La administración de Donald Trump informó al Congreso que comenzará a enviar personal temporal a Caracas para retomar funciones diplomáticas y allanar el camino hacia la reapertura de la embajada de Estados Unidos en Venezuela, según documentos obtenidos por The Associated Press.
El anuncio marca el primer paso formal para restaurar las relaciones bilaterales tras la ruptura ocurrida en 2019 y la reciente captura del narcodictador venezolano, Nicolás Maduro.
En una notificación enviada el lunes a varios comités legislativos, el Departamento de Estado comunicó su intención de implementar un “enfoque gradual” para reanudar operaciones diplomáticas en Caracas.
“Estamos notificando al comité la intención del Departamento de Estado de aplicar un enfoque por fases para reanudar potencialmente las operaciones de la Embajada de Caracas”, indica el texto citado por The Associated Press.
La carta, remitida a diez comités de la Cámara de Representantes y el Senado, detalla que los primeros funcionarios enviados cumplirán tareas limitadas en una instalación provisional mientras se rehabilita el complejo de la sede diplomática.
El movimiento ocurre justo antes de la comparecencia del secretario de Estado, Marco Rubio, ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado para explicar la política de Washington hacia Venezuela. Según la notificación, los diplomáticos estadounidenses se alojarán y trabajarán en una instalación temporal, hasta que la embajada principal esté lista para volver a operar plenamente.
La reapertura de la embajada sería clave para restablecer relaciones diplomáticas, rotas desde marzo de 2019 cuando Estados Unidos cerró su sede y reconoció a la Asamblea Nacional elegida en 2015 como único gobierno legítimo. Desde entonces, el personal diplomático estadounidense trabajaba desde Bogotá, Colombia, a través de la Unidad de Asuntos de Venezuela.
Tras la operación militar que depuso a Maduro el 3 de enero, un equipo reducido de la Unidad de Asuntos de Venezuela viajó a Caracas para evaluar condiciones y preparar el terreno para una eventual reapertura. La semana pasada, el Departamento de Estado designó a Laura Dogu como encargada de negocios en Venezuela.
Las primeras tareas del personal desplegado en Caracas se centrarán en seguridad y administración, pero el plan contempla una expansión gradual de funciones hasta cubrir áreas consulares, políticas, económicas y de diplomacia pública. El Departamento de Estado dejó claro en su mensaje que la reubicación de la Unidad de Asuntos de Venezuela desde Bogotá a Caracas será parte de este proceso.
En respuesta a consultas sobre la iniciativa, el Departamento de Estado explicó a The Associated Press que “se están tomando medidas para prepararse ante una posible reapertura de la embajada en Caracas, en caso de que se decida avanzar en esa dirección. La notificación al Congreso forma parte del proceso necesario para que esos preparativos puedan realizarse”.
El restablecimiento de una presencia diplomática en Venezuela requeriría además que Washington deje de considerar a la Asamblea Nacional de 2015 como el gobierno legítimo, y reconozca plenamente a la recién nombrada jefa del régimen chavista, Delcy Rodríguez. Por el momento, la Casa Blanca ha optado por avanzar en la normalización de relaciones de manera paulatina, manteniendo la presión política mientras desarrolla canales de comunicación directos con el chavismo.
En declaraciones recientes, Delcy Rodríguez aseguró que su administración y la Casa Blanca “han establecido canales de comunicación respetuosos y cordiales” desde la caída de Maduro. Si bien no se refirió directamente a la notificación diplomática, Rodríguez confirmó que trabaja con el presidente Donald Trump y el secretario Rubio en una “agenda de trabajo conjunta”.
El avance hacia la reapertura de la embajada responde a la nueva etapa en la relación bilateral tras el cambio de régimen en Caracas.
La reanudación de operaciones diplomáticas permitiría a Estados Unidos monitorear de cerca la transición y retomar servicios consulares, intercambios políticos y económicos, así como reforzar la seguridad y cooperación regional.
El proceso será gradual, pero marca un giro en la política estadounidense y podría abrir la puerta a una normalización plena de relaciones diplomáticas entre Washington y Caracas después de años de confrontación y aislamiento.
(Con información de The Associated Press)