Ávila, 03 abr (EFE).- La Semana Santa de Ávila, declarada de Interés Turístico Internacional, ha vivido en la madrugada de este Viernes Santo uno de sus momentos más impactantes con un Vía Crucis penitencial que ha abrazado a la muralla y a San Juan de la Cruz, coincidiendo con el Año Jubilar Sanjuanista.
Esta efemérides, con motivo del tercer centenario de la canonización del místico de Fontiveros (Ávila) y el primero de su proclamación como doctor de la Iglesia, ha impregnado el desarrollo de una celebración religiosa marcada por el recogimiento, la solemnidad, austeridad y una belleza patrimonial apabullante.
Y todo, bajo la atenta mirada de una ciudad en penumbra, que ha acogido en sus calles la imponente imagen del Santísimo Cristo de los Ajusticiados, del siglo XVI, para acompañarla por los 2,5 kilómetros del perímetro amurallado, a través de las catorce estaciones, marcadas por la espiritualidad de San Juan de la Cruz.
Junto al místico fontivereño, el alma de este Vía Crucis penitencial lo han puesto las cerca de 1.500 personas que han custodiado la imagen desde la catedral de El Salvador, de la que ha partido a las 5:30 horas, para llegar poco después de las 7:30.
Ya con las primeras luces del día y tras una noche de temperatura fría, pero llevadera, ha concluido este Vía Crucis penitencial, organizado por el Real e Ilustre Patronato de la Santa Vera Cruz, el más antiguo de la Semana Santa de Ávila.
Todo ello, marcado por la devoción de unos fieles situados detrás del paso del Santísimo Cristo de los Ajusticiados (s. XVI), en un número mayor que en los últimos años, debido a una temperatura que, aunque baja, resulta habitual por estos pagos.
Los cerca de 1.500 participantes han ido completando las catorce estaciones en torno a la Pasión y Muerte de Jesucristo, marcadas por grandes cruces de madera, situadas en las proximidades de la muralla.
En esta ocasión, el centenario de San Juan de la Cruz ha hecho que los participantes en el Vía Crucis hayan realizado una lectura orante de la Pasión de Cristo desde la mirada, la experiencia y el mensaje del místico abulense, cuya enseñanza "sigue mostrando plena vigencia cinco siglos después de su muerte", según el Obispado.
Un itinerario presidido por una de las tallas más veneradas de toda la Semana Santa de Ávila, conocida inicialmente como Cristo de la Buena Muerte, debido a la serenidad de su rostro, si bien pasó a denominarse después Santísimo Cristo de los Ajusticiados, ante su vinculación con los presos, a los que acompañaba en sus últimas horas.
En el año 1953, el Patronato de la Santa Vera Cruz y el Consejo Diocesano de Jóvenes de Acción Católica, impulsores del Vía Crucis de Penitencia a partir de 1935, solicitaron a las autoridades civiles un acto de perdón, mediante el cual se concedía la libertad a uno de los reos en la antigua cárcel, donde se hacía una parada.
Esta talla anónima del siglo XVI, se encuentra en la Ermita del Humilladero, muy cerca de la basílica de San Vicente, desde donde fue trasladada hasta la Catedral en el mediodía del Jueves Santo, para participar en la Procesión de los Pasos. EFE
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