Las castañas llegan para quedarse. El otoño trae muchos productos de temporada, como las setas, las castañas, las alcachofas o las calabazas. Con ellos se pueden realizar una variedad casi infinita de recetas y también viene acompañado de un deseo de plantar en casa y que los alimentos perduren en un futuro.
Guardar las castañas que se han comprado en el supermercado en lugar de comerlas puede ser el inicio de algo propio. Stefano Gullotta lo explica en su canal de YouTube, L’Arca delle idee. En un vídeo detalla los trucos para hacer que las castañas germinen y el paso a paso para que una semilla se convierta en una planta.
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El proceso no requiere técnicas especiales. Basta con elegir bien las castañas, aplicar algunos trucos caseros y tener paciencia durante las primeras semanas.
Con los cuidados adecuados, es posible ver el primer brote en una semana y, en poco más de un año, contar con una planta de unos 25 centímetros de altura.
Cómo elegir las castañas que van a germinar
No todas las castañas sirven para este experimento. Según Gullotta, deben estar intactas y sanas, sin grietas ni rastros de hongos o moho. La cáscara externa debe verse brillante y, al presionarlas, sentirse dura y llena.
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El youtuber recomendó descartar de inmediato las que presenten agujeros, porque indican la presencia de un gusano en su interior. “De esta jamás va a brotar nada”, advirtió. También aconsejó evitar las más pequeñas, que producirán frutos diminutos, y las que tengan la cáscara opaca o se desmenucen al tacto, señal de moho por dentro.
La prueba del agua para descartar las castañas vacías
Existe un método rápido para filtrar las castañas antes de analizarlas una por una. Consiste en sumergirlas en un recipiente con agua y descartar las que floten, porque eso significa que están viejas y vacías.
“Si quieren seleccionarlas rápido, pueden hacer un primer filtro así, afuera todas las que flotan”, explicó Gullotta. Las que se van al fondo tienen mayores posibilidades de germinar. Para acelerar el proceso, sugirió dejarlas en remojo durante unas doce horas antes de plantarlas.
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El paso a paso para plantar la castaña
El siguiente paso es conseguir una maceta de al menos diez centímetros de diámetro y llenarla con turba de buena calidad o tierra universal blanda y con buen drenaje. Con una cucharita, hay que hacer un agujero de cuatro o cinco centímetros de profundidad.
La castaña se coloca con el lado plano hacia abajo, en contacto con la tierra, de modo que el tallito también quede cubierto. Después se compacta la tierra alrededor, sin tapar toda la castaña, y se riega de forma generosa. La maceta debe ubicarse con mucha luz, pero sin sol directo. Gullotta recomendó probar con varias castañas al mismo tiempo para aumentar las posibilidades de éxito.
El truco de la bolsa de plástico para acelerar la germinación
Para favorecer el nacimiento del brote, el vídeo propone usar una bolsa de plástico pequeña, transparente o no, cerrada herméticamente con una atadura o alambre alrededor de la maceta. Esto genera un microclima con temperatura y humedad constantes.
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Gullotta advirtió que la maceta debe mantenerse alejada del sol directo, porque la temperatura interna podría elevarse demasiado y “literalmente cocinar la castaña”, lo que impediría el crecimiento.
Cómo evoluciona la planta semana a semana
A los siete días, ya se observa una pequeña raíz que emerge del tallito y se inserta en la tierra. Para el día doce, aparecen raíces secundarias y un brote de unos dos centímetros. Hacia el día quince, la altura se duplicó, de dos a cinco centímetros.
Gullotta remarcó que esa es una fase delicada, en la que no se debe tocar el brote bajo ningún concepto, porque si se rompe el experimento se interrumpe de forma definitiva. Para el día veinte comienzan a desarrollarse las primeras hojas, y el crecimiento continúa por etapas, hoja, ramita, hoja, ramita. Al mes, la planta alcanza unos diez centímetros.
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El resultado final, un año después
Con el paso de las semanas, la castaña original se seca en la base, un proceso normal mientras la planta toma nutrientes de la semilla. Gullotta aconsejó no retirarla manualmente y esperar a que se desprenda sola.
Hacia el cuarto mes, la planta alcanza unos 20 centímetros, con hojas que ya tienen la forma de un ejemplar adulto, aunque no su tamaño definitivo. Un año después de la siembra, el resultado es una planta de unos 25 centímetros en condiciones óptimas.
Durante el invierno, es normal que las hojas se caigan, señal de que la planta entra en latencia y no de que está muriendo. Con la primavera, el castaño vuelve a generar hojas y ramas nuevas desde las yemas.
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