Julio González de Buitrago, excocinero de Moncloa: “Aznar tomaba helado de café los 365 días del año. Llegó a enviarse desde Madrid en avión para evitar sobresaltos”

Julio González de Buitrago trabajó durante 32 años en La Moncloa y, en su libro, revela algunos de los secretos culinarios de los cinco presidentes para los que cocinó

El postre que nunca podía faltar en la Moncloa durante el gobierno de Aznar (Montaje Infobae)
El postre que nunca podía faltar en la Moncloa durante el gobierno de Aznar (Montaje Infobae)
Guardar

Para conocer a fondo a alguien, nada como husmear en su despensa. Nuestra dieta, nuestro plato favorito y nuestras manías culinarias dicen mucho sobre nosotros. Lo cierto es que los asuntos de fogones siempre interesan, especialmente cuando hablamos de los gustos de figuras conocidas, famosos, artistas o políticos.

Hoy nos colamos en el Palacio de la Moncloa, un edificio lleno de secretos que, como toda casa, también tiene su propia cocina. En ella se guardan a cal y canto los secretos de todos aquellos que han pasado por el Gobierno de España, desde Adolfo Suárez hasta Pedro Sánchez, pasando por figuras como Calvo-Sotelo, Aznar o Mariano Rajoy.

PUBLICIDAD

Todos, los antiguos y los nuevos; los de derecha y los de izquierda; tienen sus particularidades sobre la mesa. También, cómo no, las tienen sus parejas y sus hijos, acompañantes en esa nueva rutina que supone la vida en la Moncloa. Son detalles que, normalmente, permanecen en el ámbito privado; sin embargo, hace más de una década pudimos meter la cabeza entre sartenes y cazuelas gracias al propio cocinero de la Moncloa, Julio González de Buitrago.

El chef trabajó como líder de las cocinas en la sede de la Presidencia durante la presencia de todos los presidentes democráticos hasta los inicios de la primera legislatura de Mariano Rajoy. Sus experiencias, secretos y anécdotas se vieron recogidos en su libro ‘La cocina de Moncloa’. Julio comenzó sus andanzas en el ostentoso palacio de pura casualidad, haciendo algún que otro extra. Pero hubo una receta, la de sus crepes, que consiguió cautivar por completo a Adolfo Suárez y que le consiguió el que sería su trabajo durante más de tres décadas.

PUBLICIDAD

La ‘regla sagrada’ de Aznar

Su trabajo le permitió conocer el lado más cotidiano de los mandatarios. Fuera de discursos y reuniones, todos han tenido sus platos preferidos, sus rutinas y algún que otro capricho que debía cumplirse sin importar el lugar ni la hora. Era el caso de José María Aznar, quien confesaba una pasión irracional hacia un postre muy concreto.

El complejo de La Moncloa
El complejo de La Moncloa

Desde que González de Buitrago llegó a Moncloa, la pastelería se dejó de comprar a proveedores o pastelerías externas y pasó a correr de su cuenta en su totalidad. “Disfrutábamos muchísimo preparando el bavarois de café, la tarta de yema, la de mandarina o la Sacher de chocolate, o una de nuestras especialidades estrella: las peras rellenas de bombón”, cuenta el cocinero. También ofrecían fruta, por supuesto, y los productos predilectos de cada presidente.

“Con José María Aznar en la Presidencia, todos los días se preparaba una tarta para la familia, aunque también se tomaran frutas u otros postres”, rememora el ya jubilado chef en sus memorias. Eso sí, más allá de tartas, pasteles y frutos, nunca había que olvidar el postre predilecto del presidente, su “insustituible helado de café”, de una marca en concreto, que el popular tomaba “los 365 días del año, a mediodía y por la noche”.

Para mostrar el extremo al que llegaba la situación, el cocinero recuerda el primer día de Aznar tras el triunfo del Partido Popular en los comicios de 1996. “Terminadas las presentaciones, doña Ana Botella me comentó en un aparte que las comidas de la familia debían ser variadas, que les gustaban especialmente los arroces y el churrasco, y que había una regla sagrada que debía cumplirse a rajatabla”. La norma, cómo no, tenía que ver con el famoso helado, que debía ser de una marca muy concreta. “En menos de cinco minutos, un coche de incidencias se encaminaba hacia El Corte Inglés para abastecernos del preciado artículo”.

El Consejo de Ministros ha aprobado este martes un real decreto ley que incluye una subvención directa de 45,3 millones de euros para la ciudad autónoma de Ceuta, así como otras medidas de estabilidad financiera, con el objetivo de cubrir los gastos extraordinarios como consecuencia de la crisis migratoria iniciada el pasado 30 de julio. (Fuente: La Moncloa)

Sin embargo, no siempre fue tarea fácil conseguirlo. González de Buitrago recuerda un viaje presidencial con anécdota incluida. Ocurrió durante un fin de semana en Jaén, en una de las fincas del Patrimonio Nacional que frecuentaban los presidentes. Durante esta estancia, las neveras se quedaron sin helado. “Al conductor se le encargó la misión de encontrar el dichoso postre, costara lo que costara, pero por desgracia, después de recorrer Jaén y sus alrededores, no dio con un solo establecimiento que lo tuviera”.

Estresado y abatido, el chófer regresó con las manos vacías, lo que provocó la decepción del entonces presidente. “Les aseguro que el tema se convirtió en asunto de Estado, de tal manera que, en alguna ocasión, el helado llegó a enviarse desde Madrid por avión para evitar sobresaltos”, recuerda el cocinero.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD