La noticia de la muerte de Heath Ledger sacudió a la industria del cine en enero de 2008, cuando el actor australiano falleció a los 28 años por una sobredosis accidental. Su pérdida dejó un vacío tanto en la pantalla como en su entorno familiar, y puso en el centro la situación de su hija, Matilda.
Ledger había redactado su testamento en 2003, mucho antes de convertirse en padre. Por eso, en los documentos no figuraba Matilda, la hija que tuvo junto a su expareja, la también actriz Michelle Williams, tras su relación durante el rodaje de Brokeback Mountain. La herencia, valorada en 16,3 millones de dólares, según informó en su momento la revista People, estaba destinada íntegramente a los padres y hermanas del actor al haber sido redactada dos años antes de que el actor estrenara su paternidad.
No obstante, tras la muerte de Heath, su familia decidió que Matilda debía ser la única beneficiaria. “Nuestra familia le ha entregado todo a Matilda. Nunca hubo dudas de que el patrimonio de Heath sería para ella. Jamás una duda”, aclaró su padre, Kim Ledger, en declaraciones recogidas por el citado medio.
PUBLICIDAD
La posición de la familia
A pesar de que el testamento no había sido actualizado tras el nacimiento de Matilda, la familia de Heath optó por priorizar el deseo que, según ellos, él habría tenido. “Matilda es una prioridad absoluta y Michelle es una parte integral de nuestra familia. Ellas serán cuidadas, y así es como Heath lo hubiera querido”, explicaron sus padres y hermanas tras el fallecimiento del actor.
Cuando Heath Ledger murió, su hija Matilda tenía solo dos años. Durante los primeros meses tras su nacimiento, el actor confesó en una entrevista a InTouch: “Matilda es adorable, observadora y sabia. Michelle y yo la amamos profundamente. Ser padre superó todas mis expectativas. Es la experiencia más extraordinaria que he vivido: es maravilloso”.
Todo el apoyo recibido
Aunque la pareja ya vivía separada en el momento de la muerte del actor, mantenían una relación armónica dedicada a la crianza en común de Matilda. Michelle Williams, reconocida por su trabajo en Dawson crece y múltiples nominaciones al Oscar, continuó criando a su hija en Nueva York, donde reside actualmente junto a su esposo, el director teatral Thomas Kail, y sus otros tres hijos.
PUBLICIDAD
El círculo cercano a Matilda no solo incluye a su familia paterna y materna, sino también a figuras del cine. Sus padrinos son Jake Gyllenhaal y Busy Philipps, ambos muy presentes durante su infancia. Además, Jeremy Strong, estrella de Succession y amigo íntimo de Michelle, vivió durante un tiempo con madre e hija, ofreciendo apoyo en los momentos más difíciles. Williams describió al actor como alguien capaz de “sostener el peso del corazón roto de una niña y lo suficientemente sensible para acercarse a ella a través del juego y la risa”.
Matilda también recibió gestos extraordinarios de los amigos y colegas de su padre. Johnny Depp, Colin Farrell y Jude Law, quienes terminaron su papel en El imaginario del Doctor Parnassus tras su muerte, donaron sus honorarios de la película a la niña. El director Terry Gilliam elogió la actitud: calificó la ayuda como “extraordinaria y maravillosa”.