Ganar más de USD 250.000 con dos empleos remotos: la jugada arriesgada de un millenial en el sector tecnológico

Con múltiples roles en la industria tecnológica, un hombre encontró seguridad financiera y explicó cómo mantener dos trabajos para protegerse de despidos repentinos

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Partiendo de una niñez marcada por la pobreza, Tomás narra su ascenso hacia la estabilidad económica sostiendo secretamente dos trabajos a distancia. (Imagen ilustrativa Infobae)
Partiendo de una niñez marcada por la pobreza, Tomás narra su ascenso hacia la estabilidad económica sostiendo secretamente dos trabajos a distancia. (Imagen ilustrativa Infobae)

En un fenómeno laboral cada vez más notorio en Estados Unidos, especialmente en sectores como la tecnología y la informática, trabajadores deciden emplearse simultáneamente en múltiples trabajos remotos. Este es el caso de Tomas, un trabajador de IT (Información Tecnológica) residente en Georgia, quien ha llevado esta práctica al extremo, gestionando dos empleos a tiempo completo que le reportan más de USD 250.000 anuales en salario combinado.

Su historia, revelada por Business Insider, es un claro ejemplo de cómo la “sobreempleabilidad” puede transformar la situación financiera de una persona, llevándola a acumular un patrimonio neto superior a USD 500.000, liquidar deudas significativas y alcanzar un grado de libertad financiera antes impensado, aunque con ciertas controversias.

Tomas inició su camino hacia el sobreempleo impulsado por una infancia de carencias económicas y el desafío de enfrentar aproximadamente USD 40.000 en deuda de tarjetas de crédito más la responsabilidad de la manutención de un hijo en 2016.

Dos años más tarde, no solo había logrado saldar sus deudas gracias a trabajos menores, sino que descubrió en esta práctica una fuente de seguridad y estabilidad financiera. A pesar de los riesgos profesionales implicados y el temor a las repercusiones laborales, ha logrado mantener en secreto su doble jornada laboral hasta la fecha.

Tomás reconsidera el trabajo presencial tras experimentar la flexibilidad del empleo remoto. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Tomás reconsidera el trabajo presencial tras experimentar la flexibilidad del empleo remoto. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El sobreempleo no viola necesariamente leyes federales o estatales, pero sí puede contravenir contratos de trabajo, presentando un riesgo considerable de despido si se descubre.

Sin embargo, con los despidos extendiéndose por la industria tecnológica, Tomas y otros en su situación perciben esta estrategia como un seguro adicional frente a la inestabilidad laboral. “Las compañías te despedirán sin ningún aviso”, explicó Tomas, respaldando la idea de que mantener dos empleos debería ser la norma.

A lo largo de su experiencia, Tomas ha acumulado unos siete empleos desde 2017, nunca ocupando más de dos simultáneamente, excepto por breves períodos de tres y hasta cuatro trabajos. La pandemia y las subsecuentes medidas de retorno a la oficina le obligaron a renunciar a posiciones que no permitían la laboralidad remota, crítica para su régimen de sobreempleo.

Para aquellos interesados en adoptar un estilo de vida similar, Tomas ofreció sugerencias basadas en su experiencia: dominar bien las tareas para agilizar el trabajo, identificar el empleo con mayor flexibilidad para ajustar reuniones, evitar trucos tecnológicos detectables por departamentos de TI y considerar la salida si se perciben sospechas por parte de la gerencia.

Actualmente, sus empleos cuentan con horarios flexibles y solo tres horas de solapamiento diario, lo que ha facilitado su capacidad para manejar ambas responsabilidades sin incidencias mayores.

“Voy a seguir adelante todo el tiempo que pueda”, declaró Tomas, consolidando su compromiso con un modelo laboral que, aunque arriesgado, ha probado ser sumamente beneficioso para su bienestar económico y personal.

En un panorama laboral evolutivo, historias como la de este profesional ilustran una faceta poco convencional de la gestión profesional y el aprovechamiento de las oportunidades laborales remota. Aunque debe ser tomada con pinzas, debido a los riesgos laborales y contractuales, puesto que no deja de ser una actividad controversial y al margen de la ley.