Siete países han presentado a sus candidatos para ser el próximo director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero la doctora María Neira podría llevar la delantera. La apuesta española ha recibido el apoyo de más de 350 científicos en un manifiesto abierto, que alaban su trayectoria en salud pública y su compromiso con la salud global. La asturiana ha presentado oficialmente su candidatura este jueves en el Ministerio de Sanidad, donde se ha marcado como objetivo recuperar a Argentina y Estados Unidos como miembros de la organización mundial.
La decisión de Trump de dejar la OMS ha supuesto un duro golpe para las cuentas del organismo internacional, pero “no nos olvidemos, también Argentina salió”, ha recordado Neira ante las preguntas de la prensa. “Hay que atraer de nuevo a esos dos países, tienen un mecanismo de salida que se puede rectificar. No dejaré ningún canal sin explotar para traerlos de vuelta”, ha expresado.
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Neira quiere apostar por el “convencimiento” y “los canales diplomáticos” abiertos con estas dos potencias. “Lo que nos une aquí es la salud y, si usamos ese argumento bien, ¿quién va a poder desligarse de nosotros? O sea, ¿quién va a poder decir: ‘No, yo no quiero salud para mis ciudadanos’?”, ha defendido. “Tenemos que usar esos argumentos de consenso y la salud es uno de los que cuentan con más fuerte consenso”.
Enfermedades crónicas, resistencia antimicrobiana y la amenaza de las pandemias
La doctora Neira recuerda tener “una pasión enorme por la salud pública” desde que comenzó a estudiar Medicina en Oviedo (Asturias). Su carrera le llevó, al terminar la universidad, a colaborar en campos de refugiados con Médicos Sin Fronteras, con quienes trabajó en crisis humanitarias como las de Ruanda o Mozambique, “unas experiencias muy duras, pero maravillosas”, en su opinión.
Neira lleva veinte años dentro de la OMS, donde ha ejercido como directora de Salud Pública y del Ambiente; y reconoce que el organismo se enfrenta a una geopolítica desafiante, un fuerte escrutinio y una dificultad de fondos. Por ello, apuesta por cambiarla desde dentro. “Siempre he sido un poquito rebelde”, bromea. “Como conozco muy bien la casa por dentro, puedo mejorar, corregir, basarme en los éxitos y los que no, terminarlos”, considera. Con ello, espera que el organismo recupere su imagen más científica que, considera, se ha visto dañada en los últimos años. “Es fundamental que se trabaje para no tener ninguna grieta, para tener mucha más ciencia; y es fundamental la comunicación de esa ciencia”, defiende.
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A nivel global, Neira apunta a las enfermedades crónicas como uno de los principales desafíos mundiales de salud pública a afrontar. “Tenemos problemas de diabetes, tenemos problemas de cáncer, tenemos problemas de hipertensión, tenemos problemas de sedentarismo y obesidad”, ha citado. La estrategia en este contexto debe estar en impulsar programas de prevención primaria, que logren reducir la incidencia de estas enfermedades no transmisibles antes siquiera de que aparezcan.
La resistencia a los antibióticos es otro de los grandes problemas señalados por la doctora, “pero tenemos también otras cuestiones que están apareciendo, como los disruptores endocrinos, los, eh, nanoplásticos y microplásticos”. La doctora no descarta tampoco la aparición de nuevas pandemias, impulsada por la destrucción de ecosistemas, que hace más probable la proliferación de virus y bacterias. “Hay que estar preparados para ello”, defiende, para que “en el momento que todos necesitemos esa respuesta a una crisis global, que sepamos responder”. “Esa seguridad sanitaria, esa seguridad de salud que necesitamos todos, tiene que estar muy bien coordinada, muy bien engrasada, muy bien preparada para que el día que suceda, y sucederá, estemos todos dispuestos a responder a una. Y esa es probablemente una de las razones que tiene que hacer la OMS: generar esa capacidad de responder a un enemigo que a veces es intocable, pero que puede poner de rodillas a toda una sociedad”, ha aseverado.
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