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Qué sabemos de la narcolepsia, la enfermedad que provoca ataques de sueño repentinos y no tiene cura

Las personas afectadas pueden experimentar ataques de sueño que duran desde unos segundos hasta varios minutos

Una joven con narcolepsia en un ataque de sueño (Magnific)

Hay días en los que el cansancio parece no dar tregua, pero para algunas personas, la somnolencia no es solo una sensación pasajera: puede aparecer de forma repentina y hacer que quedarse dormido resulte difícil de controlar incluso en mitad de una conversación. Es lo que ocurre con la narcolepsia, un trastorno neurológico que altera la regulación del sueño y la vigilia.

La narcolepsia suele comenzar durante la adolescencia o la juventud, generalmente entre los 15 y los 30 años. Se trata de una enfermedad crónica que afecta al sistema nervioso y que, aunque no tiene cura, puede controlarse mediante tratamiento y determinados cambios en los hábitos de vida.

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Uno de sus principales síntomas es la somnolencia diurna excesiva. Las personas afectadas pueden experimentar ataques de sueño que duran desde unos segundos hasta varios minutos y que pueden aparecer en situaciones tan habituales como después de comer o mientras mantienen una conversación. Curiosamente, quedarse dormido durante el día no significa necesariamente descansar bien por la noche: muchas personas con narcolepsia también presentan un sueño nocturno poco reparador.

Otro de los síntomas característicos es la cataplexia, una pérdida repentina y temporal del control muscular que suele estar relacionada con emociones intensas, como la risa o la ira. Durante estos episodios, la persona permanece consciente, aunque puede experimentar desde una pérdida parcial del tono muscular hasta una incapacidad temporal para moverse.

La enfermedad también puede estar acompañada de parálisis del sueño y alucinaciones que aparecen al quedarse dormido o al despertar. Estos fenómenos pueden resultar desconcertantes, pero forman parte de las alteraciones del ciclo del sueño que pueden presentarse en la narcolepsia.

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¿Qué provoca la narcolepsia?

Los investigadores todavía no conocen por completo sus causas. Una de las principales líneas de investigación apunta a la hipocretina (también llamada orexina), una sustancia producida en el cerebro que participa en el mantenimiento de la vigilia. En algunas personas con narcolepsia, los niveles de esta sustancia son bajos y existe una reducción de las células que la producen. Se cree que, en determinados casos, podría intervenir una reacción autoinmunitaria. También se han identificado factores genéticos relacionados con el trastorno.

Existen dos tipos principales de narcolepsia. La de tipo 1 se caracteriza por la presencia de cataplexia y, generalmente, niveles bajos de hipocretina. En la de tipo 2 existe somnolencia diurna excesiva, pero no cataplexia y los niveles de hipocretina suelen ser normales.

El diagnóstico requiere estudiar los síntomas y descartar otros trastornos que pueden provocar una somnolencia similar. Entre las pruebas utilizadas se encuentran el estudio del sueño nocturno y la prueba de latencia múltiple del sueño, que mide la rapidez con la que una persona se duerme durante varias siestas diurnas.

Un joven con narcolepsia (Magnific)

¿Es posible controlar los ataques de sueño?

Aunque la narcolepsia acompaña a quien la padece durante toda la vida, existen herramientas para reducir sus efectos. Mantener horarios regulares de sueño, programar siestas durante el día, hacer ejercicio y evitar determinados hábitos antes de acostarse puede ayudar. Además, existen medicamentos destinados a combatir la somnolencia y, en determinados casos, a reducir la cataplexia y otros síntomas.

Reconocer el trastorno es un primer paso importante. Un diagnóstico adecuado permite adaptar el tratamiento y también tomar precauciones en actividades que requieren mantenerse alerta, como conducir. Y, aunque la narcolepsia no puede prevenirse, con seguimiento médico y un abordaje adecuado es posible mejorar el control de sus síntomas y facilitar el desarrollo de la vida cotidiana.

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