
Pratdip es un pequeño pueblo escondido en el corazón de la sierra de Llaberia, en la comarca tarraconense del Baix Camp. Un lugar pintoresco y con mucho encanto cuyo núcleo urbano mantiene aún vivo el espíritu medieval. El casco antiguo de esta localidad lo presiden los restos del castillo acompañados de las torres de defensa que en el pasado cerraban la villa.
Más allá de que esta población sea testigo de un pasado medievo, es conocida por la historia que le envuelve y le otorga el nombre. Una de sus señas de identidad es la antigua leyenda de los dips, unos perros lobo negros y endemoniados que habitaban en las montañas de Pratdip y atacaban a los habitantes.
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Un pueblo atemorizado por los perros vampiro
Tal y como cuenta la historia mitológica, y recoge Escapada Rural, durante siglos unos perros negros, que tenían solo tres patas, ojos rojos y se conocían como dips, acechaban las calles de esta aldea. Estas criaturas atacaban al ganado, pero también a aquellas personas que llegaban tarde a casa por haberse quedado en los bares bebiendo.
Estos asesinos nocturnos se caracterizaban por su comportamiento violento, utilizando sus colmillos para matar a sus víctimas y beber su sangre. Aunque se dice que estos entes desaparecieron en el siglo XIX, ocasionalmente algunas personas afirman haber cruzado caminos con uno de estos perros vampiro.
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La leyenda está tan arraigada en la historia del municipio que no sólo se refleja en su toponimia, sino también en su escudo, donde se simboliza un perro con una pata levantada. En el altar renacentista de Santa Marina, que data de 1602, también están pintados dos canes negros que podrían representar a los dips.
El castillo de Pratdip

En el punto más alto del municipio, en lo alto de la colina, los restos del castillo medieval de Pratdip - considerado Bien Cultural de Interés Nacional- dominan la vista. A finales del siglo XVII dejó de estar habitado y en 1846 un terremoto ocasionó grandes desperfectos, algunas partes de la fortaleza se cayeron y se formaron grandes grietas en las paredes que se mantuvieron en pie. Las ruinas que se conservan son de arquitectura gótica, aunque durante unos trabajos arqueológicos se encontraron vestigios de un entierro del Neolítico. Este punto ofrece unas vistas panorámicas impresionantes.
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El pasado medieval también se puede observar en las dos torres de defensa: torre de Ca la Torre y Torre del Capet. Ambas formaban parte de la muralla que protegía el pueblo. La primera, también era conocida como la cárcel, ya que, durante un tiempo prolongado esta fue su función. Caminando por sus doradas calles empedradas y tras haber atravesado varios arcos, llegamos a la iglesia de Santa Marina. A lo largo de su historia, este edificio religioso se ha ido modificando. Así, pasó de ser una construcción románica erigida a mediados del siglo XII a terminar con elementos góticos. De su pasado sólo conserva el ábside semicircular.

Cómo llegar
Pratdip está a aproximadamente una hora y media de Barcelona, circulando por la C-23 y la AP-27.
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