El presidente Donald Trump anunció que Estados Unidos contribuirá con 10.000 millones de dólares a la recién creada “Junta de Paz”, un ente con el objetivo inicial de apoyar la reconstrucción de Gaza tras el conflicto, pero con aspiraciones de actuar en otras regiones afectadas por la guerra. El anuncio tuvo lugar durante la reunión inaugural de la Junta, que contó con la presencia de más de 40 delegaciones nacionales y observadores de una docena de países adicionales.
Durante el encuentro, Trump señaló que los participantes de la Junta de Paz han comprometido 5.000 millones de dólares para la reconstrucción de Gaza, cifra que representa solo una parte de los 70.000 millones de dólares estimados necesarios para rehabilitar el territorio palestino. El plan contempla, además de la asistencia financiera, el despliegue de contingentes internacionales de estabilización y policía, ante la preocupación de que la Junta pueda constituirse en un órgano alternativo o rival para las Naciones Unidas (ONU).
La sesión inaugural permitió que los representantes analizaran no solo el alcance inmediato de la ayuda, sino también la logística para canalizar los recursos a través de organismos multilaterales y la colaboración con entidades humanitarias en el terreno. Trump subrayó que el trabajo de la Junta incluirá la supervisión y coordinación de los fondos, así como la definición de criterios para seleccionar los proyectos prioritarios en Gaza y, eventualmente, en otros puntos de crisis. La atención se centró en la restauración de infraestructura crítica, la provisión de servicios básicos y la protección de la población civil en un escenario de alto riesgo.
Durante su intervención, Trump reiteró sus críticas hacia la ONU en conflictos recientes, afirmando que la Junta de Paz tendrá la función de “supervisar” el desempeño del organismo internacional y velar por su eficacia. No obstante, matizó que Estados Unidos buscará mantener una relación de cooperación con Naciones Unidas en áreas donde sea posible la convergencia de esfuerzos, especialmente en la reconstrucción y estabilización de zonas afectadas por la guerra.
La Junta de Paz, según el diseño presentado, aspira a reunir contribuciones adicionales tanto financieras como logísticas de los países miembros y observadores. Se prevé que, además del compromiso estadounidense, otras naciones incrementen su participación tras la definición de los mecanismos de control y auditoría de los fondos. Entre los desafíos identificados por los asistentes se encuentra la creación de una fuerza internacional capaz de operar en escenarios complejos, con mandatos claros y protocolos de actuación consensuados entre los distintos gobiernos.
En el transcurso de la reunión, Trump aprovechó para manifestar públicamente su respaldo a varios líderes extranjeros, algunos de los cuales han enfrentado cuestionamientos sobre sus credenciales democráticas. Mencionó expresamente a Viktor Orbán, primer ministro de Hungría, a Javier Milei, presidente de Argentina, y al primer ministro de Japón, destacando su afinidad personal con ellos y su voluntad de apoyar a sus gobiernos en el marco de la Junta de Paz.
El anuncio de la contribución de Estados Unidos marca el inicio de un proceso diplomático y operativo que busca posicionar a la Junta de Paz como un actor central en los esfuerzos internacionales de reconstrucción y estabilización en Gaza y otras zonas de conflicto.