguridad y la paz en Estados Unidos y el mundo”. Días antes, había declarado para Reuters: “Si suben, suben”.
Desde el Poder Ejecutivo, el secretario de Energía Chris Wright afirmó en CNN que “la gasolina hoy está USD 1,50 más barata que en el punto máximo durante el gobierno de Biden” y sostuvo: “Queremos que vuelva a estar por debajo de los USD 3 por galón. Y lo estará pronto”.
Sobre los plazos para alcanzar esa meta, el funcionario precisó: “Nunca se sabe exactamente el tiempo, pero en el peor de los casos, serán semanas…, no meses”. Además, Wright añadió: “Hay un pequeño recargo por miedo en el mercado, pero el mundo no carece de petróleo ni de gas natural”.
El propio presidente Trump había celebrado la baja de la gasolina en su discurso ante el Congreso, apenas cuatro días antes del inicio de las hostilidades con Irán, criticando a su antecesor Joe Biden por la política energética que calificó de “desastre”.
El impacto de la escalada militar y el encarecimiento de la energía genera presión adicional sobre el gobierno, especialmente de cara a las elecciones intermedias de noviembre.
De esta manera, el precio de los combustibles se ubica así como un factor importante en los próximos meses, condicionado por la evolución del conflicto en Oriente Medio y la capacidad de respuesta de las potencias para estabilizar los mercados ante cortes de suministro y fluctuaciones en la producción y almacenamiento internacionales.