Dana White refuerza los lazos de la UFC con Donald Trump con un combate en la Casa Blanca

Por primera vez, la máxima cita de las artes marciales mixtas se realizará en los jardines presidenciales el 14 de junio, en coincidencia con el 250º aniversario de Estados Unidos y el cumpleaños del jefe de Estado

Un espectáculo deportivo se convierte en símbolo de poder e influencia en el corazón político de Estados Unidos (REUTERS/Kevin Lamarque)

Por primera vez y como parte de los festejos por el 250° aniversario de Estados Unidos, el próximo 14 de junio la Ultimate Fighting Championship (UFC) celebrará un evento en los jardines de la Casa Blanca, según reveló Dana White, presidente y director ejecutivo de la organización, en diálogo con el medio estadounidense CBS News.

La fecha del evento coincide con el cumpleaños del presidente Donald Trump, lo que, a la vez que simboliza la conexión entre el líder de la industria de las artes marciales mixtas y el mandatario, resalta la inédita cercanía entre ambos.

La expansión de la UFC no se limita a la esfera deportiva. En agosto de 2025, el grupo de medios estadounidense Paramount-Skydance, matriz de CBS, acordó pagar casi USD 8.000 millones por los derechos de transmisión en plataforma y televisión abierta, según detalló el medio.

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El primer combate en simultáneo por CBS se emitirá el sábado siguiente, lo que marca el salto de la UFC desde la marginalidad del pay-per-view hasta el centro de la cultura estadounidense y supone el doble del precio que alcanzó la organización en 2016, cuando fue vendida por USD 4.000 millones.

El césped presidencial será escenario de un torneo sin precedentes en la historia de las artes marciales mixtas (REUTERS/Al Drago)

El ascenso de Dana White: de los márgenes al espectáculo nacional

Nacido en un entorno ajeno a los grandes escenarios, White adquirió la UFC junto a dos compañeros de secundaria por apenas USD 2 millones. En sus comienzos, el espectáculo era rechazado por su violencia extrema y la ausencia de reglas estrictas. “Eso fue exactamente lo que atrajo a todo el mundo al principio”, reconoció White a CBS News.

Sin embargo, la presión de los reguladores empujó a la organización casi a la bancarrota, hasta que una alianza clave cambió su historia.

Mientras otras empresas se mantenían al margen, Donald Trump, entonces propietario de un casino en Atlantic City, aceptó albergar los combates. Según White, Trump fue “el primero en asistir al evento y quedarse hasta el final” y desde entonces siempre felicitó al equipo tras cada logro, de acuerdo con lo relatado a CBS News. Esa relación comercial se transformó en una amistad que impactó también en la esfera política.

White afirma que su apoyo fue decisivo para que Trump adoptara una estrategia diferente durante la campaña presidencial de 2024, orientándolo a participar en populares pódcasts dirigidos al público joven masculino.

White sostuvo: “Donald Trump es un tipo hecho para los hombres, y sabía que la generación joven podía identificarse con él”, en alusión a la influencia de esas apariciones, consideradas por algunos como un factor que inclinó la balanza electoral.

El empresario proyecta su figura más allá del octágono, fusionando deporte, negocios y política (Ricky Carioti/Pool via REUTERS)

De la polémica y el negocio a la normalización institucional

La evolución de la UFC hacia el mainstream exigió imponer regulaciones y medidas de seguridad estrictas. White defiende el historial del campeonato: “La salud y la seguridad son muy importantes para nosotros. Tenemos un récord perfecto de 30 años”.

No obstante, el pago a los luchadores fue motivo de discusión constante. En 2024, la organización resolvió una demanda colectiva que la acusaba de infrapago a sus atletas, aunque los ingresos en la cima pueden alcanzar cifras millonarias.

La cultura del exceso y la controversia acompaña a White. En 2023, una cámara captó un altercado suyo con su esposa en una discoteca de México. Consultado al respecto por CBS News, White reconoció: “Fue algo que nunca debió suceder. Tuvimos que asumirlo como familia y lo superamos”.

Añadió que la experiencia lo llevó a una autointerrogación sobre su conducta: “Cuando pasas por algo así, al día siguiente tienes que mirarte al espejo y preguntarte ‘¿Cómo pasó esto? ¿Cómo me aseguro de que no se repita?’”.

Este perfil le trajo tanto críticas como lealtad de sus seguidores. Durante la convención UFC X en Las Vegas, un fan comentó al medio: “Me encanta ver cómo se noquean. Es mi cosa favorita en el mundo”.

La industria del combate deja atrás su pasado marginal e ingresa en el centro de la agenda pública y mediática (Vincent Carchietta/REUTERS)

Diversificación, espectáculo y autenticidad personal

El horizonte de White se expande más allá de la UFC. En paralelo, dirige la franquicia deportiva Power Slap, centrada en competiciones de bofetadas. “Vi la oportunidad, igual que con la UFC, y pensé: ‘Puedo hacer de esto algo grande’”, expresó a CBS News.

En el trasfondo de su agenda, Las Vegas es testigo frecuente de su inclinación por los grandes riesgos: en una sola noche apostó USD 1 millón en una sala de bacará y sumó USD 1,2 millones en minutos. White respondió, con humor, que estas victorias inesperadas “definitivamente no le disgustan”.

Su figura, trabajada en la frontera entre la autenticidad y la controversia, rechaza la idea de moderar el discurso para no perder parte del público. “¿Y si simplemente eres tú mismo? No tienes que estar de acuerdo conmigo ni yo contigo, pero todos podemos convivir”, planteó White, resumiendo su filosofía y la del fenómeno que hoy convierte a la UFC en una referencia nacional.

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