Más del 50% de los graduados universitarios en Estados Unidos están atrapados en empleos que no requieren títulos

El panorama laboral estadounidense se complica, según los últimos hallazgos, que ponen en duda el valor agregado de la educación superior en la actualidad

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Las prácticas profesionales y la experiencia relevante adquieren una relevancia cada vez mayor para los estudiantes universitarios (Imagen Ilustrativa Infobae)
Las prácticas profesionales y la experiencia relevante adquieren una relevancia cada vez mayor para los estudiantes universitarios (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un reciente estudio elaborado por The Burning Glass Institute y el Strada Institute for the Future of Work arrojó resultados preocupantes sobre el panorama laboral para los graduados universitarios en los Estados Unidos. Según los hallazgos, más de la mitad de los titulados universitarios se encuentran trabajando en puestos que no necesitan de un diploma de bachillerato ni hacen uso de las habilidades adquiridas durante sus estudios.

Este fenómeno no solo representa un desaprovechamiento de la formación académica, sino que también plantea un riesgo de estancamiento profesional que podría durar toda la carrera del individuo.

La investigación destaca que, incluso en una economía en auge, muchos graduados terminan en trabajos para los cuales no habrían necesitado cursar estudios superiores. Sectores como el retail, la hostelería y la manufactura ofrecen ejemplos claros de roles que no demandan competencias a nivel universitario.

Además, otro estudio realizado por el HEA Group encontró que, una década después de inscribirse en la universidad, los asistentes a uno de cada cuatro programas de educación superior ganan menos de USD 32.000 al año, lo cual está por debajo del ingreso anual medio de los graduados de secundaria.

El informe subrayó que la elección de la especialización universitaria juega un papel fundamental en las perspectivas de empleo de los graduados. Aquellos que optan por carreras orientadas a una profesión específica, como la enfermería, tienen más probabilidades de emplear sus habilidades y recibir una remuneración acorde. Por ejemplo, solo el 23% de los estudiantes de enfermería está subempleado, en comparación con el 68% de los que estudiaron justicia criminal.

Sin embargo, centrarse en áreas de estudio relacionadas con ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) no garantiza automáticamente empleos a nivel universitario ni salarios altos. La investigación encontró que la elección de la especialización podría ser más determinante que el tipo de institución educativa a la que asiste el estudiante.

CBS News indicó que asegurar una pasantía o práctica profesional durante los estudios universitarios puede reducir significativamente el riesgo de subempleo casi a la mitad. Esta experiencia es crucial para mejorar las posibilidades de obtener un empleo acorde con la formación recibida.

A medida que crece el escepticismo sobre el valor de los títulos universitarios, estudios recientes exponen la realidad laboral de los graduados en Estados Unidos, donde un diploma ya no asegura un empleo en el campo estudiado (Imagen Ilustrativa Infobae)
A medida que crece el escepticismo sobre el valor de los títulos universitarios, estudios recientes exponen la realidad laboral de los graduados en Estados Unidos, donde un diploma ya no asegura un empleo en el campo estudiado (Imagen Ilustrativa Infobae)

Además, enfocarse en conseguir trabajos dentro del campo de estudio deseado incrementa las oportunidades de ascender a posiciones mejor remuneradas. La movilidad ascendente se complica si la carrera profesional comienza de manera errónea.

Muchos graduados universitarios continúan subempleados incluso diez años después de finalizar sus estudios, ya que los empleadores que buscan habilidades a nivel universitario también tienden a concentrarse en la experiencia laboral reciente de los candidatos.

Este estudio ofrece una mirada crítica sobre el valor de la educación universitaria en el actual mercado laboral estadounidense y sugiere la necesidad de una reflexión profunda sobre la orientación de la formación académica en relación con las demandas del mundo del trabajo.