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El botón olvidado del aire acondicionado que reduce la humedad y baja la factura de la luz

El modo Dry opera el compresor al mínimo para extraer la humedad del ambiente sin enfriar de forma agresiva, con un consumo hasta un 60% inferior al del modo frío convencional

Un moderno aire acondicionado de pared opera en una vivienda mientras la condensación cubre el vidrio de la ventana, indicando un día de verano húmedo en un paisaje urbano. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El modo Dry del aire acondicionado, identificado en algunos mandos con el icono de una gota de agua, puede reducir el consumo eléctrico entre un 40% y un 60% frente al modo de refrigeración convencional. Se trata de una función presente en la mayoría de los equipos del mercado que, pese a su potencial de ahorro, pasa habitualmente desapercibida para el usuario.

A diferencia del más utilizado modo Cool, que mantiene el compresor en marcha de forma continua para bajar la temperatura, el modo seco lo opera al 25-50% de su capacidad. El ventilador gira a velocidad baja y el evaporador se enfría lo justo para condensar el vapor de agua del ambiente: el resultado es aire más seco con una caída de temperatura mínima. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) describe este modo como el apropiado cuando la habitación presenta un índice de humedad elevado, y señala que, aunque no consigue bajar la temperatura al mismo nivel que el botón Cool, es eficaz para deshumidificar el ambiente.

Su uso es útil en condiciones concretas. El modo Dry funciona bien en días húmedos con temperaturas moderadas y durante las noches de verano, cuando el calor ya ha cedido pero el ambiente sigue siendo pegajoso. Los expertos recomiendan sesiones de entre dos y cuatro horas, con el termostato fijado entre 24°C y 26°C, y apuntar a una humedad relativa de entre el 40% y el 50%. Una estrategia adecuada para reducir la factura puede combinar ambos: primero enfriar la habitación con Cool y, una vez cerca de la temperatura deseada, mantener el confort con Dry.

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Las funciones del aire para ahorrar en la factura

Más allá del modo Dry, el mando del aire acondicionado concentra otras funciones con impacto directo en el consumo. El modo Eco eleva automáticamente la temperatura de referencia en verano y la reduce en invierno para recortar el gasto sin intervención del usuario. El modo Fan hace circular el aire sin activar el compresor y consume entre cinco y diez veces menos que el modo Cool. De hecho, la OCU advierte de que muchos usuarios subestiman el ventilador como alternativa, cuando puede generar una sensación de frescor suficiente al favorecer la evaporación del sudor.

Descubre por qué la percepción de la temperatura varía tanto de una persona a otra. La ciencia explica cómo factores como la genética, la grasa corporal y el estrés influyen en si eres más propenso a sentir frío o calor.

La función Swing distribuye el aire frío con mayor rapidez por la habitación, lo que permite alcanzar el confort a una temperatura más alta. Por otra parte, el modo Sleep, disponible en muchos modelos, suaviza progresivamente la temperatura y la intensidad del flujo de aire durante la noche y en algunos equipos apaga el sistema de forma gradual. El temporizador o Timer también evita que el aparato funcione de madrugada sin necesidad.

La temperatura y el mantenimiento, otros factores clave

El ajuste del termostato es otro factor con repercusión inmediata en la factura. La OCU identifica como el error más extendido bajar la temperatura a 18°C con la idea de que el equipo enfriará más deprisa: esa práctica no acelera el enfriamiento, solo obliga al aparato a trabajar el doble. Cada grado adicional en el termostato supone un ahorro de alrededor del 6% en el consumo. La recomendación de la OCU es mantener la temperatura en torno a los 26°C en verano.

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El mantenimiento básico del equipo completa la lista de recomendaciones. La OCU señala que los filtros sucios pueden aumentar el consumo entre un 5% y un 15%, ya que el sistema trabaja con mayor esfuerzo para mover el mismo volumen de aire. A ello se suma el entorno: mantener puertas y ventanas cerradas evita que el aire frío escape, y la organización recomienda revisar el sellado con burletes si fuera necesario. Usar el horno, la plancha o la lavadora al mismo tiempo que el aire acondicionado también penaliza el consumo, ya que esos electrodomésticos generan calor y obligan al equipo a un esfuerzo adicional para compensarlo.