
En opinión de la dirección de Vox en Castilla y León, la demolición de infraestructuras energéticas convencionales afecta de manera directa al medio rural y a las comunidades que dependen de estas fuentes. El acto simbólico de la voladura de las chimeneas en la central térmica de Compostilla II, ubicado en Cubillos del Sil (León), reunió a unas 200 personas y generó una respuesta crítica por parte de dirigentes del partido, que reclamaron un cambio en la política energética nacional y regional. Según reportó Europa Press, José María Figaredo, portavoz nacional de Economía y Energía de Vox y diputado en el Congreso, expresó que la estrategia seguida durante décadas por PSOE y PP en materia energética constituye una amenaza para el bienestar de la población.
Durante su comparecencia ante los medios, Figaredo calificó la demolición prevista en Compostilla II como un "crimen" contra el bienestar de los españoles, afirmando que las decisiones asociadas a las políticas verdes obedecen a lo que denominó "fanatismo climático". El medio Europa Press detalló que Figaredo vinculó tanto al Partido Popular como al Partido Socialista con este enfoque, argumentando que ambos grupos han impulsado de forma continuada el cierre de centrales térmicas y otras instalaciones convencionales. Para el portavoz económico de Vox en el Congreso, estas políticas no responden a criterios técnicos o económicos, sino a posicionamientos ideológicos que, desde su perspectiva, ponen en riesgo la estabilidad del sistema eléctrico nacional.
Figaredo, según consignó Europa Press, señaló el apagón ocurrido en abril de 2025 como una ilustración de las limitaciones actuales del sistema energético español. En sus palabras, dicho episodio puso de manifiesto que "España tiene un sistema eléctrico que todavía no es capaz de sostenerse solo con las renovables". A juicio del dirigente de Vox, la confianza prematura en energías alternativas o no convencionales resulta insuficiente para garantizar la cobertura eléctrica, especialmente en momentos de elevada demanda o ante imprevistos técnicos.
Europa Press también recogió que Figaredo confirmó la presentación de varias iniciativas parlamentarias por parte de Vox, orientadas a solicitar la extensión del funcionamiento tanto de centrales térmicas como nucleares en el país. Su valoración enfatizó la necesidad de mantener operativas las infraestructuras tradicionales de generación de energía, considerándolas "claves" para la seguridad y autonomía energética nacional. Según la postura defendida por el representante de Vox, el mantenimiento en funcionamiento de estos focos de producción es indispensable para afrontar las transiciones y desafíos energéticos con estabilidad.
La jornada en Cubillos del Sil contó también con la participación de Carlos Pollán, candidato de Vox a la Presidencia de la Junta de Castilla y León, quien dirigió sus críticas principalmente al Partido Popular. Pollán acusó al PP de secundar las políticas socialistas en materia energética ambiental y criticó la proliferación de parques eólicos y plantas solares en la región. El candidato sostuvo, de acuerdo con Europa Press, que estas instalaciones muchas veces afectan directamente los intereses y necesidades del ámbito rural, al generarse sin contar con el consenso local ni considerar el impacto socioeconómico en estas áreas.
Pollán afirmó que las políticas actuales "están sembrando nuestros pueblos con parques eólicos y placas solares, muchas veces en contra de los propios intereses del mundo rural". Además, propuso un cambio de rumbo para frenar lo que describió como un proceso de decadencia rural ligado a la actual agenda verde. Planteó que solo Vox aboga por "romper" con el marco vigente, señalando que es la única formación dispuesta a revertir el cierre de infraestructuras convencionales y a oponerse a la generalización de energías renovables a gran escala en el medio rural.
La demolición de las chimeneas, que atrajo la atención de unas 200 personas según informó Europa Press, sirvió como telón de fondo para que ambos dirigentes de Vox renovaran su oposición a la hoja de ruta energética impulsada tanto en el gobierno central como en la administración autonómica. Según argumentaron, la coincidencia del PP y el PSOE en torno a los objetivos de descarbonización está erosionando la viabilidad de las zonas rurales y llevando al cierre de instalaciones imprescindibles para la economía local.
Durante su intervención, Figaredo remarcó que Vox persistirá en su esfuerzo por mantener en funcionamiento los principales complejos energéticos convencionales. Enfatizó la importancia de preservar todas las infraestructuras asociadas a la producción energética nacional, subrayando que el partido considera este objetivo como parte central de su estrategia parlamentaria y su programa económico.
Europa Press también destacó la visión de Vox sobre la convivencia entre energía convencional y energía renovable, enfatizando que una transición apresurada hacia las alternativas renovables sin garantizar previamente la capacidad y estabilidad técnica del sistema representa un riesgo. La intervención de Figaredo concluyó planteando la continuidad de iniciativas parlamentarias que solicitan la prórroga de la vida útil de centrales térmicas y nucleares en España, con el argumento de que su cierre anticipado compromete tanto la seguridad energética como el bienestar de numerosos colectivos, especialmente en el entorno rural.
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