Está claro que uno de los componentes fundamentales de una relación de pareja es la buena comunicación. Pero muchas veces no sabemos cómo afrontar una conversación complicada. Debido a ello, el psiquiatra José Carbonell ha compartido en sus redes sociales una serie de consejos para hacer frente a los desacuerdos en una relación.
El especialista, que cuenta con más de 30 años de experiencia, determina en primer lugar que lo primordial es evitar decisiones impulsivas tras un conflicto. “Hoy en día mandamos todo a tomar viento fresco a la primera de cambio en cuanto discutimos con nuestra pareja”, asegura Carbonell. A partir de esa idea, el médico enumeró tres pautas para gestionar una pelea sin que el malestar derive en una ruptura o en un problema mayor.
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Las tres claves para afrontar una discusión de pareja
La primera recomendación del psiquiatra apunta a frenar la reacción inmediata cuando aparecen el enfado o la frustración. “Lo primero que yo os sugiero hacer es, sobre todo, no actuar en caliente”, señala. Y es que en una discusión de pareja puede ocurrir que una de las dos partes esté más alterada que la otra.
Bajo este contexto, Carbonell propone que quien mantenga mayor calma trate de reducir la tensión. “Tenéis que tener en cuenta que muchas veces, cuando uno está alterado, más vale que el otro intente calmar las aguas”, sostiene. Al final, el planteamiento del psiquiatra es evadir una conversación atravesada por emociones intensas que escale hacia reproches o decisiones tomadas bajo presión.
El segundo paso consiste en retomar el diálogo una vez que disminuya la tensión. “Es importante que, una vez hayáis calmado las aguas, intentéis hablar a ver por qué habéis llegado a este punto”, continúa el experto. Para el psiquiatra, ese intercambio sirve para entender y ver “cuál es el punto de vista del uno y el punto de vista del otro”, añade. Esta propuesta pone el foco en identificar el origen del desacuerdo antes que en determinar quién tiene razón. De ese modo, cada persona puede explicar qué le molestó, qué esperaba de la otra y qué aspectos del vínculo quedaron expuestos durante la discusión.
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Como último recurso, Carbonell remarca que los desacuerdos forman parte de cualquier relación interpersonal. “De cada discusión tenemos que aprender. O sea, lo que tenemos que saber es que es inevitable que dos personas puedan discutir”, asegura. El especialista comparó las discusiones de pareja con las que pueden surgir entre hermanos, padres o dirigentes políticos. “Una discusión es inevitable que ocurra, lo importante es cómo la gestionamos y sacar la parte positiva de las discusiones para aprender en las próximas discusiones e intentar luchar de una manera más adaptativa para que vuestra relación funcione”, concluye.
Las recomendaciones basadas en la evidencia
Por otro lado, los expertos de la National University de San Diego secundan la opinión de Carbonell: la clave para una relación duradera no radica en evitar las discusiones, sino en la manera en que los desacuerdos son gestionados mediante la autorregulación emocional y la resolución colaborativa. Los enfoques que usan estos especialistas, apoyados por la evidencia científica, defienden la expresión abierta de pensamientos y sentimientos utilizando declaraciones en primera persona (“Yo”).
Esta estrategia es fundamental para evitar estar a la defensiva y usar un tono acusatorio. Asimismo, las investigaciones enfatizan la necesidad de no culpar a la pareja, ya que los señalamientos provocan que la otra persona se sienta atacada y se enfoque en defenderse en lugar de resolver el problema central de la relación.
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Para lograr intercambios constructivos, es vital concentrarse en un solo tema a la vez y no acumular desacuerdos del pasado, evitando así que la discusión se pierda en un laberinto de conflictos innecesarios. Una comunicación saludable requiere también practicar la escucha activa, lo cual implica mantener contacto visual, prestar atención completa sin interrumpir y conservar un lenguaje corporal abierto. También se aconseja asumir buenas intenciones en las acciones del ser amado; en lugar de hacer suposiciones negativas ante un descuido, resulta más constructivo hacer una pausa, refrenar los impulsos y formular preguntas directas para cultivar la confianza mutua.
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