Pedro Sánchez llega a Nueva York varios temas en el punto de mira. El control de la IA frente a los tecnoligarcas, la defensa de su sistema económico o el migratorio y la defensa del multilateralismo son sus principales balas. Tras aterrizar en Estados Unidos, los primeros encuentros según su agenda han sido la reunión con Antonio Guterres, secretario general de la ONU que afronta el final de su mandato, y una reunión precisamente en apoyo a las relaciones multilaterales.
El presidente del Gobierno ha iniciado a su participación en la Semana de Alto Nivel de Naciones Unidas con una intervención en el Evento Partners for Multilateralism (P4M), organizado por el presidente del Consejo Europeo junto a los líderes de Canadá y de Kenia. Habitualmente al debate de la Asamblea General de la ONU, cuyo objetivo teórico es poner en común y buscar soluciones diplomáticas con todos los países, le rodean otra serie de eventos que marcan alianzas y movimientos geopolíticos.
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No es casualidad que el líder canadiense, que ha firmado recientemente un acuerdo de alianza con la Unión Europea frente a su guerra comercial con EEUU, convoque a otros jefes de Estado a un encuentro por el multilateralismo. Además, Sánchez recibió una invitación de Trump para asistir a la recepción anual que se celebra durante la Semana de Alto Nivel. Sin embargo, fuentes de su Gobierno indicaron que no acudirá por motivos de agenda, como ya ocurrió en la pasada edición.
Sánchez ha dado un discurso centrado en la unión ante lo que considera que son intentos por desmantelar el orden basado en reglas. El presidente ha afirmado que, con frecuencia, se crean “coaliciones de países afines” que avanzan en círculos reducidos para buscar soluciones a problemas urgentes, sin contar con la mayoría de actores. “La respuesta a un mundo fragmentado no puede ser más fragmentación” porque la paz, ha dicho, “no nace de estrechar el círculo de la confianza, sino de ampliarlo”. En su intervención, también ha puesto en valor que “España mantiene un firme compromiso con el multilateralismo” mediante su rechazo a las guerras y la apuesta por la diplomacia,
Sánchez ha mostrado su respaldo a unas instituciones multilaterales “más inclusivas y más legítimas”, que den voz “a quienes han sido históricamente relegados”. Y, dentro de esta defensa de los organismos internacionales, en su otro evento del día ha puesto en valor el trabajo de Antonio Guterres. Los dos líderes subrayaron la necesidad de preservar el papel central de Naciones Unidas como principal espacio de diálogo, cooperación y búsqueda de soluciones compartidas ante los desafíos globales. También coincidieron en la importancia de reforzar la cooperación internacional, en un contexto de polarización atravesado por las guerras en Ucrania, Gaza y Oriente Próximo.
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Previsión del plan IA
El presidente presentó antes de partir hacia Estados Unidos en el Complejo de la Moncloa el Plan IA360, una hoja de ruta para los próximos 12 meses con medidas destinadas a impulsar la adopción de la inteligencia artificial en España. La iniciativa incluye acciones sobre desarrollo tecnológico, formación, gobernanza y empleo. Según explicó el Ejecutivo, el plan busca que la incorporación de esta tecnología contribuya a la actividad económica y a la capacitación de profesionales, con medidas orientadas a reforzar la seguridad, la confianza de los usuarios y la protección de colectivos vulnerables, en particular los menores.
Advirtió sobre los riesgos de una expansión de la inteligencia artificial sin controles públicos y con una alta concentración empresarial y geográfica. “Afrontamos un serio problema sobre cómo vamos a vivir y a convivir” con esta tecnología, afirmó. El presidente sostuvo que la autorregulación de las compañías no ofrece garantías suficientes. “Si hay algo que la historia demuestra es que la autorregulación no funciona y que los incentivos de unos pocos que controlan estas industrias punteras nunca van a estar alineados con el interés general”, señaló. Sánchez pidió “actuar con urgencia” ante lo que definió como una posible “IA desregulada, opaca, en estampida y en manos de unos pocos”. También alertó de que su concentración “en unas cuantas compañías y un puñado de países” podría afectar a la democracia.
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