España pidió a finales de agosto a la Comisión Europea el apoyo de la Agencia Europea de Fronteras y Costas (Frontex) para “agilizar” los trabajos de clasificación y triaje de los miles de migrantes que permanecen en Ceuta a la espera de su eventual repatriación a Marruecos o a sus respectivos países de origen o, en su caso, de la tramitación de las peticiones de asilo. La respuesta de Frontex, que maneja un presupuesto que ya ronda los 1.200 millones de euros, fue enviar 10 agentes a la ciudad autónoma para ayudar a la Policía Nacional en estas funciones. “Entre los agentes europeos hay un finés, un rumano, un griego... Parece un chiste, pero hay que recordar que no tienen mandato judicial, no pueden tramitar expulsiones, solo entrevistan a los migrantes y trazan sus nacionalidades. No han mandado a gente con conocimientos de español, marroquí y francés, los idiomas más hablados por estos migrantes”, explican fuentes de Frontex.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha hablado de Frontex este miércoles en su sexto discurso sobre el Estado de la Unión para exponer sus planes de futuro: entre ellos, reformar las normas migratorias. Von der Leyen quiere que Frontex crezca en efectivos y tenga más competencias. Actualmente, la plantilla de este cuerpo de guardias de fronteras alcanza los 7.750 efectivos, divididos en tres categorías: la 1 (funcionarios empleados directamente por Frontex), la 2 (funcionarios adscritos de larga duración procedentes de Estados miembros de la UE) y la 3 (funcionarios cedidos temporalmente por los Estados miembros). El objetivo de Von der Leyen es llegar a los 30.000 agentes en un contexto geopolítico complejo.
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Porque aunque los focos de la Comisión Europea y Frontex se han vuelto irremediablemente a Ceuta tras los sucesos del pasado 30 y 31 de julio, la agencia europea de fronteras tiene otros puntos calientes identificados desde hace tiempo que influyen en los flujos migratorios irregulares que llegan a Europa: el conflicto entre EEUU e Irán; la escalada de inseguridad que hay en Malí; la guerra en Ucrania que no tiene visos de tener fin; las redes de tráfico ilícito que operan desde Argelia y Libia y que llevan migrantes a España, Italia y Grecia; y los intentos de cruce ilegales que se producen para huir de Bielorrusia a Letonia, Lituania y Polonia. En este escenario, la Comisión Europea baraja financiar infraestructuras fronterizas (es decir, vallas), financiar centros de retorno fuera de la UE y agilizar los procesos de retorno.
Aunque todavía no hay datos oficiales de los migrantes que cruzaron a Ceuta los últimos días de julio, Frontex acaba de hacer públicas las últimas cifras oficiales de llegadas a suelo europeo. Todas las zonas analizadas de enero a agosto de este año arrojan un balance de descenso en el número de personas interceptadas, menos la ruta del Mediterráneo occidental, la que afecta a Ceuta. Las detecciones de cruces irregulares en las fronteras exteriores europeas bajaron un 35% en los ocho primeros meses del año, hasta cerca de 75.000 casos. Estas entradas ilegales cayeron en todas las rutas, salvo en la España peninsular, Ceuta, Melilla y Baleares, que creció un 34% hasta unas 15.900 entradas. Y eso que no están todavía contabilizados los datos del 30 y 31 de julio. Un trabajo que llevará su tiempo, explican las mismas fuentes de Frontex.
Solo 2.048 menores filiados
“No todo se soluciona con fichar más operativos en Frontex. Da igual que seamos 30.000 si no tenemos mandato judicial para tramitar, por ejemplo, expedientes de expulsión. No somos policías. No todos conocen la legislación de extranjería de cada país miembro. Solo somos guardias de frontera que en crisis como la de Ceuta podemos ayudar a entrevistar a los migrantes, hacer un triaje y trazar su nacionalidad. Poco más”, señala a Infobae un veterano mando intermedio de ‘Infobae’ que pide anonimato. Actualmente, en Ceuta ya hay 2.048 migrantes menores filiados, casi 50 días después de la crisis de julio. Hay entre 700 y 1.000 menores deambulando todavía por la ciudad, según el Ejecutivo de Ceuta.
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El Gobierno central trabaja ahora en dos flancos: acelerar la instalación de los emplazamientos para realojar a los migrantes con el propósito de sacarlos de la calle y, a la vez, identificarlos para agilizar los trámites de expulsión. El Ministerio del Interior va a habilitar dos centros de acogida en Ceuta y Melilla con 800 plazas cada uno. De momento, ya hay en la ciudad autónoma 4.160 plazas temporales y se trabaja para que los migrantes realojados llegan hasta los 6.000. Además, se han producido 5.482 retornos voluntarios y 307 devoluciones a Marruecos por agresiones u otros incidentes. “La frontera de Ceuta es una frontera europea. Porque Ceuta es España, Ceuta es Europa”, señaló este miércoles Von der Leyen, que ha definido lo que pasó en Ceuta como “la explotación de personas vulnerables por parte de traficantes y redes de contrabando sin escrúpulos y por parte de nuestros adversarios”.
Frontex recuerda que sus agentes están preparados para prestar asistencia en controles fronterizos y vigilancia, labores de “gestión de la migración” (por ejemplo, selección, registro, toma de huellas dactilares, sesión informativa posterior..), funciones de la guardia costera y búsqueda y rescate, operaciones de retorno para personas sin derecho a permanecer en Europa y lucha contra la delincuencia transfronteriza, incluido el contrabando y la falsificación de documentos. “Diez agentes en Ceuta es ridículo”, explican las fuentes antes mencionadas. Otras fuentes de la Guardia Civil especializadas en fronteras explican que la solución para este triaje de migrantes fuera ágil sería fácil: “el envío de 100 policías nacionales para hacer cada uno ocho expedientes al día; reforzar la seguridad ciudadana de la ciudad con 400 policías nacionales; y 800 para la protección de las fronteras terrestre y marítima, apoyados por nueve embarcaciones”.
Reclutamiento en Frontex
El Cuerpo Permanente de Frontex (con sus tres categorías) se estableció mediante un reglamento de la UE en 2019. Para 2027, deberá alcanzar un total de 10.000 efectivos. De estos, 3.000 serán personal permanente de Frontex, uniformados y armados desde la sede central en Varsovia. Si el objetivo es llegar a 30.000, parece una utopía. Las solicitudes para la categoría 1 no alcanzan, de momento, los objetivos previstos. En 2025 se reclutaron 1.500 de los 2.000 agentes planificados. Proceden principalmente de países con un PIB más bajo, como Grecia, Rumanía y Portugal. Para atraer a más candidatos de otros países, la agencia fronteriza planea campañas de reclutamiento específicas en Alemania, Francia y los Países Bajos. “Los candidatos seleccionados completan hasta 12 meses de formación que combina el aprendizaje en el aula con ejercicios prácticos”, explican desde Frontex.
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