En un estudio publicado recientemente por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), se reveló que las vacunas infantiles rutinarias han prevenido más de 500 millones de enfermedades y más de un millón de muertes en Estados Unidos desde 1994.
Esta investigación se realizó en el marco del Programa de Vacunas para Niños (VFC) y abarcó a los nacidos entre 1994 y 2023, según confirmó CNN.
El informe fue elaborado por investigadores del Centro Nacional de Inmunización y Enfermedades Respiratorias y evaluó los beneficios de las inmunizaciones rutinarias tanto en términos de salud pública como de impacto económico.
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En total, se analizaron nueve vacunas: difteria, tétanos y pertusis (DTaP), Haemophilus influenzae tipo b (Hib), poliovirus, sarampión, paperas y rubéola (MMR), hepatitis B, varicela, hepatitis A, conjugada antineumocócica y rotavirus.
Los datos de vacunación se obtuvieron a partir de encuestas nacionales de inmunización y encuestas de vacunación escolar, mientras que las estimaciones de casos de enfermedad y muertes se basaron en el Sistema Nacional de Vigilancia de Enfermedades de Notificación Obligatoria.
Los resultados muestran que, de los aproximadamente 117 millones de niños nacidos entre 1994 y 2023, las vacunas han evitado cerca de 508 millones de casos de enfermedades, 32 millones de hospitalizaciones y alrededor de 1,13 millones de muertes.
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El estudio destaca que la mayor cantidad de casos de enfermedades prevenidos corresponden al sarampión y la varicela, con unos 100 millones de casos evitados, mientras que la difteria fue responsable de la mayor reducción de muertes, con aproximadamente 752.800.
En cuanto al impacto económico, las vacunas infantiles han representado un ahorro neto de 540 mil millones de dólares en costos directos, como la atención médica, y de 2,7 billones en costos sociales, incluyendo la pérdida de productividad de los padres debido a la atención de un niño enfermo.
El Programa de Vacunas para Niños fue establecido en 1994 tras una epidemia de sarampión entre 1989 y 1991 que resultó en decenas de miles de infecciones y cientos de muertes. Más de la mitad de los niños afectados en ese entonces no estaban vacunados. Este programa proporciona vacunas sin costo a los menores de 18 años que cumplen con los requisitos de elegibilidad.
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Hasta el momento, más de la mitad de los niños en Estados Unidos son elegibles para recibir vacunas a través de este programa, lo que ha contribuido a mantener una alta cobertura de vacunación infantil, particularmente en áreas geográficas con bajos índices de vacunación.
Durante la pandemia de Covid-19, las coberturas de vacunación infantil disminuyeron en gran medida debido al acceso reducido a los servicios de atención primaria y a un incremento en la difusión de desinformación que contribuyó a la vacunohesitación.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) comunicaron en julio de este año que la cobertura mundial de la vacuna contra la difteria, tétanos y pertusis (DTP3) permaneció en el 84% en 2023, misma cifra que en 2022, pero aún por debajo del 86% previo a la pandemia en 2019.
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Según el informe de los CDC, la expansión de la red de proveedores de vacunas, incluyendo farmacias, podría ser una estrategia efectiva para mejorar el acceso en zonas con cobertura insuficiente. Además, el uso de recordatorios de vacunación y sistemas de re-llamada también son métodos importantes para disminuir las oportunidades perdidas de inmunización.