Con la llegada de las bajas temperaturas, algunos insectos buscan refugio dentro de las viviendas, aunque no todos lo hacen del mismo modo ni por las mismas razones. Las chinches que entran desde el exterior en otoño se diferencian de las chinches de cama en su comportamiento y en los lugares donde se instalan, lo que obliga a aplicar métodos distintos para controlarlas.
La chinche verde y la chinche jaspeada asiática figuran entre las especies que suelen acceder a las casas cuando bajan las temperaturas. Según datos de la Oficina Nacional de Seguridad de la Cadena Alimentaria de Hungría (Nébih), recogidos por el medio Boon, septiembre y octubre son los meses de mayor actividad de estos insectos en el interior de las viviendas.
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Estos ejemplares aprovechan grietas, marcos de ventanas y puertas, huecos junto a tuberías o zonas de paso de cableado para introducirse en los hogares. También pueden encontrarse en los cajones de las persianas o cerca de las cornisas. Por ese motivo, revisar los posibles accesos resulta un primer paso habitual, con el sellado de aberturas mediante masilla, burletes u otros materiales similares.
También conviene revisar las mosquiteras. Cualquier rotura o un ajuste deficiente en el marco puede dejar un hueco suficiente para que estos insectos entren. La presencia de chinches no está necesariamente relacionada con la falta de limpieza en el hogar, ya que su objetivo principal es encontrar protección frente al frío.
Cómo retirar las chinches sin generar mal olor
Cuando aparecen pocos ejemplares, Nébih recomienda retirarlos con cuidado, sin aplastarlos. Estos insectos pueden liberar una secreción de olor intenso si se sienten amenazados. El uso de guantes de goma permite recogerlos para depositarlos después en agua con jabón de lavavajillas. La aspiradora también sirve para este fin, sobre todo en zonas de difícil acceso, aunque conviene vaciar la bolsa o el depósito de inmediato tras su uso.
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Los remedios caseros elaborados con vinagre, lavanda, menta, ajo o aceites esenciales no garantizan resultados frente a este tipo de chinches. Tampoco los insecticidas de uso común ofrecen una solución probada contra los ejemplares que entran en las viviendas durante los meses de frío.
Las chinches de cama requieren un abordaje distinto
El planteamiento cambia por completo cuando se trata de chinches de cama. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) recomienda reducir los posibles escondites y revisar a fondo los elementos vinculados al descanso. Los colchones y los somieres pueden protegerse con fundas específicas, diseñadas para impedir el paso de estos insectos.
La ropa de cama, las mantas, las colchas y las prendas que hayan estado en contacto con el suelo deben lavarse y secarse con regularidad. La cesta de la ropa sucia también puede convertirse en un escondite, por lo que conviene incluirla en la limpieza periódica de la vivienda.
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La EPA descarta dos soluciones que suelen considerarse eficaces sin serlo. Meter la ropa u otros objetos en el congelador de casa no asegura eliminar las chinches, salvo que se mantengan condiciones de frío suficientes durante un periodo prolongado. Elevar la calefacción tampoco resuelve el problema. “Los tratamientos térmicos eficaces requieren equipos especiales y temperaturas elevadas”, señalan los especialistas de la agencia.
La Universidad de Minnesota aconseja no introducir en casa colchones, somieres ni muebles recogidos de la calle. Los artículos de segunda mano o alquilados deben revisarse antes de llevarlos al interior de la vivienda. En hoteles y alojamientos temporales, la recomendación pasa por examinar la cama, el mobiliario y el lugar donde se coloca el equipaje. Las maletas deben mantenerse alejadas de colchones y sofás durante la estancia. Ante cualquier sospecha de contacto con chinches, la ropa puede guardarse en una bolsa cerrada hasta poder lavarla y secarla a la temperatura más alta que permita el tejido.
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