Las fronteras rusas atraviesan uno de los momentos más tensos desde que comenzó el conflicto con Ucrania tras la invasión de 2022. Polonia denunció el impacto de un dron a dos kilómetros de su país mientras Letonia ha sufrido un aumento de las entradas de migrantes desde Bielorrusia. Ante este escenario, algunos países mueven ficha. Lituania ha confirmado que movilizará militares en la frontera con el enclave ruso Kaliningrado. Así lo ha confirmado Martynas Katelynas, ministro del Interior de Lituania, que ha anunciado en sus redes que el Ejército reforzará la vigilancia de los agentes fronterizos.
Los países europeos han manifestado que la amenaza del Kremlin llega desde su propio territorio, desde Bielorrusia, su aliado fundamental, y desde Kaliningrado, un territorio ruso situado en el corazón de Europa. Hace una semana, varias embajadas de Rusia difundieron un comunicado en el que advirtieron sobre una posible escalada militar si países de la OTAN intentaran aislar a Kaliningrado del resto de su país.
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Lituania moviliza al Ejército
El mensaje del ministro del Interior alude al incidente ocurrido el día anterior en la frontera de Letonia (la entrada de individuos encapuchados) y a una posible movilización en Rusia. “Las señales de que Rusia podría anunciar una movilización, tomamos medidas preventivas adicionales”, señala la publicación. Según el texto, solicitó al ministro de Defensa, Robertas Kaunas, que las unidades del Ejército lituano para que “ayuden a los guardias fronterizos a proteger la frontera con la región de Kaliningrado”.
No obstante, Katelynas ha aclarado que un ataque abierto sigue lejos. “Quiero decirlo con claridad: la situación en la frontera lituana está tranquila por el momento y no hay motivos para el pánico”, indicó en su mensaje. El texto añadió que “el despliegue de soldados es una decisión preventiva, para estar preparados y evitar incidentes similares”. “Nuestra frontera está protegida. Seguimos la situación en la región. Lituania está preparada”, concluyó.
Tensión entre OTAN y Kaliningrado
El comunicado de las embajadas rusas plantea un escenario hipotético en el que Moscú consideraría amenazada la conexión con ese enclave y sostiene que Rusia podría emplear “todo su arsenal”, incluidas armas nucleares, para defenderlo. También afirma que, en una eventual confrontación, existiría riesgo de ataques preventivos contra centros de decisión de los países de la Alianza. La OTAN rechazó que sus acciones sean una amenaza contra Rusia. Su secretario general, Mark Rutte, declaró que el presidente ruso, Vladímir Putin, “sabe que nunca podrá vencer”. La Alianza mantiene desde hace años una atención especial sobre Kaliningrado.
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El enclave quedó bajo control soviético tras la derrota de la Alemania nazi en 1945 y la posterior división de Prusia Oriental, formalizada en la Conferencia de Potsdam. Tras la disolución de la Unión Soviética, Kaliningrado quedó separado del resto de Rusia y rodeado por Polonia y Lituania, ambos miembros de la Unión Europea y de la OTAN. Su ubicación, con salida al mar Báltico, le permite a Rusia proyectar fuerzas militares en la región. Allí se encuentra la Flota rusa del Báltico. A la vez, depende de rutas terrestres, ferroviarias y marítimas sujetas a controles europeos. Las sanciones impuestas tras la invasión rusa de Ucrania en 2022 restringieron parte del tránsito hacia Kaliningrado. La Unión Europea permite el transporte ferroviario civil y de mercancías bajo supervisión, mientras que mantiene prohibido el traslado de material militar.
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