La llegada de Mario, la nueva película dirigida por Guillem Miró, plantea una pregunta central: ¿quién es realmente el personaje que da título al filme? La cinta, que marca el debut en solitario de Miró en la dirección de largometrajes tras su experiencia previa en En acabar junto a Thor Echevarría, se adentra en la construcción de la identidad y las percepciones que los demás tienen de una persona.
La trama se desarrolla en torno a una fiesta sorpresa organizada por Antònia para celebrar el cumpleaños de su pareja, Mario.
Sin embargo, el propio homenajeado comunica por teléfono que no podrá asistir debido a compromisos laborales y confiesa, además, su aversión a festejar su aniversario. Este giro inicial desencadena una serie de situaciones en la casa de Antònia, donde comienzan a llegar amigos y familiares de Mario que ella aún no conoce, a pesar de que la relación lleva ya un tiempo consolidada.
Una comedia sin el protagonista principal
El reparto está encabezado por Jaume Madaula, sobrino de Ramon Madaula, quien asume el papel del enigmático Mario. Junto a él, Gloria March interpreta a Antònia y Miquel Gelabert da vida al suegro, un personaje enfermo y de carácter difícil. La presencia de estos personajes secundarios, como los cuñados y el sobrino Lluc, contribuye a crear un ambiente en el que todos parecen profesar una admiración unánime por la figura central, Mario.
A medida que avanza la velada y en ausencia del protagonista, los invitados comienzan a intercambiar anécdotas y recuerdos sobre Mario. Pronto, surgen contradicciones entre las historias que él ha contado a cada uno, lo que lleva a los presentes a cuestionar la imagen que tenían formada de él.
La película explora así cómo las versiones personales y los relatos compartidos pueden distorsionar la percepción de una persona, generando dudas sobre la autenticidad de su identidad.
Mario se presenta como una comedia ligera en catalán, pero bajo su tono desenfadado subyace una reflexión sobre la complejidad de las relaciones y la dificultad de conocer realmente a quienes nos rodean.
La película supone un paso importante en la carrera de Guillem Miró, quien asume por primera vez en solitario la dirección de un largometraje.