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El incendio de Burgohondo (Ávila) seguirá activo al menos durante un mes más: “Hay que estar muy seguro”

Pese a que la última noche se ha presenciado una calma relativa sobre el terreno, el delegado territorial de la Junta de Castilla y León permanecerá activa la alerta máxima ante la previsión de vientos

Una hombre trata de apagar lo que queda de fuego en el incendio forestal a las afueras de Casavieja, a 29 de julio de 2026, en Ávila (Alejandro Martínez Vélez / Europa Press)

El incendio forestal de Burgohondo, en la provincia de Ávila, ha marcado un récord histórico en España al arrasar más de 50.000 hectáreas desde que se declaró el pasado 22 de julio. Desafortunadamente, la última evaluación sobre el terreno deja ver que tardará al menos un mes en extinguirse. Por lo que el fuego, que afecta un perímetro de 160 kilómetros, mantiene en alerta máxima a los equipos de emergencia ante la posibilidad de nuevas reactivaciones y focos intencionados fuera del área principal. Algo que seguirá así más allá del verano de 2026.

Pese a que la última noche se ha presenciado una calma relativa sobre el terreno, el delegado territorial de la Junta de Castilla y León en Ávila, José Francisco Hernández, ha asegurado que el nivel de alerta máxima permanece ante la previsión de vientos fuertes esta tarde. A esta preocupación se suma la aparición de focos en La Adrada y en la presa de El Horcajo, donde las autoridades vuelven a investigar si se trata de incendios provocados.

Por su parte, Miguel García, técnico del Servicio de Incendios Forestales de la Junta de Castilla y León, ha explicado a EFE que las condiciones del incendio, catalogado en el Índice de Gravedad Potencial 2, dificultan su control y extinción en un plazo breve. “Hay que estar muy seguro” para dar por controlado el fuego, ha señalado, y compara la situación con una carbonera, donde aún quedan brasas susceptibles de reavivarse con el viento.

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Un coche calcinado por el incendio forestal a las afueras de Casavieja, a 29 de julio de 2026, en Ávila, Castilla y León (Alejandro Martínez Vélez / Europa Press)

La alta probabilidad de una reactivación

Aunque en estos momentos las llamas en terreno afectado no se pueden comparar con las que se originaron el pasado 22 de julio, la probabilidad de su reactivación aún es alta. Como ejemplo de ello, García remarca que muchos de los vecinos de La Adrada que han podido volver a sus casas han tenido que ser evacuados por segunda vez en pocos días. Por este motivo, la vigilancia continuará mientras persista la amenaza de que las llamas del interior puedan expandirse hacia el exterior del perímetro y poner en peligro a personas o bienes.

Asimismo, el técnico del Servicio de Incendios Forestales ha manifestado sus dudas sobre la posibilidad de controlar el fuego antes de dos semanas, subrayando que una eventual llegada de lluvias con tormentas podría agravar la situación: “La escorrentía arrastraría cenizas, piedras y restos del incendio, lo que podría convertirse en el peor escenario”, advierte García.

Paisaje quemado en el Parque Natural del Valle de Iruelas arrasado por el incendio de Burgohondo el domingo (EFE)

Entonces, ¿qué condiciones se tienen que ver para dar por controlado el incendio? Para que la situación cambie y sea segura, las autoridades requieren que cualquier llama dentro del perímetro sea puntual y que no represente riesgo de propagación. Hasta ahora, ninguna de estas condiciones se ha cumplido. La extinción total exigirá que tanto el borde como el interior del perímetro se encuentren completamente apagados, una tarea que, según los especialistas, todavía demandará un esfuerzo prolongado.

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El incendio de Burgohondo ha movilizado a centenares de profesionales y medios aéreos y terrestres, mientras continúa la investigación sobre el origen de los focos localizados fuera del área principal. Sin embargo, el operativo de vigilancia no concluirá con el verano, ya que el riesgo de reactivación se mantiene elevado durante toda la temporada estival y posiblemente más allá.