En el Listado de especies extinguidas en todo el medio natural español se incluyen ocho aves que, en tiempos pasados, formaron parte de la biodiversidad de nuestro país: es el caso, por ejemplo, de la grulla damisela (Anthropoides virgo), el pigargo europeo (Haliaeetus albicilla) o el gallo lira (Tetrao tetrix).
Una de ellas podría en un futuro no muy lejano volver a ocupar los herbazales y pastizales españoles: el torillo andaluz (Turnix sylvatica). La Junta de Andalucía ha anunciado esta semana la puesta en marcha de un proyecto de reintroducción con la llegada de 18 ejemplares procedentes de Marruecos, donde se encuentra la única población superviviente de la subespecie T. s. sylvatica, la que vivía en el pasado en España.
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Estas aves llegaron al puerto de Algeciras el pasado 9 de septiembre y, desde entonces, permanecen en el Centro de Conservación de la Biodiversidad Zoobotánico de Jérez, que ya planteaba la reintroducción de esta especie en nuestro país hace años.
El proceso llevado a cabo con los 18 ejemplares marroquíes comenzó hace ya aproximadamente un año y medio. La Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente, desde entonces, se ha encargado de desarrollar la preparación técnica, la constitución de un grupo de trabajo y la reunión con los organismos y entidades implicados.
Para que los torillos andaluces llegasen hasta España, ha sido necesaria una etapa delicada para localizar y rescatar los huevos de los nidos, que han sido incubados hasta su eclosión. Ahora, estos 18 ejemplares podrán formar parte de un proyecto de cría en cautividad, algo esencial para formar una población con seguridad y que en el futuro estas aves puedan ser destinadas a la recuperación de la especie en los espacios naturales de su distribución histórica.
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El último ejemplar de España pudo ser cazado en Doñana
Actualmente, el torillo andaluz se considera extinto en toda Europa. A nivel español, existen abundantes referencias de su presencia en los siglos XIX y XX en la mayor parte de las provincias de Andalucía, especialmente en los litorales.
A partir de la segunda mitad del siglo XX, se produjo un declive generalizado de la especie. Ya en los años 70 solo había unas pocas citas seguras de la presencia del torillo andaluz en Huelva y Cádiz, posiblemente también en Sevilla y Málaga. El último registro indudable de la especie es de 1981, por un ejemplar cazado en Doñana. Después de ese momento se produjeron algunas observaciones, audiciones y comunicaciones indirectas de citas de la especie en distintas localidades litorales de Cádiz y Huelva.
En la actualidad, esta ave se distribuye por amplias zonas del África subsahariana y del sur y este asiático. La subespecie que vivió en España se encuentra en una situación muy vulnerable, ya que no solo se cree que la única población se encuentra en el litoral atlántico de Marruecos, sino que también esta cuenta con pocos individuos y los últimos registros apuntan a una tendencia descendente.
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La principal amenaza que explica el declive del torillo andaluz es la destrucción de su hábitat. La implantación de regadíos, las reforestaciones y la creación de nuevas infraestructuras por la urbanización de la costa han transformado profunda y radicalmente los herbazales y matorrales costeros.
Además, su aspecto similar a una codorniz —con una longitud de unos 15 centímetros y una envergadura de 25-30 centímetros— ha podido convertirle en víctima de la caza por confusión, lo que habría contribuido a la reducción de sus poblaciones.
El retorno de una especie emblemática al litoral andaluz
El planteamiento de este proyecto sigue el camino ya utilizado para recuperar especies muy amenazadas de la península Ibérica, como el lince ibérico, cuya cría ex situ permite que después los descendientes puedan emplearse en futuros programas de conservación in situ, dentro del hábitat natural.
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En Marruecos se plantea que paralelamente se establezca otro núcleo ex situ en el Parque Zoológico de Aïn Sebaâ, en Casablanca. Ambos se gestionarán de forma coordinada. Además, se prevé que se desarrollen otras cuatro campañas más durante los próximos años para reunir un grupo reproductor suficiente y con la mayor variabilidad genética posible.
El proceso de reintroducción iniciado en España, sumado a un posible fortalecimiento de la población de Marruecos, podría tener una relevancia internacional para la especie, que se encuentra en un punto delicado. “Además de devolver al litoral andaluz un ave perdida, el torillo puede actuar como especie emblemática y paraguas, de modo que la protección de sus hábitats favorezca también al conjunto de la avifauna del entorno litoral del Paleártico Occidental”, ha señalado la Junta de Andalucía.
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