En la última década, la tecnología ha crecido a pasos agigantados. El teléfono móvil se ha convertido en un elemento prácticamente imprescindible en nuestro día a día y son pocas las personas que pasan varias horas sin mirar una pantalla. A esto se suma el auge de las redes sociales, que han cambiado nuestra forma de comunicarnos y han hecho que el tiempo que pasamos frente al móvil sea cada vez mayor.
Este cambio de hábitos también ha tenido consecuencias para nuestra salud, especialmente para la vista. Cada vez son más los ciudadanos españoles que necesitan utilizar gafas o lentillas y los problemas relacionados con la visión se han convertido en una preocupación cada vez más habitual.
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Un mal uso de las lentillas también puede acelerar el deterioro visual. Esto es algo de lo que advierten numerosos expertos, entre ellos Pablo Cano. El optometrista ha subido un vídeo a su cuenta de TikTok (@caba.optometria) en el que advierte del peligro de usarlas bajo el agua.
Las pequeñas heridas que pueden aparecer en la córnea
El especialista explica que utilizar lentes de contacto en el agua puede provocar daños en la córnea, la capa transparente que recubre la parte frontal del ojo. Uno de los problemas que pueden aparecer son pequeñas heridas o cicatrices que pueden hacer que la pupila adquiera un aspecto blanquecino.
Según señala Pablo, en algunos casos estos problemas pueden deberse a la falta de oxígeno que llega a la córnea al llevar las lentillas, algo que puede afectar a la visión. Aunque en determinadas situaciones la vista puede recuperarse, el optometrista advierte de que también pueden quedar secuelas permanentes.
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Pero existe otro riesgo que considera especialmente importante: la Acanthamoeba, un microorganismo que puede encontrarse en el agua y que, en determinadas circunstancias, puede provocar infecciones graves en la córnea. El problema puede aparecer cuando las lentes de contacto entran en contacto con agua, ya sea durante una ducha, al bañarse en una piscina o en otros entornos acuáticos.
La infección puede causar daños importantes en el ojo y, si no se trata a tiempo, llegar a provocar una pérdida grave de visión. Por ello, el experto recomienda evitar el contacto de las lentillas con el agua y recurrir a otras alternativas cuando sea necesario.
Cuidados al usar lentillas
Además de evitar el contacto con el agua, hay algunos hábitos que conviene tener en cuenta al utilizar lentillas. Uno de los más importantes es respetar el tiempo de uso recomendado para cada tipo de lentilla y no prolongar su utilización más allá del periodo indicado por el fabricante o el especialista.
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También es fundamental lavarse y secarse bien las manos antes de manipularlas. En el caso de las reutilizables, deben limpiarse y conservarse con la solución específica indicada para su mantenimiento, nunca con agua del grifo. El estuche también debe mantenerse limpio y cambiarse con regularidad. Si aparecen molestias, enrojecimiento, dolor o cambios en la visión, lo recomendable es retirar las lentillas y consultar con un profesional sanitario, especialmente si los síntomas persisten.
Cuándo conviene consultar al especialista
Aunque algunas molestias pueden ser pasajeras, determinados síntomas no deberían pasarse por alto. El dolor ocular, el enrojecimiento intenso, la sensibilidad a la luz o la visión borrosa pueden ser señales de que existe un problema que necesita atención. Ante cualquiera de estas situaciones, lo recomendable es dejar de usar las lentillas y consultar con un oftalmólogo u otro profesional sanitario.
Conviene tener especial cuidado cuando las molestias aparecen después de haber estado en contacto con agua. Es recomendable no esperar a que desaparezcan por sí solas, ya que algunas infecciones pueden avanzar rápidamente y provocar daños en la córnea.
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