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Cinco señales de alarma de tu caldera de gas que anticipan una avería cara y peligrosa: ruidos, fugas y presión

La revisión periódica ayuda a detectar incidencias, pero hay síntomas cotidianos que requieren contactar con un profesional sin esperar a la próxima cita de mantenimiento

Ruidos, pérdida de presión y otros cinco avisos de que tu caldera de gas necesita una revisión. (Canva)

Llegan los primeros días de frío y con ello una puesta a punto de los sistemas de calefacción. La caldera y los radiadores necesitan una revisión periódica para funcionar con la mayor eficacia y rendimiento. Además, con esta pequeña inversión de tiempo se pueden ahorrar posibles riesgos futuros.

Una caldera de gas puede mostrar síntomas antes de dejar de funcionar o provocar un problema de seguridad. Ruidos persistentes, variaciones en el agua caliente, pérdidas de presión u olor a gas son señales que conviene identificar a tiempo. En las viviendas, el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios establece, como mínimo, una revisión cada dos años para las calderas murales de gas de hasta 70 kilovatios, aunque el fabricante puede exigir una frecuencia mayor.

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Cinco señales de alarma para revisar la caldera de tu casa

Caldera de gas con una llama naranja, lo que suele ser una señal de riesgo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ruidos, silbidos o vibraciones que no desaparecen

Golpes secos, gorgoteos, silbidos o zumbidos continuos pueden indicar aire en el circuito, acumulación de cal, un fallo de la bomba de circulación o un problema en el intercambiador de calor. Si hay radiadores, los gorgoteos pueden deberse a aire atrapado en las tuberías. Se puede consultar el manual antes de purgar los radiadores y comprobar después la presión recomendada para el aparato. Si el sonido continúa, la revisión debe quedar en manos de un técnico habilitado: forzar el funcionamiento puede dañar componentes internos y elevar el coste de la reparación.

Olor a gas dentro de la vivienda

El olor característico añadido al gas natural exige actuar de inmediato. Si es seguro hacerlo, hay que cerrar la llave general de paso, abrir puertas y ventanas, evitar llamas, cigarrillos, enchufes, interruptores, timbres y teléfonos dentro de la casa. Después, se debe salir del inmueble y contactar desde el exterior con el servicio de urgencias de la distribuidora o con el 112 si existe peligro inmediato. Una fuga de gas no debe repararse con soluciones domésticas ni mediante manipulaciones de conexiones, llaves o tuberías.

El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios establece, como mínimo, una revisión cada dos años para las calderas murales de gas de hasta 70 kilovatios, aunque el fabricante puede exigir una frecuencia mayor. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Agua caliente irregular o calefacción que pierde rendimiento

Que el agua salga fría por momentos, tarde demasiado en calentarse o cambie de temperatura durante la ducha puede revelar fallos en la sonda, la válvula de tres vías, el intercambiador o el caudal de agua. Si el agua caliente falla, pero los radiadores funcionan, el problema puede localizarse en los elementos destinados al servicio de agua caliente sanitaria. Si fallan ambos servicios, conviene mirar el panel de avisos y el manómetro, siempre de acuerdo con las instrucciones del fabricante. No es recomendable desmontar la carcasa ni manipular piezas internas.

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La presión baja de forma repetida

Una caída recurrente de presión puede deberse a una fuga de agua en radiadores, válvulas o juntas, aunque también apunta a incidencias en el vaso de expansión o en la válvula de seguridad. En muchas calderas domésticas, la presión en frío suele situarse alrededor de uno a 1,5 bares, pero el valor correcto figura en el manual del equipo. Rellenar el circuito una vez puede recuperar el funcionamiento; hacerlo de forma repetida sin localizar la causa solo oculta el problema y puede agravar la avería. Las manchas de agua bajo la caldera o junto a los radiadores justifican una llamada al servicio técnico.

El vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, junto a sus homólogos de Alemania, Italia, Austria y Portugal han enviado una carta a la Comisión Europea solicitando la creación de un nuevo impuesto sobre los beneficios de las empresas energéticas tras el conflicto en Oriente Próximo. "Los ministros Markus Marterbauer, Joaquim Miranda Sarmento, Lars Klingbeil, Giancarlo Giorgetti y yo preguntamos la Comisión Europea explorar un instrumento de solidaridad temporal para que las empresas energéticas contribuyan con los beneficios extraordinarios obtenidos durante la guerra y alivien la carga sobre los consumidores y contribuyentes", ha publicado el ministro Cuerpo a través de su red social 'X' este sábado. (Fuente: Comisión Europea/La Moncloa/DPA/Europa Press)

Llama amarilla o avisos relacionados con la combustión

En equipos antiguos o aparatos cuya llama sea visible, una llama amarilla, naranja, larga o inestable puede reflejar una combustión deficiente por suciedad en el quemador, falta de aire o problemas en la evacuación de humos. La combustión incompleta puede producir monóxido de carbono, un gas tóxico sin color ni olor. En muchas calderas estancas modernas la llama no está accesible al usuario, por lo que el aviso puede llegar mediante un código de error, apagados frecuentes o un detector de monóxido de carbono. En cualquiera de los dos casos, se debe apagar el aparato si el manual lo indica y solicitar una revisión profesional.

Qué hacer ante una anomalía y cuándo llamar a un profesional

La revisión de la caldera no sustituye la inspección periódica de la instalación receptora de gas, que se realiza cada cinco años. Ante un olor a gas, una fuga de agua persistente, un código de error repetido o síntomas de combustión anómala, no conviene esperar a la siguiente revisión. Un instalador o mantenedor habilitado puede comprobar la estanqueidad, el circuito hidráulico, la combustión y la evacuación de gases sin poner en riesgo la instalación.

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