El nombre de docetaxel puede que a muchos no les suene, pero es uno de los principales fármacos de quimioterapia para tratar diferentes tipos de cáncer, como el de mama, el de pulmón o el de próstata. Sin embargo, pese a su frecuente utilización en la oncología médica, el docetaxel incrementa el riesgo de neuropatías periféricas y crisis similares a convulsiones por su alta toxicidad.
La solución a esta cuestión podría estar en unos gusanos de laboratorio, apuntan investigadores de la Florida Atlantic University y Nova Southeastern University, que han permitido identificar dos sustancias que podrían ayudar a reducir algunos de los efectos neurológicos asociados a un medicamento utilizado contra el cáncer: sildenafil (un fármaco usado para la disfunción eréctil y la hipertensión arterial pulmonar) y una molécula experimental llamada Resveramorph-3. Los experimentos se han realizado con Caenorhabditis elegans, una especie de nematodo de la familia Rhabditidae que mide aproximadamente 1 milímetro de longitud y que desde la década de 170 ha sido un importante modelo de estudio para la biología.
El hallazgo, publicado en la revista PLOS One, está todavía lejos de convertirse en un tratamiento para pacientes. Aun así, los resultados ofrecen una posible vía para investigar cómo prevenir o reducir algunos efectos neurológicos de la quimioterapia.
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Los gusanos, un modelo para estudiar el sistema nervioso
El protagonista de este trabajo es Caenorhabditis elegans, un pequeño nematodo cuyo sistema nervioso está ampliamente estudiado y cuyo conectoma se encuentra completamente mapeado. Los investigadores lo utilizaron para analizar qué ocurre cuando este organismo es expuesto al docetaxel, un fármaco empleado en distintos tratamientos contra el cáncer.
El equipo, liderado por Paola Ximena Gonzalez-Lerma y Ken Dawson-Scully, sometió a los gusanos a exposiciones tanto breves como prolongadas al medicamento. Después aplicó un modelo de electroshock para provocar comportamientos similares a las convulsiones y midió el tiempo que tardaban los animales en recuperar su movilidad.
Los resultados mostraron que la exposición al docetaxel aumentaba la duración y la gravedad de estos comportamientos. El efecto apareció tanto después de una exposición aguda como tras una exposición crónica. Incluso con una dosis de 0,005 mM, los gusanos expuestos al fármaco tardaban más tiempo en recuperar su movilidad. Además, el porcentaje de animales que no conseguían recuperarse aumentaba a medida que lo hacía la dosis, llegando a superar el 30% en el nivel más elevado estudiado. Los investigadores comprobaron así en este modelo experimental algunos de los efectos neurológicos que querían estudiar antes de probar posibles sustancias capaces de contrarrestarlos.
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El sildenafil redujo el tiempo de recuperación
Una de las sustancias utilizadas fue el sildenafil, el principio activo de Viagra y un medicamento conocido principalmente por su uso en la disfunción eréctil. Cuando los investigadores lo administraron junto al docetaxel, observaron una reducción considerable del tiempo de recuperación de los gusanos.
El efecto apareció desde dosis de 0,06 mM y se observó tanto en los experimentos de exposición aguda como en los de exposición crónica, aunque las dosis más elevadas no conservaron el mismo efecto protector. Los autores plantean que esta acción podría estar relacionada con la vía NO-cGMP/PKG, implicada en la regulación de la actividad neuronal.
El segundo compuesto fue Resveramorph-3 (RVM-3), una molécula desarrollada en el laboratorio de Florida Atlantic University. En los experimentos, consiguió reducir la duración de los comportamientos similares a las convulsiones y la proporción de gusanos afectados. El efecto también se mantuvo en los protocolos de exposición prolongada al docetaxel, lo que llevó a los investigadores a considerar RVM-3 como otro candidato para futuras investigaciones.
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Un largo camino entre gusanos y humanos
Los autores subrayan que los resultados no permiten afirmar que el sildenafil o RVM-3 puedan prevenir la neuropatía o las crisis asociadas al docetaxel en personas. Además, el estudio se ha realizado exclusivamente en C. elegans y tenía un carácter exploratorio.“Nuestros resultados demuestran que sildenafil citrate y RVM-3 son candidatos potenciales para mitigar los déficits neurológicos derivados de la neuropatía inducida por docetaxel”, señalan los investigadores.
Ahora será necesario comprobar si los resultados se reproducen en modelos animales más complejos, estudiar las dosis adecuadas y analizar la seguridad de los compuestos. Solo después de superar estas etapas podría valorarse su posible utilidad en humanos.
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