Ya sabemos que el próximo 12 de agosto habrá un eclipse total que podrá verse en la península ibérica y que movilizará a millones de personas. De hecho, según datos del Ministerio de Economía, se prevé un aumento de casi medio millón de turistas en las áreas con mejor visibilidad, como Aragón, Comunidad Valenciana, La Rioja, Navarra, Castilla y León, Galicia, Asturias y Baleares.
Pero realmente la mayoría no es consciente de que este gran espectáculo natural plantea desafíos ambientales que “requieren planificación y responsabilidad colectiva”, como indica Greenpeace en su último reporte. Y es que esta masiva llegada de visitantes podría generar impactos críticos sobre los ecosistemas y los servicios públicos si no se toman las medidas preventivas necesarias.
Ante esta situación, José Luis García, portavoz, ha remarcado la importancia de actuar con prudencia: “El eclipse es una celebración colectiva de la naturaleza y de la ciencia, pero debemos asegurarnos de que no supone un riesgo ni para quienes lo disfruten ni para el medioambiente. Estamos en un escenario de crisis climática y hay que maximizar la prevención para evitar desastres como los que estamos viendo este verano”. De este modo, los activistas de Greenpeace detallan seis claves medioambientales que hay que tener en cuenta para la noche del 12 al 13 de este mes.
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Desde viajar en transporte público hasta respetar la fauna local
Uno de los mayores temores reside en el elevado riesgo de incendios forestales. Y es que el evento coincidirá con una época especialmente seca y delicada para los ecosistemas mediterráneos. La acumulación de turistas obliga a extremar las precauciones con colillas de tabaco o envases de vidrio abandonados. En este sentido, también se aconseja planificar los estacionamientos con antelación para no entorpecer ni bloquear las rutas forestales, garantizando el acceso rápido de los equipos de bomberos y emergencias.
Por otro lado, los desplazamientos hacia entornos rurales, que suelen carecer de transporte colectivo frecuente, provocarán un pico notable de emisiones de gases. Ante esto, Greenpeace insta a las administraciones a reforzar el transporte de autobús y aconseja a los visitantes desplazarse a pie, en bicicleta por rutas habilitadas o compartir vehículo privado, aparcando en espacios habilitados para no dañar la vegetación seca.
De la misma manera, muchas de las regiones receptoras ya sufren estrés hídrico recurrente. Pero los picos de consumo de agua potable durante estas fechas pueden saturar las plantas depuradoras locales, derivando en un tratamiento deficiente de las aguas residuales. Este deterioro de la calidad afectaría directamente a los acuíferos subterráneos y a los ecosistemas naturales de los que depende el turismo.
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Esto hace que hablemos de otro factor importante: la descontrolada generación de residuos, como envases plásticos de un solo uso o gafas especiales para la observación solar, que también amenaza con desbordar la limpieza municipal en playas, paseos y zonas recreativas. Este volumen colapsa las plantas de reciclaje y reduce la vida útil de los vertederos, sobre todo en provincias costeras o insulares. Por ello, se anima a priorizar utensilios reutilizables y portar bolsas propias para retirar la basura generada.
Igualmente, se debe priorizar la protección de la biodiversidad y la fauna local. Al oscurecerse el cielo durante el eclipse, los animales diurnos buscarán refugio de forma repentina, mientras que la fauna nocturna puede asustarse y desorientarse al salir antes de tiempo. Es fundamental guardar silencio, circular exclusivamente por senderos oficiales y minimizar la contaminación lumínica de faros de vehículos y pantallas móviles para facilitar la observación de todos y evitar perturbar a los animales en una noche que coincidirá con las Perseidas.
Por último, Greenpeace recuerda la importancia de protegerse frente a insolaciones, golpes de calor y picaduras de garrapatas, así como de priorizar las compras en el comercio de proximidad para apoyar la economía local. En conclusión, para que este gran acontecimiento astronómico del año se convierta en un ejemplo de gestión sostenible, la ciudadanía debe seguir una premisa muy sencilla: “deja el lugar igual o mejor de como lo encontraste”.
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