Madrid, 14 abr (EFE).- El vicepresidente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), Bartolomé Lora, ha asegurado que no ha tenido ningún contacto con José Luis Ábalos, José Luis Rodríguez Zapatero o Koldo García y que ni Begoña Gómez ni Víctor de Aldama influían "en absoluto" en la concesión de ayudas a empresas afectadas por la pandemia.
En la Comisión de Investigación en el Senado sobre las deficiencias y presuntas irregularidades en la gestión de SEPI, Lora sí ha dicho conocer a Leire Diez de un par de reuniones, y ha negado conocer a Santos Cerdán y a Antxon Alonso.
Además, ha afirmado que colaborará con la Justicia, en la que confía plenamente; que siempre asume sus responsabilidades, y que los trabajadores de SEPI han hecho un trabajo muy profesional en torno a estas ayudas otorgadas.
Lora, que fue presidente interino de SEPI tras la salida de su predecesor Vicente Fernández, imputado por la Audiencia Nacional y detenido en su día junto a Leire Díez, ha descartado la influencia de este último en los procesos de concesión de ayudas a través del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas afectadas por la pandemia de 2020, gestionado por SEPI.
No obstante, ha reconocido que participó con él en una reunión con Duro Felguera (una de las empresas que recibió ayudas).
Lora ha asegurado a preguntas de los senadores que no acudió nunca al despacho que usaba Fernández tras su salida de SEPI y que está siendo objeto de las investigaciones de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil dentro del caso Leire.
Además, ha reconocido haber tenido algunas conversaciones, también por WhatsApp, con Fernández para cuestiones relativas a la presidencia, pero no sobre las ayudas públicas que se estaban gestionando.
A preguntas sobre si ha borrado sus móviles ha dicho que tiene sus dispositivos móviles "como siempre" y que no se ha trasladado información de la SEPI a ningún otro sitio.
Además, ha dicho desconocer la relación de Fernández con Servinabar y porqué se fue a trabajar con ellos.
"No he facilitado ningún negocio a nadie, no he conocido ninguna irregularidad ni he participado en ella", ha subrayado en la segunda jornada de esta comisión de investigación.
"Niego toda la relación con la trama 'koldo', no he participado en ninguna cuestión ilegal", ha insistido Lora, que defiende que las solicitudes de ayudas a empresas afectadas por la pandemia estaban correctas y que los asesores las analizaban con una independencia "máxima".
Ha defendido el rigor, la profesionalidad y honestidad del procedimiento para las ayudas otorgadas por el fondo de solvencia y ha agregado que el Tribunal de Cuentas ya dijo que los expedientes cumplían los requisitos y se ajustaban a derecho.
En este sentido, ha explicado que había reuniones con asesores, interlocución constante con las compañías que habían pedido la ayuda pero que luego ello no suponía que se reajustaran posteriormente los informes.
Lora ha asegurado que el expediente de Air Europa está perfectamente instruido y que la compañía no tenía información privilegiada. La aerolínea solicitó al Gobierno ayuda antes de julio 2020 y al fondo de solvencia en agosto, según ha dicho.
En este expediente, Lora ha negado presiones de Ábalos para acelerarlo y ha reconocido haber tenido contactos con el entonces 'número 2' del Ministerio Transportes, Pedro Saura.
Lora ha recalcado que era importante reaccionar rápido y trasladar las ayudas al sector. Ha explicado que la aerolínea no necesitaba reestructuración financiera y que los dividendos pagados eran de Globalia -su matriz- en base a los resultados de 2019.
Respecto a Plus Ultra, defiende que era una de las 20 aerolíneas de tipo A y que era una compañía importante en las rutas a hispanoamérica.
La rapidez en la concesión de las ayudas dependía de la complejidad de cada caso, ha añadido. Con ayuda de asesores, desde SEPI se veía que cumplían los requisitos, que el expediente, validado por él mismo, estaba completo y que el Tribunal de Cuentas había tenido toda la información de cada uno de los expedientes, ha relatado. EFE