El Partido Autenticidad y Modernidad (PAM) ha sido esta semana el ganador de las elecciones de Marruecos y, cuando Mohamed VI anuncie la figura elegida, será por ello la formación de la que forme parte el jefe de Gobierno. Pero hace tres años, ocupaba titulares por un motivo muy distinto: dos políticos de su cúpula fueron detenidos por su vínculo con el caso de narcotráfico del ‘Escobar del Sáhara’. Otros partidos lo han empleado como arma política, llegando incluso a reprochar a Fouzi Lekjaa, el principal favorito a primer ministro, que se uniese a la formación.
El Tribunal de Apelación de Casablanca dictó el pasado mes de junio condenas de 12 y 10 años de prisión contra los exdiputados marroquíes Abdenbi Bioui y Said Naciri, respectivamente, según informaron EFE y medios locales. Ambos pertenecían al PAM. Naciri fue integrante de la coalición de Gobierno y presidió el club Wydad de Casablanca. Bioui, también exparlamentario del PAM, desarrolló actividades en el sector de la construcción y ocupó la presidencia del Consejo de la Región Oriental de Marruecos.
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En 2019, Marruecos detuvo a un ciudadano de Mali por narcotráfico. Haj Ahmed Ben Brahim, apodado “el Pablo Escobar del Sáhara”, consolidó una red de tráfico de drogas. Como explican Raquel Barras y David García en un estudio de la Universidad Complutense, en las últimas dos décadas las rutas de entrada de droga a Europa han cambiado. El conocido como ‘Paralelo 10′ se ha convertido en una puerta fundamental. Se trata del recorrido que hacen las mafias de estupefacientes desde países latinoamericanos, como Colombia o Brasil, hacia el Sahel. Organismos africanos de esta región, en ocasiones relacionados con la financiación del terrorismo, transportan la mercancía hacia el norte del continente para hacerla llegar a Europa. Aquí es donde entra Ben Brahim, uno de los nombres principales de este método.
La investigación policial acorraló al “Pablo Escobar” en 2019. Según relatan medios como The New Arab, pasó por una cárcel de Mauritania por asuntos de drogas y, al obtener la libertad, voló a Casablanca, donde no esperaba ser detenido al aterrizar por una orden internacional de arresto de la Interpol. Desde entonces, cumple una pena de 10 años en Marruecos. Estando en prisión, quiso vengarse de los que veía como traidores que no frenaron la operación contra él ni le ayudaron. Por ello, como informó el semanario marroquí TelQuel, presentó en 2021 varias denuncias contra personalidades marroquíes, a quienes acusó de apropiarse de bienes de su propiedad y de mantener vínculos con actividades de narcotráfico. Entre ellas se encontraban Abdenbi Bioui y Said Naciri.
Según señalaron agencias como EFE, citando fuentes judiciales, los exdiputados fueron piezas clave en la red de narcotráfico. El tribunal de Casablanca determinó que Bioui, expresidente de la región Oriental, utilizó su empresa constructora para facilitar la logística. Por su parte, Naciri, expresidente del club Wydad, aprovechó sus conexiones institucionales para el blanqueo de dinero, la protección de bienes ilícitos y la falsificación de documentos. Su silencio tras la detención del cerebro de la operación les costó la venganza posterior.
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Tras la investigación, el PAM informó que suspendía el papel de ambos dentro de la formación. En un comunicado, la directiva reiteró “la gran confianza del partido en la independencia del poder judicial y su compromiso de brindar todas las garantías legales”. A su vez, la organización rechazó el uso del caso para perjudicar a sus integrantes y anunció “procedimientos legales y judiciales contra quienes intenten dañar la reputación del partido” mediante campañas de difamación, asegurando que esto no frenaría la defensa de sus valores ni su labor política. Dos años después, este 2026, la Justicia los condenó a penas de cárcel. Su partido, con ellos ya fuera de escena, ha ganado las elecciones.
Acusación de un rival político contra el PAM
Abdelilah Benkirane, líder del Partido Justicia y Desarrollo (PJD) de Marruecos y primer ministro hace una década, lanzó duras acusaciones contra el PAM hace un mes, cuando arrancaba la campaña para estas elecciones. Lo calificó de “partido corrupto” durante una intervención en la que cuestionó la trayectoria de esa fuerza política y de algunos de sus dirigentes. “Sea quien sea el jefe de Gobierno, quien quiera que sea, el problema es Autenticidad y Modernidad”, afirmó Benkirane. “Basta con ver quién está en la cárcel, quién está acusado de narcotráfico”, dijo el ex primer ministro.
El ex jefe de Gobierno también apuntó contra los cambios en la conducción del PAM. “Vean también cuántos secretarios generales ha tenido Autenticidad y Modernidad. Yo ni siquiera puedo enumerarlos a todos”, dijo. Para Benkirane, esa situación refleja un problema estructural dentro del partido: “Eso significa que es ingobernable, que no se puede gestionar”. Después, añadió que los líderes de la formación persiguen intereses personales, “porque todos los que están allí quieren beneficiarse, quieren enriquecerse, quieren acumular”. Durante sus mítines, Benkirane arremetió contra Fouzi Lekjaa, ministro de Presupuesto antes de ser la cara visible del partido, reprochándole haberse unido a un partido “que reúne a corruptos”.
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