El príncipe Harry y Meghan Marklen han vuelto a cambiar de casa en Reino Unido. Apenas dos meses después de instalarse en Inglaterra junto a sus dos hijos, Archie y Lilbet, los duques de Sussex han abandonado el que era su hogar. Se trataba de la casa principal de un amigo que decidió acogerles y que ahora, en vistas de darle más intimidad, les ha ofrecido otra vivienda dentro de la misma finca. Al ser un nuevo préstamo, se entiende que el matrimonio sigue sin haber encontrado la vivienda definitiva con la que pretende establecerse en el país natal del príncipe.
La información, adelantada por el Daily Mail, señala que la familia ha estado viviendo con un amigo empresario del príncipe Harry en la zona de los Cotsworld. Lejos de ser un inconveniente para él, el propietario está encantado con la presencia de los Sussex y sus hijos, a quienes dará cobijo el tiempo que necesiten.
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La amistad entre el hijo pequeño del rey Carlos III y este empresario había surgido a través de su interés en común por las organizaciones benéficas vinculadas al ámbito militar, entre los que están los Juegos Invictus. De momento, no ha trascendido ni la identidad del anfitrión ni las características de la vivienda a la que se han trasladado.
Los Sussex mantienen su casa de Montecito y aparcan la búsqueda en Inglaterra
El cambio de residencia llega después de que Harry y Meghan fueran vistos buscando casa en Reino Unido durante el pasado mes de agosto. Según explicó entonces el periodista especializado en la familia real Tom Sykes, el príncipe habría mostrado interés por encontrar una propiedad en los Cotswolds, una zona que conoce bien y que se encuentra cerca de Highgrove, la residencia campestre del rey Carlos III y la reina Camila.
Entre los requisitos que se habrían planteado para su futuro hogar figuraban una vivienda con al menos nueve dormitorios, amplios terrenos y un elevado nivel de privacidad, sin caminos públicos que atravesaran la propiedad. Sin embargo, las últimas informaciones apuntan a que esa búsqueda podría haber quedado en suspenso, al menos temporalmente. Por ahora, los duques parecen haber optado por prolongar su estancia en la finca de su amigo en lugar de cerrar la compra de una casa propia.
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Eso no significa que hayan renunciado a sus propiedades al otro lado del Atlántico. La pareja conserva su mansión de Montecito, en California, valorada en unos 14,5 millones de dólares, donde continúan realizando tareas de mantenimiento. Una fuente citada por Page Six aseguró en septiembre que nadie se había instalado en ella y que seguía habiendo personal encargado de cuidar la vivienda.
Además, los Sussex cuentan con otra propiedad en Portugal, adquirida en 2024 en la zona de Melides, al sur de Lisboa, dentro del complejo Costa Terra & Ocean Club. La casa se encuentra cerca de la residencia que tienen allí la princesa Eugenia, prima de Harry, y su marido, Jack Brooksbank.
No es la primera vez que el matrimonio recurre a la hospitalidad de un amigo durante una mudanza. Cuando decidió abandonar sus funciones como miembro sénior la familia real británica y trasladarse a Estados Unidos, en 2020, Harry y Meghan estuvieron viviendo un tiempo en una mansión propiedad del productor y empresario Tyler Perry. La casa, ubicada en Beverly Hills, contaba con ocho dormitorios y doce cuartos de baño. Meses después, en agosto, se trasladaron a su residencia de Montecito.
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La situación de Thomas Markle, otro frente familiar para Meghan
Esta nueva mudanza coincide con un momento especialmente complicado para Meghan por las noticias relacionadas con su padre, Thomas Markle. El hombre, de 82 años, ha sido trasladado a un centro especializado en cuidados de la memoria en Florida, según las informaciones publicadas por The Sun y recogidas por otros medios británicos.
Su situación médica se conoce mientras continúa la investigación abierta por las acusaciones sobre la supuesta posesión de material de abuso sexual infantil. Las pesquisas comenzaron después de que Thomas Markle Jr., hermanastro de Meghan, comunicara a las autoridades el presunto hallazgo de imágenes de este tipo entre las pertenencias de su padre. También se ha informado de la localización de otro conjunto de material sospechoso en un almacén que Thomas Markle habría alquilado en México. Él ha negado las acusaciones y las ha calificado de mentiras. Por el momento, no se ha establecido que los hechos investigados estén probados.
La duquesa manifestó sentirse “profundamente angustiada” por las informaciones y volvió a explicar que la distancia que mantiene con su padre responde, según sus palabras, a la necesidad de proteger a sus hijos. Una fuente cercana a Meghan aseguró a Hello! que estaba especialmente afectada al pensar en los menores presuntamente víctimas de estos delitos.
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