
Organizar un viaje a Cantabria es un acierto asegurado. Esta comunidad autónoma combina en su espectacular paisaje montañas y frondosos bosques con 220 kilómetros de costa que bañan 90 arenales. Esta región, parte de la España verde, ofrece naturaleza, gastronomía y arte. Este destino es conocido por sus cuevas prehistóricas como la de Altamira, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y denominada como la “Capilla Sixtina del Arte Rupestre”, rutas de peregrinación y monumentos históricos.
La región también forma parte del Camino de Santiago, atrayendo a numerosos peregrinos que disfrutan no sólo del recorrido espiritual, sino también de los paisajes. Sus localidades pueden presumir de albergar tesoros y monumentos únicos, como el Palacio de la Magdalena de Santander, el Monasterio de Santo Toribio de Liébana o el Capricho de Gaudí de Comillas.
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¿Un partenón en Cantabria?
Si pensamos en un partenón, nuestra mente nos transportará al gran templo dedicado a Atenea en la capital griega de Atenas y para nada nos llevará a este territorio del norte de España. En el municipio de Arenas de Iguña, en la pequeña villa de Las Fraguas, se encuentra el Palacio de los Hornillos. Esta increíble mansión, situada en una finca de 60 hectáreas, rodeada de jardines y bosques centenarios, acoge la iglesia de San Jorge, un templo del siglo XIX conocido como “El Partenón”. Así que sí, Cantabria puede presumir de tener su propio partenón.
Esta joya escondida de estilo románico comenzó a construirse en 1890 a petición de los duques de Santo Mauro. El proyecto se levantó sobre una antigua ermita y los trabajos no acabaron hasta el 12 de octubre de 1917, fecha en la que se inauguró. La Iglesia de San Jorge es un ejemplo prácticamente único de arquitectura románica en Cantabria.
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Esta construcción de líneas sencillas y robustas, levantada con sólidos muros de piedra, se caracteriza por su única nave interior. En su fachada se puede apreciar un portal con arco de medio punto, adornado con delicadas tallas y relieves que ilustran variadas escenas bíblicas y símbolos cristianos.
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En el exterior, la estructura recibe el soporte de un conjunto de 40 columnas de orden corintio, de las cuales seis están estratégicamente ubicadas en la parte frontal del edificio. Este detalle arquitectónico combina elementos del estilo románico con influencias del neoclásico, un aspecto poco común en la comunidad autónoma, pero que aporta un significativo valor histórico al edificio.

De iglesia a cárcel
El templo conserva elementos arquitectónicos y artísticos de la época románica, como capiteles decorados con motivos vegetales y animales. El edificio ha pasado por diversas restauraciones y procesos de conservación para mantener su valor histórico y cultural. Los Duques de Santo Mauro donaron el templo al pueblo de Las Fraguas para su uso como parroquia, función que sigue teniendo en la actualidad. Durante la Guerra Civil Española, según varios libros de historia, fue utilizado como cárcel por el bando republicano.
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Cómo llegar
49 kilómetros separan Las Fraguas de la capital, Santander, un recorrido que se puede realizar en coche y que no nos llevará más de 35 minutos.
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