El Parlamento Europeo quiere cambiar el tono de la relación con China. Los eurodiputados han reclamado una política europea que combine el diálogo con Pekín con una reducción de las dependencias económicas y una mayor protección de los intereses estratégicos de la Unión. La recomendación, adoptada este miércoles por 454 votos a favor, 86 en contra y 110 abstenciones, llega en un momento de creciente tensión comercial entre ambas potencias. La agenda parlamentaria situaba el debate sobre China entre las prioridades de la sesión plenaria de esta semana.
El texto defiende que a la UE le interesa reforzar el multilateralismo y mantener abiertos los canales de comunicación con China para abordar cuestiones como la paz y la seguridad, el cambio climático y los derechos humanos. Pero, al mismo tiempo, considera que la relación bilateral atraviesa un momento especialmente delicado por las prácticas económicas chinas y por la posición de Pekín ante la guerra de Rusia contra Ucrania.
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Uno de los puntos que más preocupa a los eurodiputados es la relación entre China y Rusia. La recomendación recoge su inquietud ante las informaciones sobre un supuesto entrenamiento de soldados rusos por parte del Ejército chino para combatir en Ucrania y reclama que la UE coordine su posición con Estados Unidos, los países del G7 y otros socios. El objetivo, según el Parlamento, es utilizar la influencia de Pekín sobre Moscú para contribuir al final de la guerra. La posición europea se enmarca en un deterioro de las relaciones que el propio servicio de estudios del Parlamento vincula, entre otros factores, al apoyo chino a Rusia.
Menos dependencia del gigante asiático para proteger a Europa
La cuestión económica ocupa buena parte de la recomendación. Los eurodiputados reclaman actuar frente a lo que consideran una dependencia excesiva de China y apuestan por una estrategia de reducción de riesgos que afecte a sectores considerados esenciales para la economía y la seguridad europeas. Entre ellos figuran las materias primas críticas, los medicamentos, las baterías, los vehículos eléctricos, las tecnologías de la información y la comunicación y los semiconductores.
La preocupación no se limita a las importaciones. El Parlamento también pide reforzar el control sobre determinadas inversiones y proteger tecnologías, infraestructuras y cadenas de suministro consideradas críticas. El objetivo es reducir la exposición europea a posibles interrupciones o presiones económicas en sectores en los que China tiene una posición especialmente relevante.
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Los eurodiputados apuntan además al exceso de capacidad industrial china, las subvenciones estatales y las dificultades que encuentran las compañías europeas para acceder al mercado chino. Frente a ello, la resolución reclama reciprocidad y unas condiciones de competencia equitativas. Si Pekín no facilita un acceso más equilibrado a su mercado interno, el Parlamento respalda que la UE pueda adoptar una respuesta proporcionada. La estrategia encaja con el debate europeo sobre una relación económica más equilibrada y recíproca con China.
Taiwán, ciberataques y derechos humanos
La estrategia europea no se limita al comercio. El Parlamento mantiene la política de «una sola China», pero rechaza cualquier intento de modificar unilateralmente el statu quo en Taiwán mediante la fuerza o la coerción. La cuestión se integra así en una agenda de seguridad más amplia, que incluye también la protección frente a ciberataques, espionaje, injerencias extranjeras y amenazas híbridas.
En paralelo, los eurodiputados reclaman mantener la presión sobre Pekín por la situación de los derechos humanos. El texto menciona la represión, el trabajo forzoso y las políticas aplicadas en el Tíbet y Xinjiang, además de reclamar la liberación incondicional de los presos políticos. El Parlamento ya había aprobado en abril una resolución específica contra la nueva ley china de «unidad étnica y progreso» y lo que consideró una intensificación de las políticas de asimilación de identidades étnicas.
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La eurodiputada belga ponente de la recomendación, Hilde Vautmans, ha defendido que el Parlamento quiere mantener la cooperación allí donde sea posible, pero sin desligarla de las cuestiones de seguridad. “Esta mayoría es un punto de inflexión en la política europea hacia China. Con la iniciativa franco-alemana de esta semana, está emergiendo un consenso amplio en la UE sobre la necesidad de una relación económica más equilibrada con China”.
Incidió en que “queremos cooperación con China siempre que sea posible, pero sin renunciar a nuestra seguridad y nuestros valores. Mientras persistan las diferencias de fondo, la rivalidad sistémica será parte de nuestra relación”.
La recomendación del Parlamento Europeo llega con los contactos institucionales entre Bruselas y Pekín nuevamente activos. Tres delegaciones del Parlamento Europeo viajaron a China entre marzo y junio de 2026 y está prevista una cuarta visita a finales de octubre. Los contactos directos entre ambas partes se habían reanudado el año pasado después de permanecer suspendidos desde 2021, cuando China sancionó a varios eurodiputados en respuesta a las medidas adoptadas por la UE contra funcionarios y organizaciones chinas por violaciones de derechos humanos.
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