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Felipe VI se muestra contundente con Marruecos desde Ceuta y exige “buena fe” para preservar la relación bilateral

El monarca vinculó la presión migratoria de julio con la defensa de la soberanía española y reclamó apoyo de la Unión Europea

El monarca ha trasladado unas palabras a una representación de los ceutíes, unos 300 ciudadanos, ha sostenido que Ceuta y Melilla forman parte “irrenunciable” del país y ha afirmado que su protección debe prevalecer ante cualquier amenaza.

La jornada había empezado entre recibimientos institucionales, banderas y saludos en las calles de Ceuta y terminó con el rey Felipe VI fijando una posición de Estado ante la crisis migratoria de finales de julio y la relación con Marruecos: “La soberanía y la integridad territorial de nuestro país no son negociables”.

El mensaje no llegó desde una comparecencia de política exterior ni durante un acto militar. El monarca lo pronunció este martes ante representantes de la sociedad civil ceutí, al cierre de una visita que se produjo dos meses y medio después de la entrada masiva de personas desde territorio marroquí.

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Felipe VI situó a Ceuta y Melilla en el centro de una defensa que definió como irrenunciable. Reclamó unidad institucional y política, sin “fisuras ni medias tintas”, y calificó lo sucedido los días 30 y 31 de julio como una “violación de nuestra frontera”, cuyas consecuencias aún recaen sobre la ciudad autónoma.

La crisis de julio llega a Europa

El discurso comenzó con un reconocimiento a los vecinos, los servicios públicos y los cuerpos de seguridad que respondieron durante los días de mayor presión migratoria. Después, el Rey elevó el tono y vinculó la crisis con la defensa de la integridad territorial española.

El monarca pidió a los partidos que estén a la altura de la ciudadanía ceutí. No mencionó expresamente a Marruecos cuando formuló su defensa de la soberanía, pero sus palabras se produjeron después de recordar la entrada desde el país vecino y antes de definir las condiciones de la relación bilateral. El mensaje apuntaba así a la crisis abierta en la frontera de Ceuta, sin citar de forma directa a Rabat.

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Felipe VI y Letizia en su visita a Ceuta.(REUTERS/Pedro Nunes)

Felipe VI defendió que España y la Unión Europea mantengan con Marruecos una relación de buena vecindad, basada en la confianza, el respeto mutuo, la estabilidad y la seguridad. Introdujo, sin embargo, una condición: “La buena vecindad exige buena fe por ambas partes”. Con esa fórmula evitó el choque diplomático directo, aunque dejó claro que la cooperación no puede desplazar la protección de las fronteras españolas.

“Este verano fue todo menos normal”, afirmó el Rey. La crisis dejó víctimas mortales en el mar y alteró la vida de una ciudad que asumió durante semanas una presión migratoria excepcional.

El Rey Felipe VI y el el Rey Mohamed VI (Europa Press)

El jefe del Estado insistió en que Ceuta y Melilla son “territorio español y europeo” y advirtió de que cualquier amenaza sobre ambas afecta al conjunto de la Unión Europea. Reclamó que el principio de responsabilidad compartida se traduzca en solidaridad de los Estados miembros para proteger las fronteras exteriores comunitarias.

Felipe VI indicó que trasladó recientemente esa preocupación al presidente francés, Emmanuel Macron, y al presidente finlandés, Alexander Stubb. Con ello, llevó el problema de las dos ciudades autónomas al terreno de la seguridad europea.

Homenaje a las víctimas y respaldo a los ceutíes

La visita de los Reyes incluyó un momento de recogimiento en el cementerio musulmán de Sidi Embarek. Felipe VI y la reina Letizia guardaron un minuto de silencio ante las lápidas sin identificar de las personas que murieron en el mar durante la crisis.

El Rey expresó sus condolencias a los familiares y defendió que quienes permanezcan en territorio español reciban un trato “digno y humano”, con las garantías previstas por la ley.

El rey Felipe VI y la reina Letizia de España saludan a la multitud en el enclave español de Ceuta, el 13 de octubre del 2026. (AP foto/Manu Fernández)

A la vez, sostuvo que, como criterio general, quienes entraron de forma irregular deben regresar a sus países de origen cuanto antes y por los procedimientos legalmente establecidos. También pidió respeto por las normas de convivencia y los derechos de los ciudadanos.

En el Parador de Ceuta, donde concluyó la visita, Felipe VI lanzó un último mensaje a los ceutíes: “No os vamos a dejar solos ni indefensos”. Prometió el respaldo de la Corona a la ciudad, en la primera visita oficial de los Reyes desde la proclamación del monarca en junio de 2014 y la primera de la Casa Real a Ceuta desde 2007. Este miércoles, el viaje continuará en Melilla, la otra ciudad autónoma que el Rey incluyó en su defensa de la soberanía española.

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