El rey Juan Carlos I ha recibido este domingo el Premio Saint-Simon 2026 por Reconciliación, las memorias escritas junto a Laurence Debray con las que el rey emérito ha querido dejar su versión de la historia reciente de España y un “último legado” para los españoles. El reconocimiento, entregado en la localidad francesa de La Ferté-Vidame, llega meses después de otro galardón recibido en París. Esta vez le han acompañado la infanta Elena y sus nietas, Victoria Federica e Irene Urdangarin.
El rey emérito ha recogido personalmente a sus 88 años el premio en La Ferté-Vidame, municipio situado en Eure-et-Loir, a unos 135 kilómetros de París. El monarca ha sostenido que el libro recoge “mi parte de verdad, con autenticidad y sinceridad”. También ha presentado como legado las instituciones democráticas que, según ha afirmado, han permitido a los españoles “vivir en paz desde hace 50 años”.
PUBLICIDAD
La Ferté-Vidame mantiene una vinculación histórica con el duque de Saint-Simon, el memorialista francés del siglo XVIII que escribió allí parte de su obra. El premio que lleva su nombre distingue desde hace décadas títulos centrados en memorias o recuerdos. Juan Carlos I ha aprovechado esa relación para compararse con Saint-Simon, que redactó sus memorias alejado de Versalles y de la corte. “Saint-Simon no escribió sus memorias en Versalles, sino retirado de la Corte, aquí mismo, a La Ferté-Vidame, como si la escritura de memorias exigiera un alejamiento del poder y del palacio”, ha afirmado.
Las palabras del rey Juan Carlos I
El rey emérito ha explicado que inició el proyecto tras abandonar el palacio de la Zarzuela y trasladarse a Emiratos Árabes Unidos. La distancia y la tranquilidad de su nueva “tierra de acogida”, ha dicho, le permitieron volver sobre su trayectoria “entre dudas y heridas, pero bien lejos de la amargura”. Ante una sala con más de 200 asistentes pese a contar con un aforo de 150 personas, Juan Carlos I ha definido la publicación de sus memorias como una decisión arriesgada. “Este premio me confirma en la categoría de los hombres que eligen dar testimonio antes que guardar silencio. Es una elección más temeraria que prudente la que he hecho, movido por la misión de escribir para la posteridad”.
El monarca ha cerrado esa idea con una referencia a su condición institucional: “Heme aquí, gracias a ustedes, investido como rey memorialista”. A continuación, ha añadido que se trata de “una categoría bastante rara y que faltaba entre mis numerosas condecoraciones”. La entrega ha tenido un marcado carácter familiar. La infanta Elena ha acompañado a su padre junto a Irene Urdangarin y Victoria Federica de Marichalar, las dos nietas que han viajado con él hasta Francia.
PUBLICIDAD
Victoria Federica e Irene Urdangarin acompañan al rey emérito
Es la primera vez que Irene Urdangarin y Victoria Federica acompañan al rey emérito en un desplazamiento de este tipo por Europa. En el anterior reconocimiento estuvo presente Felipe Juan Froilán. Juan Carlos I ha reivindicado su vínculo con España al término de su intervención. “Recibir esta recompensa es un honor que me toca profundamente. La recibo con mucha gratitud, para mí, pero también para España, a la que quiero tanto, y a la que, dondequiera que viva, perteneceré siempre”.
Antes de viajar a Francia, el emérito ha pasado varios días en Sanxenxo, donde llegó el pasado miércoles para seguir la regata que lleva su nombre. La infanta Margarita, María Zurita y Pedro Campos se sumaron a la infanta Elena durante la estancia, que incluyó el viernes una cena a bordo del Deiramar Dos por la ría de Pontevedra, con productos gallegos en la mesa. El sábado, Juan Carlos I abandonó Galicia antes de que terminase la competición para poner rumbo a Francia.
PUBLICIDAD