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El expediente escolar de David Bustamante antes de entrar a ‘Operación Triunfo’: “Me gustó tanto 3º de la ESO que decidí quedarme tres años”

El cantante va esta noche al plató de ‘El Hormiguero’ para hablar de su nueva etapa profesional

Los estudios de David Bustamante. (LaSexta)

David Bustamante vuelve esta noche al plató de El Hormiguero para charlar con Pablo Motos. En esta ocasión, la percha que lo lleva al programa de Antena 3 es su nuevo e ilusionante reto profesional: meterse en la piel del mítico héroe en el musical El Zorro, que se estrenará el próximo 25 de noviembre en el Teatro La Latina de Madrid. A sus 44 años, el cántabro atraviesa una etapa de madurez artística en la que no le teme a ningún escenario.

Sin embargo, cada vez que echa la vista atrás, hay un tema recurrente que despierta tantas risas como nostalgia entre sus seguidores: su currículum académico y su nulo idilio con los libros de texto. Aunque hoy en día es uno de los artistas más consolidados del panorama musical español, la formación académica del de San Vicente de la Barquera dista mucho de ser la de un estudiante modélico.

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Él mismo se ha encargado de recordar en multitud de ocasiones, sin ningún tipo de complejo, que la etapa escolar no era lo suyo y que sus notas eran un auténtico quebradero de cabeza para sus padres. Ante la falta de interés por las aulas, Bustamante decidió tomar un camino laboral temprano que acabó forjando la personalidad trabajadora y cercana que conserva a día de hoy.

Un último trabajo escolar levantando un tabique

Para entender la relación de David Bustamante con los estudios, hay que remontarse a su adolescencia en Cantabria. Su paso por el colegio estuvo repleto de tropiezos con los libros, algo que él mismo abordó con su característico sentido del humor en el programa El camino a casa, conducido por Albert Espinosa en LaSexta. Durante la emisión, al reencontrarse con sus antiguos profesores y enfrentarse a las notas que sacaba de joven, el cantante soltó entre risas: “A ver si te crees que me fui a trabajar a la obra porque era una eminencia estudiando”.

Un concursante de La ruleta de la suerte ganó 8.677 euros tras resolver un panel final sobre San Vicente de la Barquera, pueblo natal de David Bustamante. El premio incluyó 3.500 euros adicionales por acertar en la última prueba (Fuente: A3player)

En aquel mismo espacio televisivo de La Sexta, el artista admitió que repetir curso fue una constante en su etapa de Educación Secundaria Obligatoria. De hecho, llegó a tirar de ironía para explicar cómo se atascó en la ESO: “Me gustó tanto 3º de la ESO que decidí quedarme tres cursos”. Tal era su desinterés por la teoría que, como confesó entre bromas, a su propia hija Daniella le decía de pequeña que sacaba buenas notas para dar ejemplo, hasta que los boletines reales salieron a la luz. Curiosamente, la última vez que el cántabro pisó las instalaciones de su propio instituto antes de dar el salto a la fama con Operación Triunfo no fue para recoger ningún título académico, sino para levantar un tabique de ladrillos junto a su primo como albañil.

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El esfuerzo que lo salvó antes de entrar en ‘OT’

Al comprobar que los estudios reglados no prosperaban, con solo 14 años tomó la determinación de abandonar las aulas y ponerse a trabajar en el sector de la construcción junto a su familia. Aquella etapa en la obra se convirtió en su auténtica escuela de vida. En intervenciones recientes, como la realizada durante su participación en MasterChef Celebrity, Bustamante explicaba con claridad su método de aprendizaje: “A los 14 años ya estaba trabajando de albañil y 25 años después aquí estoy. No estoy acostumbrado a tomar notas, prefiero fijarme y escuchar, los apuntes no son lo mío”.

David Bustamante y su complicada etapa académica. (Europa Press)

Trabajando en la obra cobraba unas 80.000 pesetas al mes, dinero que utilizaba para ayudar en casa y con el que llegó a endeudarse dos meses para comprarle una pulsera de oro blanco a su madre, según relató en El Español. Mientras colocaba azulejos y mezclaba hormigón, cantaba para las abuelas que se sentaban en los bancos cercanos, convirtiendo las calles de su pueblo en su primer escenario improvisado. Aquella disciplina de madrugar y sudar el sueldo le inculcó una máxima que repite con frecuencia: “A trabajar no me va a ganar nadie nunca”. Finalmente, con 19 años, la academia de Operación Triunfo se cruzó en su vida y le dio la formación vocal e interpretativa que sustituyó a las aulas, permitiéndole cambiar la paleta y el mono de trabajo por los micrófonos y, a partir de hoy, la capa del Zorro

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