Agregar Infobae enGoogle

Una española que vive en Estados Unidos cuenta en sus redes sociales las reacciones de sus clientes al oír su acento: “¿En España tenéis carreteras?"

María, la dueña de una tienda de ropa en Nueva York, comparte con humor el desconocimiento de algunos de sus clientes sobre España

Una española que vive en Estados Unidos cuenta las reacciones de sus clientes al oír su acento. (Instagram/@asterandlilies)

Llegar a un país extranjero siempre implica adaptarse a una nueva cultura, pero lo que no esperaba María era tener que explicar cosas tan básicas como la existencia de carreteras o de conexión a internet en Europa. Propietaria de la boutique Aster and Lilies en North Tonawanda, a las afueras de Buffalo (Nueva York), esta española lleva más de dos décadas residiendo en Estados Unidos. Sin embargo, en las últimas semanas sus cifras en Instagram no paran de crecer gracias a una serie de vídeos donde relata las situaciones surrealistas que vive a diario tras el mostrador.

Todo empieza casi siempre de la misma manera: el acento. En cuanto María pronuncia las primeras palabras en su tienda, los clientes detectan que no es nativa y se desatan las conversaciones más insólitas. “En cuanto oyen mi acento, la imaginación de algunos vuela libre”, comenta con ironía en una de sus publicaciones. Fue precisamente tras escuchar su forma de hablar cuando una clienta mayor le lanzó la gran pregunta: “Oye, ¿y en España tenéis carreteras?”.

La respuesta de María, nacida en Oviedo y afincada en Norteamérica por amor, suele echar mano de la sátira y del humor negro para encajar estos golpes de desconocimiento: “Estoy eternamente agradecida a Estados Unidos por la tecnología. Como sabéis, en España no tenemos Instagram, Wi-Fi ni electricidad. Antes de mudarme aquí me comunicaba exclusivamente por paloma mensajera y viajaba de pueblo en pueblo en burro”.

PUBLICIDAD

María, una española que vive en Estados Unidos, relata en sus redes sociales algunas reacciones de sus clientes. (Instagram/@asterandlilies)

Por otro lado, el acento también genera otros chocantes comentarios sobre el idioma y la identidad. Desde clientes que le sugieren “intentar hablar con acento americano para que todos la entiendan mejor”, hasta quienes, al saber su origen, la miran confundidos y le aseguran que es “demasiado blanca para ser de España” o le preguntan en qué parte de México queda el país europeo.

¿En coche a Europa?

En sus publicaciones, María ha ido recopilando un amplio catálogo de momentos que oscilan entre la ignorancia geográfica y los estereotipos más absurdos, hasta el punto de bautizar su sección como un “reporte de incidentes” semanal. Lo más llamativo para sus seguidores es la frecuencia con la que se dan estos episodios: en una ocasión, la asturiana confesó que le bastaron apenas dos horas al frente de su tienda un martes por la mañana para recopilar material suficiente para un vídeo.

Entre las anécdotas más surrealistas destaca la de un cliente que le preguntó si para ir a España a visitar a su familia solía “ir en coche o en avión”. Al contestarle que lógicamente viajaba en avión cruzando el océano Atlántico, el hombre repreguntó con total naturalidad e intriga: “¿En qué parte de México está España exactamente?”. Una confusión recurrente entre parte de la población local, que tiende a englobar bajo el mismo mapa a cualquier persona cuya lengua materna sea el español.

PUBLICIDAD

María ha recopilado momentos con estereotipos más absurdos. (Instagram/@asterandlilies)

Las perlas no terminan ahí. Otra clienta, tras saber su origen, le contó orgullosa que ella había estado de vacaciones en República Dominicana. Al aclararle María que se trataba de países e incluso continentes distintos, la mujer zanjó la lección de geografía con un simple: “Bueno, es la misma zona”. A esto se suman las habituales dudas sobre si en España se habla “mexicano”.

De perder el pasaporte a 18 años de matrimonio

Con la llegada masiva de nuevos seguidores y la eterna curiosidad de qué hace una asturiana viviendo a un paso de Canadá, María decidió desvelar su particular historia de amor. Su marido, estadounidense de la zona de Buffalo, llegó a España hace 21 años como estudiante de intercambio y acabó alojándose en casa de la madre de María. Por aquel entonces casi ni hablaban, pero un golpe de azar cambió el guion: el joven perdió el pasaporte en mitad de un viaje con su hermano.

Como María estaba estudiando en Madrid, su madre le sugirió que se reencontraran en la capital para que ella le echase una mano con los trámites en la embajada estadounidense. Aquel favor para recuperar un documento tramitó también el inicio de su relación. Hoy suman 18 años casados y más de dos décadas compartiendo vida al otro lado del charco. “Llevo aquí 21 años. Este es mi hogar, amo esta comunidad y a estas alturas me considero más de Buffalo que la mitad de vosotros. Pero me dais un material increíble para hacer vídeos”, concluye entre risas.

PUBLICIDAD