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Buscan voluntarios para vivir gratis en Galicia: solo hay que cuidar una pequeña huerta y saber cocinar

Alice y Alberto ofrecen alojamiento y comida a cambio de ayuda en su granja ecológica de la Ribeira Sacra, donde cultivan un viñedo y una huerta rodeados de naturaleza

Imágenes que han compartido Alice y Alberto en la plataforma Workaway de su hogar en Galicia. (Montaje Infobae)

Una pareja busca voluntarios dispuestos a trabajar en su granja ecológica a cambio de alojamiento y comida, en una propuesta publicada en la plataforma Workaway que ofrece una experiencia de vida rural en la Ribeira Sacra, Galicia. Alice, de origen neerlandés, y Alberto, español, administran el emprendimiento desde que adquirieron la propiedad a comienzos de 2023.

La finca, de aproximadamente 6.000 metros cuadrados, se encuentra rodeada por un muro de piedra tradicional y cuenta con un huerto con un invernadero de grandes dimensiones, un viñedo de 1.500 metros cuadrados, numerosos árboles frutales y un manantial natural. La propiedad está situada a dos minutos a pie de un pueblo con servicios básicos, a unos diez minutos en auto de Monforte de Lemos y a media hora de la ciudad de Ourense.

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La región de Ribeira Sacra, que tiene una de las cascadas más bonitas de Galicia, se distingue por su producción vinícola en los empinados cañones de los ríos Miño, Sil y Cabe. Según describen los anfitriones en su perfil, se trata de “uno de los secretos mejor guardados de España”, con un clima más templado que el resto de la comunidad gallega.

Qué tareas deben realizar los voluntarios

Los solicitantes deben colaborar en el mantenimiento y la mejora del terreno: cuidado del huerto, siembra, quitar las malas hierbas, riego, cosecha y elaboración de conservas. También se requiere ayuda en la restauración del viñedo, la construcción de estructuras simples como vallas y plataformas de madera, la reparación de tramos del muro de piedra y tareas de recuperación del manantial de agua.

Entre las habilidades más valoradas figuran los conocimientos de jardinería y agricultura, la experiencia en construcción con piedra seca para reforzar muros tradicionales y nociones básicas de renovación. A partir de septiembre, la demanda se concentra en la vendimia y la elaboración de vino, tarea para la que, según aclaran los dueños, no se exige experiencia previa.

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Imagen compartida por Alice y Alberto del terreno en el que trabajarían los voluntarios. (Workaway)

La pareja también solicita apoyo para el cuidado de sus dos hijas, de uno y cuatro años, durante el verano, y colaboración en la preparación de las comidas familiares. “La experiencia es muy bienvenida, pero no es imprescindible, la motivación y una actitud positiva sí lo son”, señalan en la publicación. Advierten, además, que el trabajo es “bastante físico”, aunque aseguran que existe variedad de tareas para mantenerlo “manejable, diverso e interesante”.

Alojamiento en carpa y comidas incluidas

A cambio de entre cuatro y cinco horas de trabajo diario durante cinco días a la semana, los anfitriones ofrecen alojamiento en una zona de acampada con baño compartido, acceso a una cocina exterior cubierta y un espacio multifuncional dentro de la vivienda con mesa, juegos y escritorio. También existe la posibilidad de instalar una carpa propia o estacionar una autocaravana, con electricidad disponible si se requiere.

La estancia mínima exigida es de dos semanas. El trato incluye tres comidas diarias: un desayuno de autoservicio, un almuerzo sencillo y una cena familiar alrededor de las 18:00, con una dieta mayoritariamente vegetariana que ocasionalmente incorpora pequeñas porciones de chorizo o jamón. Los anfitriones realizan las compras semanalmente y afirman estar dispuestos a conversar sobre las preferencias alimentarias de cada voluntario.

Un perfil familiar con experiencia previa como voluntarios

Alice y Alberto recorrieron el mundo entre 2019 y 2020 participando en proyectos de Workaway, experiencia que ahora buscan replicar desde el otro lado como anfitriones. Alberto, biólogo especializado en biodiversidad, aporta conocimientos sobre permacultura, agricultura regenerativa y recolección silvestre, incluida la identificación de hongos. Alice, por su parte, colabora con organizaciones no gubernamentales vinculadas al trabajo juvenil y en septiembre de 2024 organizó el primer intercambio juvenil en la finca, con 20 jóvenes de cuatro países distintos.

El perfil detalla que los voluntarios pueden practicar español con Alberto y que la hija mayor de la pareja, de cuatro años, “es la mejor maestra” para mejorar el idioma. Los anfitriones hablan inglés y español de manera fluida, gallego también de forma fluida y alemán a nivel intermedio.

El entorno ofrece atractivos turísticos adicionales

El pueblo cercano cuenta con dos supermercados, tres cafeterías, una biblioteca, una panadería, dos bancos y una escuela, además de un mercado que se instala dos veces al mes. A fines de marzo se celebra allí la que los anfitriones describen como la mayor fiesta del vino de la zona, con degustaciones y espectáculos musicales durante todo el día.

El cañón del río Cabe y una cascada de temporada, visible entre otoño y comienzos del verano, se encuentran a corta distancia caminando. El aeropuerto más próximo es el de Santiago de Compostela, mientras que desde Ourense existen conexiones en tren de alta velocidad que permiten llegar a Madrid en tres horas.

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