Durante los días donde se suceden las olas de calor que baten récords en los termómetros, cualquier lugar con aire acondicionado es un refugio climático. Sin duda, el coche puede ser uno de ellos.
En este sentido, hay dos gestos que la mayoría de los conductores suelen repetir como reflejo automático cada vez que entran y salen del coche en verano. La primera es poner el aire acondicionado a tope y la segunda es apagar el motor con la climatización a pleno rendimiento. Esa costumbre, según advierte un mecánico de THS en su cuenta de TikTok (@chs_racing_team), aunque parece inofensiva, podría tener consecuencias a largo plazo para la salud mecánica de los vehículos.
“Tienes que arrancar primero el coche y luego el aire acondicionado. Siempre. ¿Por qué? Porque cuando tienes conectado el aire acondicionado y le das al motor, toda la fuerza del motor se va a ir al aire acondicionado de golpe y es mucho más débil el compresor de aire que el motor. Y al parar, igual: primero el aire, después el motor”, explica el mecánico. “Eso cuida bastante los aires acondicionados”, concluye.
PUBLICIDAD
El compresor es la pieza más sensible
Como menciona el mecánico, el compresor del aire acondicionado o del climatizador es un elemento clave. Este componente requiere mucha energía, por eso, tanto si se conecta nada más arrancar el coche, como si no se detiene antes de apagar el vehículo, la batería puede sufrir en exceso y acortar su vida útil de forma sensible.
Además, durante el funcionamiento del aire se genera condensación dentro de los conductos de ventilación. Cuando el sistema se apaga de forma repentina, la humedad queda atrapada en los conductos, lo que favorece el desgaste de las tuberías y facilita la acumulación de moho y alérgenos que representan un riesgo para la salud respiratoria.
Este gesto tan simple, que solo requiere un mínimo de paciencia, ayuda a evitar averías. Y esto no es algo menor. Las facturas de los talleres suelen suponer un esfuerzo económico bastante grande para los conductores. Una batería que se degrada prematuramente obliga a un recambio que cuesta entre 80 y 200 euros, pero la verdadera factura llega cuando el compresor dice basta. Por ejemplo, recambiar esta pieza gripada o reparar una instalación dañada por la humedad puede oscilar entre 800 y 2.000 euros, dependiendo del modelo y del alcance de la avería.
PUBLICIDAD
En la práctica, la recomendación se puede resumir en que, cuando veas que estás a un par de kilómetros o a tres minutos del destino, apaga el botón del aire acondicionado (AC), pero mantén la ventilación al mínimo. Notarás que el habitáculo conserva el frescor suficiente mientras el sistema se prepara para la parada.
Apagar bruscamente el motor afecta al coche
Además del aire acondicionado, otros sistemas eléctricos del vehículo, como la radio, las luces interiores y los sistemas de navegación, también pueden verse afectados por apagados bruscos. La recomendación del mecánico invita a los conductores a adoptar una actitud más consciente y cuidadosa al interactuar con los diferentes sistemas del coche.
De esta manera, adoptar la costumbre de encender primero el motor y luego el resto de los sistemas eléctricos, así como apagar el sistema de climatización antes de detener el coche, marca la diferencia entre un uso eficiente y un gasto innecesario en el taller.
PUBLICIDAD