La inteligencia artificial está cada día más presente en la vida cotidiana y sus aplicaciones crecen con el tiempo, no sin que la gente exprese sus recelos. Los españoles los muestran, al menos, en la sanidad pública: cerca del 45% de ellos se sentiría “totalmente incómodo” si les atendiera una IA en la consulta con el médico, asegura el CIS.
Es una de las conclusiones de la segunda oleada del Barómetro Sanitario para este 2026. Los encuestados no han aprobado ninguno de los usos de la IA que se les han propuesto dentro de la sanidad pública, pese a que algunos ya se apliquen en cierto modo.
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En general, rechazan hablar con un asistente virtual durante una consulta (3,41 sobre 10), someterse a una operación realizada por un robot (4,56 sobre 10) o que la IA interprete sus radiografías (4,65 sobre 10). Tampoco les convencería que la inteligencia artificial siguiera la evolución de su enfermedad (3,61 sobre 10).
¿Para qué usa la IA la sanidad española?
Pese a las reticencias que muestra la población española, la inteligencia artificial ya ha comenzado a implantarse en el Sistema Nacional de Salud (SNS). En septiembre de 2025, el Ministerio de Sanidad presentó su Estrategia de Inteligencia Artificial para el Sistema Nacional de Salud, donde asegura que “a día de hoy resultaría difícil encontrar algún servicio de salud en el SNS donde no ha llegado la IA”.
Según la mencionada estrategia del Ministerio de Sanidad, la IA puede detectar hasta tres años antes el cáncer de páncreas, acelera un 70% la interpretación de resonancias y, por ende, la obtención de un diagnóstico; y reduce el agotamiento profesional. Su despliegue, por el momento, es puntual en España y se limita o bien a pruebas piloto o a proyectos para apoyar el trabajo diario de los profesionales.
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El documento registra un total de 155 algoritmos dedicados a apoyar a los sanitarios en el tratamiento (64%), el diagnóstico (25%), la prevención (7%) o la demanda asistencial (4%). Así, se han desplegado chatbots y asistentes virtuales para agilizar la comunicación con pacientes y apoyar a los profesionales en la atención diaria.
Se ha hecho, por ejemplo, en Cataluña, donde un sistema basado en la IA indica a los pacientes el centro de urgencias adecuado para atenderles según la gravedad de sus síntomas. En otros centros, como el Infanta Elena de Madrid, se han instalado programas de reconocimiento de voz para transcribir conversaciones con pacientes. La herramienta también introduce automáticamente sus datos en el sistema, elimina información clínica irrelevante, identifica elementos claves y genera una propuesta de informe clínico.
En comunidades como Andalucía o Castilla y León, los proyectos de IA se aplican ya para analizar imágenes diagnósticas. El Hospital Virgen de la Macarena de Sevilla, por ejemplo, utiliza un equipo de resonancia magnética abierta que incorpora softwares de IA para realizar estudios de imagen de mayor precisión y con una menor duración. En el Hospital Universitario Río Hortega (Valladolid), la IA ayuda a los sanitarios desde 2025 a procesar imágenes de pruebas como las mamografías, para agilizar el diagnóstico.
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