El mercado del aceite de oliva comienza la campaña 2026-2027 con un volumen de reservas que será determinante para la evolución de los precios en los próximos meses. España cerró el ejercicio anterior con 356.914 toneladas de existencias, una cifra que, sumada a las previsiones de cosecha, mantiene abierto el debate sobre la posibilidad de retirar parte de la producción para evitar un exceso de oferta.
Los datos, difundidos por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) y correspondientes al cierre del 30 de septiembre de 2026, sitúan la producción final de la campaña anterior en torno a 1,3 millones de toneladas. Las ventas alcanzaron un volumen similar, aunque el aceite almacenado al término del ejercicio constituye ahora una referencia clave para calcular la disponibilidad del producto.
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Andalucía volvió a concentrar la mayor parte de la producción nacional, con 978.551,9 toneladas, seguida a distancia por Castilla-La Mancha, que registró 139.056,9 toneladas. El reparto de las reservas finales refleja, además, que una parte importante del aceite permanece almacenada en las almazaras y en las instalaciones de la industria envasadora.
Medidas ante la caída de los precios
De las existencias contabilizadas al cierre de septiembre, 175.744,57 toneladas estaban en las almazaras, mientras que la industria envasadora acumulaba 145.407,53 toneladas a granel y 32.884,41 toneladas envasadas. A estas cantidades se sumaban otras 2.877,59 toneladas declaradas por la fundación Patrimonio Comunal Olivarero.
La atención del sector se centra ahora en determinar si la cantidad de aceite disponible permitirá activar el mecanismo de ajuste de la oferta durante la nueva campaña. Los productores han solicitado su puesta en marcha ante la “preocupante” caída de los precios en origen registrada en las últimas semanas, una evolución que contrasta con el aumento de los costes de producción durante el último año.
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La industria, sin embargo, mantiene sus reservas sobre esta herramienta. Sus representantes consideran que la retirada de aceite no resolvería necesariamente los problemas del mercado y plantean dudas sobre cómo debería gestionarse la producción almacenada cuando llegue el momento de reincorporarla a la comercialización.
La cosecha podría crecer un 23% en España
Las primeras estimaciones de aforo apuntan a una producción de 1,6 millones de toneladas de aceite de oliva en España durante la campaña 2026-2027. De confirmarse esta previsión, el volumen aumentaría un 23% respecto al ejercicio anterior. A esa cosecha se añadirían las cerca de 357.000 toneladas procedentes de las existencias de enlace.
La combinación de una mayor producción prevista y el aceite almacenado de la campaña anterior convierte el cálculo de la disponibilidad total en un elemento central para evaluar el equilibrio entre oferta y demanda. Sin embargo, la previsión de cosecha todavía deberá contrastarse con la evolución real de la campaña y con los datos definitivos de comercialización.
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El Gobierno aún no ha decidido si aprobará la norma de comercialización del aceite para este ejercicio. La herramienta está contemplada en un decreto de 2021, basado en el artículo 167 bis de un reglamento europeo, que permite establecer mecanismos de retirada cuando una sobreoferta pueda desestabilizar el mercado.
La retirada exige superar un umbral de existencias
Para activar este mecanismo, las existencias iniciales y las estimaciones de producción de la campaña deben alcanzar o superar el 120% del nivel medio registrado durante las seis campañas anteriores. El cumplimiento de este requisito será determinante para que el Ejecutivo pueda aplicar la medida.
La norma busca ofrecer una respuesta ante situaciones de exceso de oferta que puedan presionar a la baja las cotizaciones. No obstante, su posible aplicación también abre interrogantes sobre la duración de la retirada, la gestión del aceite de oliva almacenado y su posterior vuelta al mercado.
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