El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, participará el miércoles en una cumbre de naciones caribeñas para pedir una postura común sobre Venezuela y mantener la presión sobre Cuba.
Rubio representará a Estados Unidos en la cumbre de la Comunidad Caribeña (CARICOM) que se celebra esta semana en la pequeña nación insular de San Cristóbal y Nieves.
Rubio defenderá las prioridades del presidente estadounidense, Donald Trump, como combatir la inmigración ilegal, dijo el lunes el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott.
El secretario “reafirmará el compromiso de Estados Unidos de trabajar con los Estados miembros de CARICOM para aumentar la estabilidad y la prosperidad en nuestro hemisferio”, explicó Pigott en un comunicado.
La operación militar estadounidense que capturó al líder venezolano Nicolás Maduro el pasado 3 de enero fue recibida con cautela en la región caribeña.
Desde entonces, Trump ha impuesto a la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, una política de apertura del sector petrolero, junto a ciertas concesiones políticas, como una amnistía de presos.
La mayoría de los Estados caribeños se han mostrado reservados en sus reacciones públicas, aunque Trinidad y Tobago dio apoyo logístico a la operación, además de respaldar abiertamente los ataques militares que Estados Unidos inició en la zona contra presuntos narcotraficantes en septiembre.
Venezuela era vista desde hace años por la mayoría de vecinos caribeños como una fuente de inestabilidad a medida que millones de personas huían de su economía en ruinas.
Reacias ante presión sobre La Habana
Las naciones de la comunidad caribeña son más reacias en cambio a colaborar con la presión de Estados Unidos sobre Cuba, que no es miembro del bloque, pero mantiene relaciones de larga fecha con muchos de sus integrantes.
La isla enfrenta una crisis energética que ha paralizado casi por completo su economía después de que Washington cortara los envíos de petróleo desde Venezuela, su principal proveedor, y amenazara con sanciones a otros países que le vendan combustible.
Rubio, un ex senador de orígenes cubanos, buscar derrocar el gobierno comunista que gobierna la isla desde la revolución de 1959.
El secretario de Estado mantiene contactos directos con el régimen, según ha declarado el presidente Donald Trump.
Según el medio estadounidense Axios, el jefe de la diplomacia estadounidense negocia con un nieto de Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, denunció el lunes desde Ginebra la voluntad estadounidense de querer una “catástrofe humanitaria” en la isla.
En la reunión del año pasado de la CARICOM en Jamaica, el grueso de países miembros hicieron oídos sordos a la petición de Rubio de prescindir de médicos cubanos, una fuente clave de divisas para La Habana.
Guatemala sí secundó ese llamado de Rubio para poner fin a un programa que ha sido denunciado en Washington como trabajo forzado.
La cumbre de CARICOM también abordará la persistente crisis en Haití, un país empobrecido y asolado por la violencia, donde un consejo de transición traspasó recientemente el poder al primer ministro respaldado por Estados Unidos tras fracasar en el control de las bandas armadas, y sin perspectiva real de celebración de elecciones.
(con información de AFP)