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La preocupante reaparición de Mohamed VI: camina con muleta, voz ahogada y la firme sombra de su hijo Moulay Hassan

El monarca acude al Parlamento luciendo la tradicional chilaba amarilla con un aspecto que hace encender las alarmas sobre su estado de salud

Reaparece el rey Mohamed VI. (EFE)

Las apariciones públicas de Mohamed VI han dejado de medirse únicamente en clave política para convertirse en auténticos acontecimientos de alta tensión en las redacciones de la crónica social internacional. Este viernes 9 de octubre, con motivo de la solemne apertura de la nueva legislatura del Parlamento en Rabat, todos los focos de la prensa especializada en casas reales estaban fijos en la escalinata del hemiciclo alauí.

El monarca marroquí ha reaparecido ante las dos Cámaras luciendo una tradicional chilaba amarilla, la prenda reservada para los acontecimientos ceremoniales y religiosos de mayor envergadura, pero lo que verdaderamente ha congelado las miradas de los presentes ha sido su evidente fragilidad física: el soberano se ha visto obligado a caminar apoyado firmemente en una muleta, flanqueado de cerca por su hijo, el príncipe heredero Moulay Hassan (23 años), y por su hermano, el príncipe Moulay Rachid.

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El deterioro de la condición física del soberano no solo ha sido patente en su pausado y dificultoso caminar, sino también en el desarrollo mismo de su alocución. Ante los miembros de la Cámara de Representantes y de la Cámara de Consejeros, Mohamed VI ha pronunciado un discurso con una voz prácticamente ahogada por el esfuerzo y un semblante marcadamente demacrado que delataba un profundo cansancio. Cada pausa entre frases revelaba el notable desgaste respiratorio que padece el jefe de la dinastía alauí, cuya imagen contrasta con la rotundidad de sus mensajes institucionales. Para la prensa del corazón y los analistas de la realeza europea, la estampa de este viernes supone la confirmación definitiva de que la salud del soberano atraviesa uno de sus momentos más delicados, convirtiendo cada una de sus contadas salidas del palacio en un minucioso examen gestual.

Ya a finales del pasado mes de septiembre, durante los actos de conmemoración por el aniversario de la muerte de su padre, el rey Hassan II, Mohamed VI se mostró profundamente desmejorado y con acusadas dificultades de movilidad. En un país donde la información relativa a la vida privada y médica de la familia real constituye un estricto tabú institucional, los marroquíes y los observadores internacionales aguardan cada cita del calendario oficial para calibrar el verdadero estado del monarca. En este complejo escenario, la figura del joven príncipe Moulay Hassan cobra un relieve inédito, escenificando de forma constante el relevo y la asistencia continuada a un padre que evidencia un progresivo repliegue físico.

🇲🇦 : Le Roi du Maroc est arrivé devant le parlement marocain pour un discours, affaibli et appuyé sur une béquille. Âgé de 63 ans, sa succession s’accélère alors que les tensions avec l’Espagne et l’Algérie sont à leur plus haut niveau. #Maroc pic.twitter.com/W89b9lf7xp

— Infos Minutes (@InfosMinutesFR) October 9, 2026

El impacto de la muleta y las sombras sobre su salud

Ver a Mohamed VI caminando con la ayuda imperiosa de una muleta ha sido el detalle más comentado del acto ceremonial en Rabat. Aunque el rey procuró mantener la compostura luciendo la chilaba en tono amarillo y el tradicional fez, la prenda holgada no lograba disimular una notable pérdida de masa corporal y un aspecto sumamente debilitado. La dificultad para articular palabra con fluidez devolvió a la palestra los constantes rumores que desde hace casi una década circulan en los medios internacionales sobre su historial clínico.

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Manifestante en Marruecos quema imagen del rey Mohamed VI en medio de las revueltas

Pese al hermetismo oficial de la corte alauí, diversos análisis médicos difundidos en el extranjero han apuntado históricamente a que el soberano podría padecer sarcoidosis, una enfermedad autoinmune de carácter crónico que afecta principalmente a los pulmones y causa fatiga extrema, problemas respiratorios y afecciones articulares. A ello se suman los repetidos cuadros de infecciones respiratorias y molestias en las extremidades inferiores que le han obligado a recurrir a apoyos mecánicos para poder mantenerse en pie durante los actos de Estado.

Moulay Hassan: el príncipe heredero como sostén

En medio de la evidente fragilidad del soberano, la figura de su primogénito, el príncipe Moulay Hassan, se ha erigido en el pilar fundamental de la escenografía palaciega. A sus 23 años, el heredero al trono marroquí ha mostrado una compostura impecable, situándose a un paso de su padre en todo momento para ofrecerle un firme respaldo simbólico y físico durante su trayecto por el Parlamento.

El príncipe Moulay Hassan con el rey Mohamed VI de Marruecos. (ABDEL MAJID BZIOUAT / AFP)

La complicidad entre padre e hijo, reforzada por la presencia del príncipe Moulay Rachid, refleja ante la crónica social un relevo generacional en marcha que trasciende lo estrictamente protocolario. Ante la progresiva reducción de la presencia pública del rey, Moulay Hassan no solo asume un rol creciente en los compromisos oficiales de Marruecos, sino que se ha convertido en el acompañante indispensable y el principal punto de apoyo para un monarca que afronta sus horas más difíciles ante la atenta mirada de la realeza internacional.

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